El mensaje actual del Libro de Mormón.

Habiendo completado estudios en psicología clínica, se que existen diferentes grados en la comprensión de la realidad. Como clínico siempre me ha fascinado, los diferentes grados de ajuste formal al entorno. Con un marco conceptual psicoanalítico, siempre me atrajeron las disidencias de la primera y segunda generación del psicoanálisis, me fascinaba estudiar las motivaciones profundas, justificaciones y racionalizaciones, que alejaron a brillantes discípulos de su maestro. Como participe de la experiencia sud, y por defecto de formación, igualmente,  siempre me he preguntado por las razones de la inactividad y la disidencia entre los santos. La presenta es una carta escrita por Brett Bartel, muestra un ejemplo excelente de la disidencia. Aunque personalmente, me identifico con la ortodoxia de la experiencia sud, creo que la presente carta, es un documento muy interesante para estudiar desde muchos puntos de vista. Como el autor lo declara, aunque mantiene una posición antagónica a las tradiciones, su motivación no es incentivar a la disidencia, sino más bien, volver a una re-lectura del Libro de Mormón, para estar verdaderamente conectados con Cristo. Palpita en ella, el anhelo de un retorno a la fe prístina.

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 EL MENSAJE ACTUAL DEL LIBRO DE MORMÓN
No es ningún secreto que incontables miles de ex fieles santos han estado abandonando la fe en los últimos años, impulsados por el descubrimiento de que muchas de las afirmaciones de la verdad de la iglesia parecen haber sido menos históricamente exactas. Una monografía bien escrita, carta a un Director de CES es indicativa de esta tendencia: ”por qué he perdido mi testimonio”, esboza muchos de los problemas que un creciente número de miembros actualmente está lidiando.

Por otra parte, innumerables otros mormones – me incluyo – han sido conscientes de estos “problemas” durante décadas, y aún siguen a aceptando el llamado divino de Joseph Smith y abraza el libro de Mormón como esencialmente verdadero. Nosotros estamos impertérritos ante lo que otros consideran que ser evidencia contradictoria.

Esta dicotomía de opiniones motivo recientemente a John Dehlin, propietario de la popular serie de Historias Mormonas Podcast, a hacer un llamado a aquellos que, aunque conscientes de estas contradicciones aparentes, continúan abrazando el Evangelio de la restauración y ofrezcan sus razones para permanecer en la fe. Entre aquellos que respondieron a esta petición fue Brett Bartel, algunas de cuyas conclusiones reflejan mis propios sentimientos.

El hermano Bartel ha permitido amablemente que yo reproduzca la carta siguiente, que presento aquí como un invitado especial. Como verás (y como erudito SUD Daymon Smith ha demostrado acertadamente), el Libro de Mormón ofrece algunas ideas impresionantes, que muchos de nosotros hemos pasado por alto, y que se han des enfatizado en los materiales oficiales de la Iglesia.

Se sorprenderá entonces, que el significado más profundo del Libro de Mormón es a menudo no bien entendido o apreciado por la asamblea general de la iglesia.

Lo que presento a continuación es un ligero acortamiento de la carta de Brett Bartel, cuyo original se puede acceder aquí. Debido a que algunas declaraciones introductorias en la documentación original se dirigieron a John Dehlin personalmente, las he dejado de lado con el fin de adaptar la obra a un público más general. Ediciones ligeras se han realizado con fines de aclaración y  formato, pero por lo demás lo que sigue a continuación es una presentación exacta de la notable tesis de Brett Bartel. Aquí está la carta:

En defensa de las convicciones.

Tener un testimonio no debe ser equiparado a meter la cabeza en el suelo y creer en cuentos de hadas. No pretendo tener las respuestas para nada. Sin embargo, creo que hay razones legítimas que apoyan la investigación de la veracidad del Libro de mormón y José Smith. Y eso es lo que voy a tratar de comunicar. Primero, algunos antecedentes: Tengo un Máster en Biología Molecular. También tengo una licenciatura en derecho y soy actualmente consejero IP interno para una compañía farmacéutica genérica. Mi educación, la educación es fundamental para comprender mi punto de vista. Yo soy un abogado. He participado en debates desde 5to grado hasta Bachillerato y ahora soy un abogado. Así que desde el principio, he sido entrenado para ver ambos lados de un problema. Creo que esta habilidad es esencial para descubrir la verdad. Yo también soy un científico. Me siento cómodo con las hipótesis, probarlas y los modelos, y ajusto mi modelo en función de lo que mejor se adapte a todos los datos. A medida que aumenta los  datos, los modelos se ajustan.

Hay muchas formas de ver la Iglesia y el Evangelio. Algunos paradigmas están más cerca de la verdad que otros.

Aquellos que crecen en la iglesia se alimentan del paradigma de que Dios restauró Su Iglesia antigua por medio de José Smith. Esta iglesia retendrá llaves, la autoridad, y se difundirá por todo el mundo, nunca va a ir por mal camino, y marcará el comienzo de la Segunda Venida.

¿Está todo bien en Sión?

Sin embargo, mirando a la Iglesia corporativa de hoy, es difícil aceptar que es una institución divina. Su comportamiento no se parece a lo que se enseña en las Escrituras…. ¿No todos crecemos pensando que en nuestra Iglesia habían ángeles, milagros, y maestros que hablaron con Dios cara a cara? ¿No se nos dijo que nuestra Iglesia tiene esta relación, con todos los otros profetas verdaderos, desde los albores de los tiempos? Adán, Noé, Enoc, Pedro, Santiago, Juan y los 3 nefitas que eran todos partes del equipo de Mormón, ¿verdad? De eso es, de lo que nos enamoramos. Éramos parte de la verdadera organización, antigua, desde los albores del tiempo. Ahora nos damos cuenta que somos sólo una marca registrada de una empresa privada.  ¿Vemos alguna divinidad en la Iglesia corporativa?…¿O vemos estudios de medios, encuestas, y falta general de conocimiento sobre qué dirección debemos ir?

¿Somos Sión, o somos General Motors?

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Entonces, ¿qué pasa si ese no es el paradigma correcto?… ¿Hay alguna manera de que José Smith aún podría ser un profeta, el Libro de Mormón cierto, sin embargo, la Iglesia sea un desastre total?… ¿Qué pasa si las mismas cosas que creemos que sabemos sobre el Libro de Mormón no son lo que el Libro de Mormón está tratando de comunicar a todos?…

¿Cómo conciliar los últimos 180 años?.

Denver Snuffer, escribió un libro sobre cómo conciliar los últimos 180 años. Ese libro, “Pasando el Don celestial”, ofrece un paradigma en el que, aquel que es consciente de los problemas históricos de la Iglesia puede seguir siendo un miembro feliz y no dejar que las deficiencias de la Iglesia corporativa o prepotentes obispos y presidentes de estaca, los afecte… Me gustaría dejar absolutamente en claro, que en ningún caso hablo en nombre de Denver, ni estoy ni siquiera intentar resumir Pasando el Don Celestial. Esta carta no es para eso. Se trata de cómo veo a la Iglesia, como yo entiendo el evangelio, y por qué sigo creyendo en el Libro de Mormón…Sólo estoy sugiriendo que algunos pueden haber perdido la oportunidad de reconciliar su fe con un paradigma viable. Y tal vez sea porque Pasando el Don Celestial me ha permitido cambiar mi paradigma. O mejor dicho, Pasando el Don Celestial me permitió articular mejor mi propio paradigma, porque he tenido estas preguntas colgando afuera de una manera incoherente por mucho tiempo.

Leyendo al revés

¿Qué pasa si hemos entendido el libro de Mormón al revés? ¿Qué pasa si perdemos nuestro tiempo en ADN, artefactos [1] y los nombres de las ciudades? ¿Qué pasa si el propósito del libro de Mormón, tal como lo entiende la Iglesia es inexacto?

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[1] La gente realmente necesita ser paciente; modelos científicos siempre están cambiando. De acuerdo con recientes descubrimientos “casi un tercio de los genes nativos americanos vienen de la gente de Eurasia occidental vinculados al Medio Oriente y Europa , en lugar de ser por completo de los asiáticos del este como se pensaba anteriormente.

“Yo diría que la función más importante del Libro de Mormón, es que sirve para llevarnos a Dios, ayudar a que el individuo se una con el cielo. Lo ves en la primera página. En 1 Nefi 1:6, Lehi es llevado al trono de Dios. Al instante nos enteramos de que el hombre puede morar en la presencia de Dios. Nefi nos lleva a través de su viaje y es un testimonio de Dios, así como es Jacob e Isaías. Enos se conecta con Dios y recibe su llamamiento y elección. El rey Benjamín y Abinidi son ministrados por los ángeles. Los dos Almas ven a Cristo. Helamán ve a Cristo. Mormón, Mahonri y Moroni ven a Cristo.

EL MENSAJE DEL LIBRO DE MORMÓN ES COMO VER A CRISTO.

No es un libro de historia. No es un libro devocional de la mañana, no está ahí para motivarte a sentirte como un campeón. Se trata de un manual de instrucciones. Nefi nos da todos los pasos… Primero comienza con el testimonio de alguien que sabe, Lehi. Entonces Nefi, pidió saber si las cosas que su padre enseñaba eran ciertas,

•tenía un deseo de creer,
•recibió la confirmación del Espíritu Santo,
•había puesto a prueba su obediencia,
•recibido un ministerio de ángeles,
•reflexiono sobre las cosas que había recibido, y
•recibió el segundo consolador.

Así que la mejor manera para poner a prueba para ver si el libro de Mormón es verdadero o no, es seguir sus enseñanzas y ver si consigues los resultados…. ¿Si el libro de Mormón te conecta con el cielo, entonces realmente importa si había caballos en América, o si hubo un pueblo vecino cerca de Palmyra llamado Zarahemla? (Dicho sea de paso, ¿por qué sería tan terrible si el nombra lugares que estaban familiarizados con las ciudades?. Supón que la forma en que realmente se decía: era Hangzhou, Shijiazhuang, Makhachkala, Magnitogorsk, Dniprodzerzhynsk, todas son ciudades reales. Más bien me remito a ellas como Heber, Sandy, Murray, Midvale y Draper. Él puede estar tratando de comunicar ideas, no traducciones  literales).

Cuando digo “te conecta con el cielo”, me refiero a hablar con los ángeles, a Jesús, y el Padre y la Madre, no sólo alguna experiencia realmente intensa con el Espíritu que podría confundirse con un repunte en la dopamina o la serotonina en el cerebro. (Sí, las alucinaciones son otra posibilidad, pero mi entendimiento es que el conocimiento que uno aprende del otro lado del velo, es la prueba que no es una alucinación. Aprendes cosas que no habrían llegado a tu cerebro por cuenta propia).

El libro de Mormón está lleno de mucho más de lo que le damos crédito. Todas los detalles que se aprenden en el templo se encuentran en los primeros 13 capítulos de 1 Nefi. La mayor parte del templo está también en tercer Nefi. El libro de Enós es Enos recibiendo su investidura. Las imágenes del templo están en todas partes.

Una de las mayores pruebas para mí de que el libro de Mormón es verdadero, es la inclusión de todos los capítulos de Isaías.

Ahora que estás pensando, tienes que estar bromeando. Eso es sólo un plagio. ¿Y cómo es que él copió la estructura exacta en la versión King James. Eso no es lo que Isaías en realidad escribió. Pero ¿y si la “traducción” esta más acerca de la comunicación de ideas que una traducción literal palabra por palabra? ¿Qué pasa si, cuando José está mirando en el sombrero, él ve la idea de que Nefi está tratando de transmitir a través de las palabras de Isaías y entonces copia, con el fin de comunicar la idea? Es curioso, como abogado, odio cuando abogados juegan sus juegos. Los abogados pueden desmenuzar las palabras hasta la muerte, con el fin de deducir una frase completamente diferente a lo que autor pretende comunicar… No hay que enredarse en las palabras. Las palabras pueden ser ambiguas. Creo que es mejor centrarse en la idea que se transmite.

Así Nefi recibe esta visión, ve a Colón, la guerra revolucionaria, y la restauración. Él ve los últimos días y el fin del mundo. Pero entonces él dice: “Y he aquí que a mí, Nefi, se me prohíbe escribir el resto de las cosas que ví y oí… (1Nefi 14:38).

Así que vio nuestro tiempo.

Pero estaba prohibido escribir sobre el.

Pero él se da cuenta de una forma de comunicar una advertencia para nosotros. Él usa las palabras de Isaías para comunicar una idea a nosotros. Hacemos eso todo el tiempo, pero los utilizamos para nuestros propios propósitos. Es como cuando la gente cita a Shakespeare y deci: “Ser o no ser”. Ahora, generalmente la persona no está contemplando el suicidio como Hamlet, por el contrario, “¿salgo con esta persona?” O “¿debo tomar este trabajo?”….

Así que cuando Nefi está citando a Isaías, él no está dando el mensaje de Isaías. Él sabe que ya tenemos eso en la Biblia. Él está dando su propio mensaje, pero él está usando las palabras de Isaías.

Ahora mira el contexto. En primera Nefi describe sus visiones, que incluyen el hecho de que él ha visto nuestros días. Luego da un montón de capítulos de Isaías, y luego da su propio comentario sobre los últimos días en resumen.

(Una cosa que debe ser clarificada: voy a comentar muchas cosas que hemos cambiado como iglesia; uno de ellas es la definición de “Gentil”. En días de José, estaba claro que cuando uno se refiere a los gentiles, ese término incluyó a miembros de la iglesia mormona. Bruce R. McConkie incluso afirmó que la iglesia mormona es la iglesia gentil. [2]. En la dedicación del templo de Kirtland está claro que la iglesia SUD es la iglesia gentil. D. y C. 109:60 dice: “Ahora, oh Señor, hemos pronunciado ante ti estas palabras tocante a las revelaciones y los mandamientos que nos has dado a nosotros, los que hemos sido identificados con los gentiles”. A leer de nuevo el libro de Mormón, se puede entender que las referencias a los gentiles son referencias que, como mínimo, incluyen a la iglesia mormona. Vera cómo se entiende de manera diferente el Libro de Mormón. Quiero decir que tiene sentido. Verdaderamente los mormones son los que leen el Libro de Mormón, los autores deberían estar abordando a nosotros y no a toda una población que nunca va a leer el libro).

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[2] Joseph Smith, de la tribu de Efraín, la tribu principal y más importante de Israel, fue el gentil por cuya mano salió el libro de Mormón, y los miembros del iglesia de Jesú Cristo de los Santos, que tienen el Evangelio y que son de Israel por descendencia de sangre, son los Gentiles que llevan la salvación a los lamanitas y los judíos”. (McConkie, Mesías Milenial, p 233). “Somos aquellos Gentiles que Nefi habla”. (McConkie, Mesías Milenial, p. 238)

Así que Nefi usa las palabras de Isaías para hablar con nosotros. Tiene algunas cosas interesantes que decir: “Escuchad y oíd esto, oh casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, y habéis salido de las aguas de Judá, o sea, de las aguas del bautismo, los que juráis por el nombre del Señor y hacéis mención del Dios de Israel, mas no juráis ni en verdad ni en rectitud”. (1 Nefi 20: 1). Esto es muy interesante porque “fuera de las aguas del bautismo” está en primera Nefi, pero no en Isaías 48. Así que esto es diferente, y está claro que él está hablando con aquellos que son bautizados, nosotros.

Y no obstante que de la ciudad santa os hacéis nombrar, no os apoyáis en el Dios de Israel, que es el Señor de los Ejércitos. Sí, el Señor de los Ejércitos es su nombre. (Versículo 2)

Hmmm. ¿Tendemos a llamar una ciudad sagrada a Salt Lake no es así? ¿Y dice que no lo somos?

“Y lo hice porque sabía que eres obstinado, y nervio de hierro es tu cerviz, y tu frente de bronce;” (v 4)

Genial, ahora él está diciéndonos que somos tercos. No me gusta realmente a dónde va. No tenemos tiempo ahora para pasar por todos los capítulos de Isaías, pero vamos a llegar a la parte jugosa.

“Venid, oh casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor; sí, venid, porque todos os habéis descarriado, cada cual por sus sendas de maldad.” (2 Nefi 12: 5)

Espera, ¿a quién le está hablando otra vez?

“Su tierra también está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin; también su tierra está llena de caballos, y sus carros son sin número. ..Su tierra también está llena de ídolos; adoran la obra de sus propias manos, aquello que han hecho sus mismos dedos. …Y el hombre vil ano se inclina, ni el grande se humilla; por tanto, no lo perdones.” (7-9)

Es decir, tenemos todos los coches agradables, casas bonitas y grandes carreras, pero no puede estar hablando nosotros, ¿verdad? Es de esos tipos que son idólatras, orgullosos y mundanos.

“Dice además el Señor: Por cuanto las hijas de Sión son altivas, y andan con cuello erguido y ojos desvergonzados, y caminan como si bailaran, y producen tintineo con los pies;” (2 Nefi 13: 16)

Es decir, hay un montón de implantes mamarios en Utah, pero eso no puede ser, de lo que trata esto.

“Los opresores de mi pueblo son niños, y mujeres lo gobiernan. ¡Oh pueblo mío, los que te guían te hacen errar, y pervierten el curso de tus sendas!” (12)

Personalmente, creo que esta es la parte más interesante. Son nuestros líderes los que nos hacen errar. Desde luego que se habla mucho de “seguir al profeta”, pero en realidad no recuerdo esa idea en las escrituras. Más bien “… y el guardián de la puerta es el Santo de Israel; y allí él no emplea ningún sirviente, y no hay otra entrada sino por la puerta; porque él no puede ser engañado, pues su nombre es el Señor Dios”. (2 Nefi 9:41) (El único apoyo de “Sigue al profeta, que no va a llevarnos por mal camino” se encuentra en la Declaración Oficial 1….) [3]

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[3] Y los profetas no conducen a la gente por mal camino. Aarón era un profeta, y construyó el becerro de oro.

El Señor no puede ser engañado, a diferencia de un obispo que puede ser engañado en una entrevista de recomendación para el templo. Y yo no recuerdo exactamente “Sigue al Profeta”, como parte del patrón se enseña en la investidura. (Pre-1990, sólo había otro hombre mortal en la investidura, aparte de Adán y Eva, y creo que el punto era lo escuches, justo lo contrario a estamos buscando mensajeros del Padre.

Considera la Visión de Lehi

“Y aconteció que vi a un hombre vestido con un manto blanco, el cual llegó y se puso delante de mí…Y sucedió que me habló y me mandó que lo siguiera…Y aconteció que mientras lo seguía, vi que me hallaba en un desierto obscuro y lúgubre”. (1 Nefi 8: 5-7)

Por lo tanto, un hombre que aparece santo, lo lleva a un terreno baldío.

“Y después de haber caminado en la obscuridad por el espacio de muchas horas, empecé a implorarle al Señor que tuviera compasión de mí, de acuerdo con la multitud de sus tiernas misericordias. …Y aconteció que después de haber orado al Señor, vi un acampo grande y espacioso. …Y sucedió que vi un árbol cuyo fruto era deseable para hacer a uno feliz.” (8-10).

Así que no es hasta que Lehi, ora al Señor que es liberado de la desolación a la que el hombre de manto blanco, le había llevado.

Después de que Nefi compara Isaías a nosotros, habla un poco de nosotros.

“Y los gentiles se ensalzan con la soberbia de sus ojos, y han tropezado a causa de lo grande de su tropezadero, y han establecido muchas iglesias; sin embargo, menosprecian el poder y los milagros de Dios, y se predican su propia sabiduría y su propia instrucción, para enriquecerse y moler la faz de los pobres.” (2 Nefi 26: 20)

¿No hemos hecho esto? Nuestra propia sabiduría? (F.A.R.M.S., FAIR, BYU?)

Adquirir y moler en el rostro de los pobres: http://en.wikipedia.org/wiki/City_Creek_Center
versus
https://www.lds.org/bc/content/shared/content/english/pdf/welfare/2011-welfare-services-fact-sheet.pdf

El capítulo 28, es realmente la mejor parte:

“Y contenderán una con otra; y sus sacerdotes disputarán entre sí, y enseñarán con su conocimiento, y negarán al Espíritu Santo, el cual inspira a hablar. …Y niegan el poder de Dios, el Santo de Israel, y dicen al pueblo: Escuchadnos y oíd nuestro precepto; pues he aquí, hoy no hay Dios, porque el Señor y Redentor ha acabado su obra y ha dado su poder a los hombres; (4-5)

¡Wow! ¿No se nos enseña, que no necesitamos buscar el rostro de Dios y la “profunda doctrina”, y que todo lo que necesitamos hacer es sostener a nuestros dirigentes, porque ellos tienen las llaves? Verás, Dios les ha dado su poder a los hombres a través de las llaves.

¿No es la correlación, un tipo de “negación del poder de Dios”?…Quiero decir, si todos nos basamos en el Espíritu Santo, ¿Qué necesidad tenemos de un plan de estudios correlacionados? ¿No podría el sólo Espíritu Santo dirigir?

“A causa del orgullo, y a causa de falsos maestros y falsa doctrina, sus iglesias se han corrompido y se ensalzan; se han infatuado a causa de su orgullo. …Roban a los pobres por motivo de sus bellos santuarios; roban a los pobres por razón de sus ricas vestiduras; y persiguen a los mansos y a los pobres de corazón, porque se han engreído con su orgullo”. (v 12-13)

¿No habla de la Ciudad Creek y el reciente desarrollo en Filadelfia, correcto? O la tierra en Florida, y…

“Llevan erguida la cerviz, y enhiesta la cabeza; sí, y por motivo del orgullo, de la iniquidad, de abominaciones y fornicaciones, todos se han extraviado, salvo unos pocos que son los humildes discípulos de Cristo; sin embargo, son guiados de tal manera que a menudo yerran porque son enseñados por los preceptos de los hombres.” (v 14).

¡ Wow! Todos hemos andamos por el mal camino, incluso usted y yo. E incluso el humilde yerra porque siguen a los hombres. Esto fue mucho más fácil cuando pensé que estaba hablando de Billy Graham y Joel Osteen.

“¡Oh los sabios, los instruidos y los ricos que se inflan con el orgullo de sus corazones, y todos aquellos que predican falsas doctrinas, y todos aquellos que cometen fornicaciones y pervierten el recto camino del Señor! ¡Ay, ay, ay de ellos, dice el Señor Dios Todopoderoso, porque serán arrojados al infierno!” (v15)

Los ricos no pueden ser tan malos ¿correcto?

No voy a pasar el resto de este capítulo, aunque es una lectura que vale la pena.

Recuerde, Nefi nos dice que debemos comparar Isaías con nosotros mismos, que se trata de un Israel rebelde. ¿Qué crees que Nefi está tratando de decir? “Oye, Uds. los postreros días, son como estos tipos?”

Así que sí, nos va mal.

Un vistazo al futuro

Supongo que ahora voy a entrar de lleno. ¿Qué pasa si José Smith era un profeta, tradujo el Libro de Mormón, pero, como dijo Moroni, hemos degenerado en la incredulidad? (Moroni 9:20), “incredulidad” por lo que no creemos lo que tenemos que creer, para tener milagros y el poder de Dios se manifieste en nuestras vidas. No dudo de que los santos creen. Estoy seguro que ellos creen. Manifiestan incredulidad porque creen las cosas mal, o nos falta creer en las cosas correctas que debemos creer. Nuestra incredulidad es a causa de las tradiciones de nuestros padres. (Helamán 15:15)

Mira un poco más de cerca el libro de Mormón. ¿No se puede decir que todo está escrito sobre nosotros? En serio, los zoramitas y los rameumptom , eso es totalmente la rápida reunión de ayuno y testimonio. La mayoría de los Santos sólo se refieren a Dios el día domingo, pensamos que somos elegidos y mejor que los demás, tendemos que usar ropa bonita para ir a la iglesia, y ejercemos fuerza sobre los pobres.

Miren lo que Moroni tiene que decir acerca de nosotros:

“He aquí, os hablo como si os hallaseis presentes, y sin embargo, no lo estáis. Pero he aquí, Jesucristo me os ha mostrado, y conozco vuestras obras.” (Mormón 8: 35)

Vea, Moroni está dirigiéndose a los mormones. Específicamente dice, te hablo a ti. ¡El hombre que está leyendo esta cosa! Si Moroni hablaba a los católicos y de hecho los vio, él vería que no están leyendo el libro de Mormón, así que sería tonto enfrentarlos.

“Y sé que andáis según el orgullo de vuestros corazones; y no hay sino unos pocos que no se envanecen por el orgullo de sus corazones, al grado de vestir ropas suntuosas, y de llegar a la envidia, las contiendas, la malicia y las persecuciones, y toda clase de iniquidades; y vuestras iglesias, sí, sin excepción, se han contaminado a causa del orgullo de vuestros corazones. …Porque he aquí, amáis el adinero, y vuestros bienes, y vuestros costosos vestidos, y el adorno de vuestras iglesias, más de lo que amáis a los pobres y los necesitados, los enfermos y los afligidos.” (36-37)

Desde luego que tenemos un centro de conferencias bonito, algunos grandes templos, y todas nuestras iglesias son muy agradables. Y realmente amamos nuestro dinero: nuestros automóviles, barcos, vacaciones, encimeras de granito y televisores de pantalla plana de 55”. Vamos, yo sé lo que somos.

“¡Oh vosotros, corruptos, vosotros, hipócritas, vosotros, maestros, que os vendéis por lo que se corrompe! ¿Por qué habéis mancillado la santa iglesia de Dios? ¿Por qué os avergonzáis de tomar sobre vosotros el nombre de Cristo? ¿Por qué no consideráis que es mayor el valor de una felicidad sin fin que esa miseria que jamás termina? ¿Es acaso por motivo de la alabanza del mundo?” (38)

“Elogio del mundo”

¿No todos deseamos que Mitt Romney gane? ¿No todos amamos a David Archuleta, Steve Young, Marriotts y Osmonds y Stephanie Meyer? Y hey, Jabari Parker, ¿cómo no podrías ir a la BYU? Los mormones queremos la alabanza del mundo. Nosotros hemos estado buscándola desde hace 150 años. Los polígamos que nos dieron mala reputación.

“¿Por qué os adornáis con lo que no tiene vida, y sin embargo, permitís que el hambriento, y el necesitado, y el desnudo, y el enfermo, y el afligido pasen a vuestro lado, sin hacerles caso?” (39)

¿No construimos Ciudad Creek y así poder mover a los desamparados lejos del templo y preservar toda la belleza que es el centro de Salt Lake? Bueno, eso fue sólo la opinión de Moroni. Su opinión no importa demasiado, él es el último escritor del libro de Mormón. De todos modos, Jesús nos gusta. Mira como nos valida en tercera Nefi 16:

“Y benditos son los gentiles por motivo de su creencia en mí, mediante el Espíritu Santo, que les testifica de mí y del Padre. …He aquí que debido a su creencia en mí, dice el Padre, y a causa de vuestra incredulidad, oh casa de Israel, la verdad llegará a los gentiles en los últimos días, para que les sea manifestada la plenitud de estas cosas.” (6-7)

Mira, los Gentiles son traídos a la verdad y la plenitud es dada a conocer a ellos. ¿Nadie más que los mormones encaja en esta descripción?

“ y así manda el Padre que os diga: El día en que los gentiles pequen contra mi evangelio, y rechacen la plenitud de mi evangelio, y se envanezcan por el orgullo de su corazón sobre todas las naciones y sobre todos los pueblos de la tierra, y estén llenos de toda clase de mentiras, y de engaños, y de maldades, y de todo género de hipocresía, y asesinatos, y supercherías sacerdotales, y fornicaciones, y abominaciones secretas; y si cometen todas estas cosas, y rechazan la plenitud de mi evangelio, he aquí, dice el Padre, retiraré la plenitud de mi evangelio de entre ellos.” (10)

¿Eh? ¿Qué? ¿La iglesia mormona rechaza la plenitud?

No dice “si”, dice: “En aquel día, cuando… “Cristo nos dice que los gentiles / mormones rechazan la plenitud. ¡Qué cosa tan extraña escribió Joseph!. Hay tantas cosas en este libro que predicen una incredulidad de los SUD. Y nuestras propias revelaciones de los últimos días revelan lo mismo:

“Y en ocasiones pasadas vuestras mentes se han ofuscado a causa de la incredulidad, y por haber tratado ligeramente las cosas que habéis recibido,…y esta incredulidad y vanidad han traído la condenación sobre toda la iglesia. …Y esta condenación pesa sobre los hijos de Sión, sí, todos ellos; …y permanecerán bajo esta condenación hasta que se arrepientan y recuerden el nuevo convenio, a saber, el Libro de Mormón y los mandamientos anteriores que les he dado, no sólo de hablar, sino de obrar de acuerdo con lo que he escrito,” (DyC 84: 54-57)

Que yo sepa, no se ha levantado esta condenación. Siempre señalamos a los israelitas en ese mal estado:

“Moisés claramente enseñó esto a los hijos de Israel en el desierto, y procuró diligentemente santificar a los de su pueblo, a fin de que vieran la faz de Dios;…más endurecieron sus corazones y no pudieron aguantar su presencia; por tanto, el Señor en su bira, porque su ira se había encendido en contra de ellos, juró que mientras estuviesen en el desierto no centrarían en su reposo, el cual es la plenitud de su gloria. …Por consiguiente, tomó a Moisés de entre ellos, y el Santo Sacerdocio también; …y continuó el sacerdocio menor, que tiene la llave del ministerio de ángeles y el evangelio preparatorio, …el cual es el evangelio de arrepentimiento y de bautismo, y la remisión de pecados, y la ley de los mandamientos carnales, que el Señor en su ira hizo que continuara en la casa de Aarón entre los hijos de Israel hasta Juan, a quien Dios levantó, pues fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre. …Porque se bautizó mientras estaba aún en su niñez, y cuando tenía ocho días de edad, el ángel de Dios lo ordenó para este poder, con el objeto de derribar el reino de los judíos y enderezar las sendas del Señor ante la faz de su pueblo, a fin de prepararlo para la venida del Señor, en cuya mano se halla todo poder.” (D&C 84:23-28)

Casi todos sabemos que los primeros Santos intentaron establecer Sion. Sabemos que ellos fallaron… porque no está aquí. ¿Se endurecieron sus corazones? ¿Podrían soportar su presencia? ¿José fue sacado de su presencia? (¿Y no que los miembros eran realmente responsables destino de Joseph?) ¿Qué pasa si estamos también a la izquierda solamente con el “sacerdocio menor?”

“Porque no existe lugar sobre la tierra a donde él pueda venir a restaurar otra vez lo que estaba perdido para vosotros, o lo que él ha quitado, a saber, la plenitud del sacerdocio.” (DyC 124: 28)

Espera, ¿qué? ¿Se llevaron a la plenitud? ¿Cuándo? ¿Fue restaurada?

Parece que muy bien podríamos tener menos de lo que suponemos.

Regresemos al Libro de Mormón y su paralelismo con la Iglesia SUD. Mira los paralelismos con Abinadí y el rey Noé ya registrados en Mosíah capítulo 11. El rey Noé tenía las llaves. Él justamente recibió la autoridad de su padre. Pero él:

•”Tenía muchas esposas y concubinas.”

No como Brigham Young, ¿verdad?

•”Y él puso un impuesto de la quinta parte de todo lo que poseían,”

El diezmo a los pobres de sus ingresos brutos, eso no es un impuesto opresivo, eso es fe.

•”Y todo esto se ha tomado para apoyar a sí mismo, y sus mujeres y sus concubinas, y también a sus sacerdotes, y sus mujeres y sus concubinas. Y así había cambiado los asuntos del reino”

No es un sueldo lo que nuestras autoridades generales reciben, no están siendo pagadas. Es un “estipendio”…. ¿Cómo van a servir a la iglesia y vivir? No tienen puestos de trabajo.

•”Y sucedió que el rey Noé construyó muchos edificios elegantes y espaciosas, y él los adornada con el trabajo fino de la madera, y de toda clase de objetos preciosos, de oro, y de plata, y de hierro, y de cobre, y de Ziff, y de cobre”.

“Es en absoluto similar a Ciudad Creek.

• “Y también le construyó un amplio palacio, y un trono en el medio del mismo, todo lo cual era de madera fina y estaba adornada con oro y plata y cosas preciosas.”

El Centro de Conferencias es para todos. Y seguramente hecho de fina madera….

•”Y las sillas que se distinguen para los sumos sacerdotes, que estaban por encima de todos los demás asientos, y las revistió de oro puro;…

Asientos de oro son pecaminosos. Sin embargo, no hay nada malo con los cómodos asientos rojos cómodos.

•”Y sucedió que él construyó una torre cerca del templo”

El edificio de oficinas de la Iglesia tiene que ser tan grande… como un montón de empleados.

•”Y aconteció que hizo que se construyeran muchos edificios en la tierra de Shilom;”

“El libro de Mormón no puede atacar a City Creek otra vez, así que claramente no se refiere a él.

¿En serio, podría haber más paralelos que esto? Voy a ignorar a Abinadi, el paraleo es muy obvio.

Cuando Denver Snuffer fue entrevistado por Mormón Historias Podcast, yo creo que muchos no entendieron lo que quiso decir cuando dijo que los escritores del Libro de Mormón nos critican. Ellos vieron nuestros días y nos critican. Este no es un libro sobre todos los demás. Es sobre nosotros.

¿Cómo llegamos a esto?

Una razón es que hemos ignorado el Libro de Mormón. (Véase de nuevo D & C 84:57)

“Y Alma empezó a explicarle estas cosas, diciendo: A muchos les es concedido conocer los misterios de Dios; sin embargo, se les impone un mandamiento estricto de que no han de darlos a conocer sino de acuerdo con aquella porción de su palabra que él concede a los hijos de los hombres, conforme a la atención y la diligencia que le rinden. …Y, por tanto, el que endurece su corazón recibe la menor porción de la palabra; y al que no endurece su corazón le es dada la mayor parte de la palabra, hasta que le es concedido conocer los misterios de Dios al grado de conocerlos por completo. …Y a los que endurecen sus corazones les es dada la menor porción de la palabra, hasta que nada saben concerniente a sus misterios; y entonces el diablo los lleva cautivos y los guía según su voluntad hasta la destrucción. Esto es lo que significan las cadenas del infierno.” (Alma 12: 9-11)

Alma está diciendo que debemos abrir nuestros corazones para recibir los misterios. ¿Pero, acaso no enseña la iglesia, a no para ahondar en los misterios? Sin embargo las Escrituras parecen decirnos que se nos manda a buscar y aprender los misterios.

“No busquéis riquezas sino sabiduría, y he aquí, los misterios de Dios le serán descubiertos a vosotros…” (D. y C. 11:07)

No, no, no, necesitamos la leche antes de la carne, ¿no?

“Porque todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;… pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” (Hebreos 5: 13-14)

Aunque empezamos con la leche, con seguridad parece que los que se quedan en la leche son “inexpertos en la justicia” y sólo aquellos con el alimento sólido pueden discernir entre el bien y el mal. ¿Estamos recibiendo en la Iglesia carne o estamos estancados en la leche?

¿Hemos cambiado las ordenanzas? ¿Hemos cambiado nuestras escrituras?

Hemos cambiado el Sacramento. Lo que solía ser el vino, que es un símbolo de la sangre de Cristo mucho mejor que el agua (y no sólo porque es de color rojo). El sacerdote solía orar con las manos arriba-levantadas como en el templo, y la congregación se arrodillaba.[4]

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[4]] Mientras esta D & C 27 nos manda a no comprar vino de nuestros enemigos, y bastarán con otros líquidos, no hay ninguna revelación acerca de que “vino” se utilice en el Sacramento. Sólo deberíamos no compramos de nuestros enemigos.

La investidura se ha cambiado. Las sanciones se han eliminado y el falso predicador fue eliminado. (Es interesante que ya no se nos instruya cómo distinguir entre un falso predicador y un verdadero mensajero.)

Posiblemente le gusta que las sanciones fueran quitadas. Eran incómodas para la mayoría. Pero estaban tratando de enseñar una idea. Ahora la idea se ha perdido a todos aquellos que acuden al templo post 1990. A menos que las haya leído en Internet, como yo. =)

Solíamos tener círculos de oración en casa y en la estaca. Las escrituras han sido cambiadas. Hemos quitado, a partir de 1921, los Discursos sobre la Fe de Doctrina y Convenios. Los Discursos sobre la Fe era la doctrina en Doctrina y Convenios. Ahora no tenemos literalmente ninguna doctrina.

¿No se nos enseñó que cambiar las ordenanzas y las escrituras es signos de apostasía?

Así que mi único paradigma, es que definitivamente yo creo que el libro de Mormón es verdadero, pero también creo que no hemos tenido un profeta, con “P” mayúscula desde Joseph Smith.

Algunos podrían mirar a nuestro estado actual y decir: “vea, esta Iglesia no puede ser la única Iglesia verdadera y viviente.” Yo diría que debido a que las escrituras, incluyendo el Libro de Mormón tan perfectamente predijeron lo que pasaría, eso es evidencia de su veracidad.

Mi más profunda preocupación por la publicación de esta carta, es que podría ser utilizada por algunos para justificar la salida de la iglesia. Sin embargo, toda esta carta se basa en que el Libro de Mormón es verdadero. Así, uno sería un tonto para usar esta carta como apoyo para la incredulidad.

La mayoría de los problemas con “La iglesia” pueden colocarse a los pies de los líderes de la iglesia: sus discrepancias y contradicciones, su racismo, sexismo, orgullo y autosuficiencia. Elimine todo eso, y el “movimiento de restauración de Joseph Smith” no es tan malo. Cuando aceptas que estas personas no están recibiendo órdenes directamente de Dios, entonces es fácil ver por qué estamos donde estamos.

No era el deseo de Dios para nosotros tener una iglesia del nuevo testamento. Pero eso es lo que quería la congregación convertida de Campbellitas y de Sidney Rigdon. Dios no necesita de una iglesia; Él necesita familias. Las primeras generaciones simplemente se ordenan en familias. Los patriarcas llevaron a sus familias. Ninguna iglesia. ¿No ve usted, incluso la estructura de la iglesia fue hecho a la imagen de la familia. Los patriarcas condujeron a sus familias. No hay iglesia. ¿No ves, incluso la estructura de la iglesia fue hecha en la imagen de la familia. Tienes a Abraham, Isaac y Jacob (3) los padres (una primera Presidencia), luego tienes los 12 hijos de Jacob (doce apóstoles), luego tienes los 70 nietos (Éxodo 1:5) de los setenta.

Entonces José hizo una Iglesia de los Santos. No era, precisamente, lo que el Señor tenía en mente, pero a menudo sucumbe a lo que queremos. Véase Ezequiel 14. (Sin embargo, la próxima vez que mencionan seguir al profeta en la iglesia, eche un vistazo a Ez. 14:7-8). [5]

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[5] Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se haya apartado de andar en pos de mí, y que haya puesto sus ídolos en su corazón, y que haya establecido delante de su rostro el tropiezo de su iniquidad y que venga al profeta para preguntarle por mí, yo, Jehová, le responderé por mí mismo….Y pondré mi rostro contra aquel hombre, y lo pondré como señal y como refrán, y yo lo talaré de en medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová.

Hablamos de cómo el señor iba a ofrecer a todos los israelitas la oportunidad de vivir con él, pero no querían subir al Monte Sinaí, querían a Moisés para que subiera en su lugar. Entonces sólo seguirían al Profeta. Los israelitas rechazaron la ley superior y recibieron una ley menor.

Nosotros no somos diferentes. El Señor les dio a los santos una oportunidad por medio de José para establecer Sión. Pero fallamos. Rechazamos esa oportunidad. Y tenemos una versión menor de lo que podríamos haber tenido. Y tenemos un profeta ahora, en lugar de caminar con el Salvador entre nosotros mismos.

Hablamos y ridiculizamos a los israelitas y a los nefitas para ser unos tontos. Nuestro propio orgullo y vanidad nos ciega al hecho de que estamos haciendo lo mismo. Pero tenemos sus historias para avisarnos. Eso nos hace incluso más tonto de lo que ellos eran.

Quiero decir, honestamente, ¿estamos más cerca de establecer Sión de lo que estábamos en 1844, o estamos más cerca de Babilonia? No creo que Babilonia sea el consumo de alcohol y el uso de ropa inmodesta… no, ni siquiera una vez. Es una vergüenza absoluta que hemos reducido la diferencia entre vivir el Evangelio y seguir a un mundo tan m…

Estudie la crisis de sucesión de 1844 y verá que mientras Brigham Young pudo haber sido nombrado para el cargo de Presidente de la Iglesia a través de común acuerdo, no le hizo ser un “profeta”, ni llegó a llamarse a sí mismo un profeta. Nuestros profetas, videntes y reveladores, como tales, son oficios de la Iglesia, no porque en realidad son profetas, videntes y reveladores.

De hecho, no fue sino hasta después de Heber J. Grant, que en realidad empezamos a llamar a los presidentes de la Iglesia: “profetas vivientes”. [6]. Pero antes de eso, los presidentes de la iglesia no eran llamados “profetas vivientes”. Nosotros les hemos exaltado más allá de lo que se merecen. No tendría ningún problema en sostener a un hombre que lleva a la iglesia a través del consentimiento común de los miembros, pero podemos dejar de pretender que tiene Dios en la marcación?

Y si lo tiene, no puede decirlo, otros profetas lo dijeron.

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[6] Vea: http://denversnuffer.blogspot.com/2010/04/traditions-of-men-part-1.html http://denversnuffer.blogspot.com/2010/04/traditions-of-men-part-2.html http://denversnuffer.blogspot.com/2010/04/traditions-of-men-part-3.html

Esto me lleva a la diferencia entre signos y símbolos contra la cosa real. Cuando recibimos nuestra investidura no estamos realmente recibiendo esas bendiciones. No se nos nombró como reyes y sacerdotes, sino que estamos siendo ungidos, o invitados a recibirlos, si somos fieles y dignos. Tampoco es que realmente recibimos el Espíritu Santo en la confirmación, sino que somos invitados para recibir el Espíritu Santo ¿Qué pasa si, cuando un hombre es llamado a ser un profeta, vidente y revelador, él sólo está siendo invitado a convertirse en tal, pero puede rechazar la invitación?

Entonces, ¿qué hay que hacer?

“Adán, despierta y levántate.” Primero, tenemos que despertar del infierno. Pero aparte de simplemente levantarse y decirle a todo el mundo todo lo malo que la Iglesia ha hecho…, necesitamos también surgir. No creo que se pueda criticar, dudar, y tirar al bebé junto con el agua del baño que surja.

Una vez que nos despertamos, nos levantamos al ganar la fe, arrepentirnos, ser bautizado, y recibir el Espíritu Santo (2 Nefi 31-32). Si bien esto puede parecer demasiado simple y exagerado, cada uno de estos principios debe reevaluarse. Yo sugeriría que su significado real puede ser algo muy diferente a lo que se enseña generalmente en la iglesia. Los Discursos sobre la Fe analiza lo que la fe realmente significa y cómo desarrollarla. Hay ejemplos en el Libro de Mormón de las personas que se han arrepentido dentro de un lapso muy corto de tiempo.

Además, hay un par de ejemplos en el Libro de Mormón de personas que han nacido de nuevo, o han experimentado el bautismo de fuego. Sería de gran ayuda estudiar esos relatos para ver si estoy verdaderamente renacido…

Una vez que ha “recibido el Espíritu Santo, [usted] [puede] hablar con lengua de ángeles.” Entonces, “regocijaos en las palabras de Cristo, porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer.

“Porque he aquí, os digo otra vez, que si entráis por la senda y recibís el Espíritu Santo, él os mostrará todas las cosas que debéis hacer. …He aquí, ésta es la doctrina de Cristo, y no se dará otra doctrina sino hasta después que él se os manifieste en la carne. Y cuando se os manifieste en la carne, las cosas que él os diga os esforzaréis por cumplir.” (2 Nefi 32: 5-6)

Este hecho se parece mucho al templo. En primer lugar, los ángeles vienen a ti (telestial) a prepararse para recibir a Cristo, y entonces Cristo viene a usted (terrestre). Y Cristo te dice qué hacer para recibir al padre (celestial).

Los israelitas estuvieron siempre centrados en los ritos físicos y ordenanzas, habían perdido completamente todo el significado espiritual de los mismos. Había símbolos en sus ordenanzas y en la ley de Moisés que mostraban una ley superior. Las ordenanzas que se realizaron en el templo en el Día de la Expiación eran extremadamente simbólicas del propio sacrificio de Cristo. Pero perdieron completamente eso. Se centraron en el derramamiento de sangre de los animales y el chivo expiatorio que llevaba los pecados de las personas, etc. (Lev. 16) Así que cuando Pilato juzgó a Cristo, y el Sanedrín elegido permitió ir a Barrabás, ellos no reconocieron que en realidad estaban representado en la vida real, la ordenanza que el Sumo Sacerdote realizaba simbólicamente en el Día de la Expiación.

Nuestras ordenanzas son símbolos también. En primer lugar, antes de llegar al reino telestial (tierra) hacemos el convenio de Dios para obedecerle. Todos los que han nacido pueden recibir la luz de Cristo. Hemos de recibir la luz de Cristo, en nuestro templo, en nuestros cuerpos. La luz de Cristo es como una mano suave, nos sostiene y nos guía en el camino. Entonces, si hacemos convenio con el Señor a través del sacrificio, podemos recibir el Espíritu Santo. Hemos de recibir el Espíritu Santo, en nuestro templo, en nuestros cuerpos. El Espíritu Santo es como una mano más firme, que nos sostiene y nos guía en el camino.

El templo se nos enseña que los verdaderos mensajeros vendrán primero a nosotros no de una manera manifiesta o revelada, se allegarán a nosotros, para ver si estamos siendo fieles y verdaderos. Hebreos 13:2 nos dice: ” No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.” Y Abraham 3 nos enseña que los nobles y elegidos están aquí para ser probados. Así que supongamos que un ángel viniera, sin revelarse, y quiera ver si estamos siendo leales y fieles al vivir la ley del evangelio. ¿Cómo iba a hacerlo? ¿Tal vez como un mendigo?: Un mendigo que podría presentar una petición en la calle para probar, a ver si usted es compasivo. Si muestra compasión, entonces usted ha demostrado que son verdaderos fieles, que han recibido el signo. Un vez que haya sido probado, a continuación, el ángel puede volver a usted, esta vez con su identidad conocida, y como dice Nefi, los ángeles a través de la Santo Espíritu y “le manifestaran a usted todas las cosas que debéis hacer”. Entonces usted está listo para nacer de nuevo. A continuación, puede entrar en el Reino Terrestre. Si usted es fiel, recibirá su vocación y elección. Hemos de recibir nuestra vocación y elección, en nuestro templo, en nuestros cuerpos, y Cristo espiritualmente tomara su mano y lo guiara. Entonces una vez que usted ha demostrado que le dará todo al Señor, usted recibirá el Segundo Consolador y usted verá las marcas en las muñecas y las manos, y el Señor le enseñará. (Véase D. y C. 76). Hemos de recibir el Segundo Consolador, en nuestro templo, en nuestros cuerpos.

El templo está en el Libro de Mormón. Realmente no tengo que ir a más. Tercer Nefi tiene una tonelada. Círculos de oración, lavados, unción….La investidura fue creada al final de la vida de José, y todos los elementos del templo ya estaban presentados en el Libro de Mormón. Realmente no hay nada secreto sobre el tema, para los que se molesten en mirar

Aunque todavía tengo que ver a un ángel, o al Señor, sé que alrededor de ocho personas que han tenido tal experiencia. Personalmente he conocido y he hablado con cinco de ellos. Dos de ellos diría yo que son amigos. Yo he correspondido en línea con otros cuatro. ¿El común denominador? Todos han leído el “Segundo Consolador”. A continuación se presentan sus testimonios:

. http://thesecondcomforter.com/ Yo trabajo realmente con Dan. Él es un abogado de patentes en San Antonio. Él es nuestro abogado local en Sn Antonio.
. http://upwardthought.blogspot.com/2013/03/ html He conocido el autor y hablamos a través Gchat regularidad. Yo lo llamaría, por tanto uno de estos dos amigos.
. http://ldsperfectday.blogspot.com/p/ html Conocí personalmente conocí y hablé con el autor. Su blog está prácticamente dedicado a ayudar a las personas a conectarse con el cielo.
. http://myjourneytothefullness.wordpress.com/2014/02/11/10/ El autor de este blog también ha sido testigo de Cristo.
. http://www.ldsfreedomforum.com/viewtopic.php?f=1&t= El autor de este post también ha visto a Cristo. Juan Poncio realmente escribió un libro a principios de los años noventa sobre la búsqueda de la presencia de Cristo, Siguiendo la luz de Cristo en Su Presencia. . . . . http:/ / http://www.amazon.com/Following-Light-Christ-into-Presence/dp/1555176437

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Por supuesto, usted tiene a Denver Snuffer. Pero también hay otros que no he incluido. Entiendo que si no le creen a ellos. No culpo a alguien por no tomar la palabra de un desconocido-en-línea. Pero he llegado a conocer a algunos de ellos. Me parecen creíbles. Así que yo creo.

Esto es lo que pretende ser, un testimonio de hecho. Es de los que tienen un conocimiento real, y para dar esperanza a los demás a recibir el mismo.

Nuestras reuniones de testimonios son más bien vanas y…No muchas personas tienen un conocimiento real,… Esto es lo que se supone que es el papel de un apóstol. Un verdadero testigo da testimonio de lo que ellos saben. Entonces los que escuchan pueden tener suficiente esperanza para ver lo mismo.

Nuestras Autoridades Generales suelen llamarse a sí mismos “testigos especiales.” Me dijeron que cuando se llama a un setenta, ellos reciben una orientación… A continuación, se les dice que “testigo especial” es un sustantivo. Es similar a un “oficio”. Así se puede ir por ahí diciendo a la gente que son “testigos especiales”, que es una posición para dar testimonio a la gente. Pero decir que usted es un “testigo especial” ¿no es un adjetivo que describe el tipo de testimonio? (uno con conocimiento real). Entiendo que esta posición es particularmente preocupante e intelectualmente bastante deshonesta. Sobre todo cuando saben que todo el mundo que escucha su testimonio, lo entiende de una manera diferente.

¿Qué pasa con la declaración escuchada con frecuencia que su experiencia es “demasiado sagrada como para compartir?” Seguramente todos los testimonios, vinculados anteriormente deben ser mentiras porque realmente si hubieran tenido tal experiencia, no la habrían compartido. Creo que esta idea es una falsa tradición. Es la excusa que cuando no quieres decirle a la gente que no has tenido esa experiencia. Las escrituras están repletas de gente dando testimonio de sus experiencias sagradas. La única cosa que he encontrado entre los que yo conozco, que se han conectado con el cielo, sólo dan testimonio de que ellos han tenido la experiencia. Salvo que esté permitido, no comparten el tema de lo que fue la experiencia. Lo cual tiene mucho sentido. Ellos han sido instruidos en lo que necesitan saber para su progreso. Y todos somos diferentes. Lo que un ángel puede decirle a usted, probablemente será diferente de lo que un ángel me dice a mí.

Como dice el segundo Discurso acerca de la Fe:

“Hemos delineado claramente cómo es, y cómo ha sido, que Dios vino a ser un objeto de fe a los seres racionales; y también sobre qué fundamento fue basado el testimonio de los antiguos al grado de moverlos a inquirir diligentemente, y buscar y obtener un conocimiento de la gloria de Dios; y hemos visto que fue solamente ese testimonio humano que originalmente motivó en sus mentes la búsqueda. Nos damos cuenta que fue la creencia que tuvieron en el testimonio de sus padres, ese testimonio habiendo motivado sus mentes para Inquirir por un conocimiento de Dios. La búsqueda frecuentemente terminó, de verdad, cuando estuvo bien dirigida siempre terminó en los más gloriosos descubrimientos y en eterna certidumbre.” (Discurso sobre la Fe II: 56)

Vea, es el testimonio de otras personas, que tienen un conocimiento efectivo, lo que excita la consulta de todos los demás. Mucha gente no sabe quiénes tienen un conocimiento real de la existencia de Dios. No los culpo por no creer. Pero he visto demasiados testigos, como para no darme una oportunidad yo mismo.

Por esta razón creo. Ahora, no sé. Pero espero conocer algún día. Quizás si hago todo lo que sé y que no ocurre en una década o dos, no dudaría, en convertirme en agnóstico.

No tenemos todas las respuestas.

Sí, hay muchas otras cuestiones:

• ¿Cuál es el punto de tener a un hombre-Dios inocente, que sufrió y murió para redimir a todos los demás? ¿Por qué es que era necesario y cómo funciona?

• ¿Por qué el sacrificio del buen Isaac? Parece horrible para mí.

• ¿Qué hay de todas las muertes en el Antiguo Testamento?

• Si cada dispensación va mal, casi desde el principio, ¿qué es todo esto? ¿Por qué es tan difícil?

He encontrado paradigmas y respuestas que se adaptan a mí por ahora. Yo personalmente creo que me dan una explicación racional, o por lo menos lo suficiente para continuar con mi investigación posterior. Y es probable que a medida que avanze, voy a perfeccionar mi punto de vista, es de esperar que este cada vez más cerca y más cerca de la verdad. Así que mientras yo me estoy familiarizando con los temas, todavía puedo creer, aunque sea a través de un paradigma que es algo poco ortodoxo. No puedo creer en la Iglesia LDS corporativa. ¿Acaso no todos crecemos pensando que en nuestra iglesia había ángeles, milagros, y los maestros que hablaban con Dios cara a cara? Eso es de lo que nos enamoramos, ¿no? Pero no vemos nada de eso en la Iglesia corporativa. En cambio estudios de medios, encuestas.

Jacob, el rey Benjamín, y Samuel no necesitaban una encuesta o un sondeo para decirles lo que los miembros estaban pensando, sino que tenían sus estadísticas desde el cielo.

“Más he aquí, escuchadme y sabed que con la ayuda del omnipotente Creador del cielo y de la tierra, puedo hablaros tocante a vuestros pensamientos, cómo es que ya empezáis a obrar en el pecado, pecado que para mí es muy abominable, sí, y abominable para Dios.” (Jacobs 2: 5)

El rey Benjamin no necesita ninguna votación o encuestas.

“Y las cosas que os diré me han sido reveladas por un ángel de Dios. Y me dijo: Despierta; y desperté; y he aquí que él estaba ante mí.” (Mosíah 3: 2)

El rey Mosíah no tenía escritores de discursos. Espera… bueno, sí lo hizo. Pero era un ángel.

“Y he aquí, un ángel del Señor me lo ha declarado, y él impartió alegres nuevas a mi alma. Y he aquí, fui enviado a vosotros para declarároslo también, a fin de que recibieseis buenas nuevas; pero he aquí, no quisisteis recibirme.” (Helaman 13: 7)

Honestamente, dudo seriamente de que, tanta gente estaríamos teniendo una crisis de fe, si alguna vez escucharon en la Conferencia General: “ y las cosas que yo les diré me las hizo conocer a mí, un ángel de Dios.”

“Los orígenes de la disponibilidad de sacerdocio no están totalmente claros. Algunas explicaciones con respecto a esta cuestión se realizaron en la ausencia de revelación directa y referencias a estas explicaciones se citan a veces en publicaciones. Estas declaraciones personales anteriores no representa la doctrina de la iglesia”. (http://www.mormonnewsroom.org/article/race-church)

Este es un ejemplo de la Iglesia “revelación continua.” Es sin duda revelador. ¿Por qué viene de la Redacción de la Iglesia? ¿Por qué todas estas nuevas declaraciones no vienen de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles? Esto realmente se parece más a una estructura corporativa con un brazo fuerte en relaciones públicas, que una iglesia dirigida por un profeta viviente.

¿Las Autoridades Generales modernas dicen ser verdaderos mensajeros del Padre? ¿Creemos en un verdadero mensajero que esté libre de la profecía, visiones y revelaciones, que está sentado en la cima de un trono, cuyas claves están en todas partes y cuya autoridad termina en ninguna parte, pero llena el mundo, que está rodeado por miríadas de seres que han jurado lealtad y confidencialidad para recibir segundas y secretas ordenanzas?…. ¿Creemos en ese gran mensajero?

No. No puedo comprender en tal mensajero.

¿Tal vez creemos en un infierno grande para aquellos sin ordenanzas autorizadas, en el cual se echan a los inicuos, y donde permanecen continuamente quemándose, pero nunca se consumen?

No creo en un lugar así.

No creo que lo que tenemos ahora, es lo que Dios le hubiera gustado que nos sea dado. Pero esto es lo que elegimos. Y no lo ves, esa es la explicación más lógica. Las tradiciones que se han transmitido a nosotros, simplemente no funcionan. Nuestras tradiciones están siendo expuestas una tras otra como totalmente falsas. Pero yo creo debido a que las Escrituras dijeron que esto iba a pasar.

Realmente me sentí mal por Tom Phillips. Parecía tanto un verdadero creyente. Es decir, que el hombre estaba listo y esperando ver a Cristo cuando él fue para su segunda unción. Me imagino que todos los apóstoles son así. Siento una gran compasión. Podría haber sido muy fácil continuar a lo largo con mis tradiciones, ser llamado a llamamientos más altos, y entonces ¿qué pasa si yo fuera a ser apóstol, y descubro que ser un apóstol no es muy diferente a no ser un apóstol? Es sólo un oficio en la Iglesia. Te llaman, te sostienen y te apartan.

Sin embargo, ser un apóstol real es diferente. Requiere sacrificio, fe, una dotación real y un testimonio de Dios.

Me gustan los chicos que dirigen la Iglesia, en general. Las conversaciones del élder Holland las he amado durante años. Lo sigo haciendo. ¿Elder Bednar y élder Maxwell, y el Presidente Hinckley no fue genial? Es muy duro llegar a comprender. Encuentro al élder Uchtdorf absolutamente hipócrita al dar la bienvenida a la tienda del mormonismo, mientras se excomulga a Denver Snuffer, Brent Larsen, y otros simplemente por sus creencias y ahora Rock Waterman está siendo amenazado con la disciplina.

Por supuesto, el élder Uchtdorf probablemente nunca lea alguna de las apelaciones de excomunión que fueron enviadas a él, así que probablemente no puedo culparle personalmente. La iglesia parece ser operada por esbirros corriendo en el edificio de oficinas de la iglesia. Parece fuera de control. Aunque nos advirtieron sobre las combinaciones secretas están por todas partes, ¿no?

Y en esta nota, me doy cuenta de que han que pensar que estoy completamente loco. Probablemente tienen razón. Pero no puedo dejar que esta cosa llamada el mormonismo ir. Estoy seguro de que has conocido toneladas, quienes dicen: “la iglesia corporativa no es verdadera, pero no la puedo dejar. El espíritu quiere que me quede.” A veces es simplemente la presión de grupo, la presión familiar los mantiene. Pero otras veces, el Espíritu está realmente diciendo a la gente: “Sí, hay fallas, incluso mentiras, pero debes quedarse.” Yo diría que la razón por la que debemos quedarnos es porque las partes importantes son verdaderas. Las piezas que no sean importantes, no son ciertas.

Hemos hecho a la Iglesia y sus líderes un ídolo. . Nos levantamos cuando entran. Cuando tenemos preguntas, nos preguntamos, “Bueno, ¿qué han dicho los hermanos al respecto?” No hemos convertido en Brethrenites (¿?)

Se nos enseña a “someternos a la autoridad del sacerdocio”, pero ¿qué es exactamente eso?

“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;…por bondad y por conocimiento puro, lo cual ennoblecerá grandemente el alma sin hipocresía y sin malicia;” DyC 121: 41-42)

NO HAY SACERDOCIO CUANDO LA “AUTORIDAD” NO ES PERSUASIÓN. Y si no te convences a alguien, es mejor estar preparado para tener paciencia, porque vas a tener que ser paciente con ellos por un tiempo.

Hemos sustituido nuestra adoración del Señor con la adoración de la iglesia.

Ya no soy un idólatra. Mira [8], los israelitas apostataron, también tenían a sus ídolos. Pero seguían siendo el pueblo de Jehová. Él vino a ellos. Aunque Jesús no celebró llaves o autoridad en la religión judía en su día, reconoció a quienes tenían llaves. Los nefitas se rebelaron, pero el Señor vino todavía a su templo en Abundancia.

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[8] Bueno, sí, yo probablemente todavía lo sea, pero no en esto considero yo. …. Mira a todas las personas que han tenido las comisiones para enseñar arrepentimiento sin ninguna autoridad eclesiástica u oficio: Lehi, Abinidi, Alma, Samuel, Juan el Bautista, Pablo y Cristo. En realidad esto parece ser la manera en que Dios trabaja mucho. No parece utilizar la jerarquía eclesiástica. Sí, ellos recibieron una Comisión de Dios, ellos tenían autoridad de él, pero no tenían oficio en la iglesia. Fueron pocos de los profetas del antiguo testamento, sumos sacerdotes.

Pero nos hemos criado con estas tradiciones de que siempre hay una iglesia y el sacerdote que preside es el Profeta. [9] más no creo esa tradición. Creo que la iglesia mormona es todavía el vehículo, en que el Evangelio es mejor diseminado en todo el mundo, aunque su capacidad para hacerlo es cada vez más débil a medida que nos acercamos a Babilonia

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[9] 3 Nefi 5:12 parece indicar allí no había ninguna iglesia en absoluto en el libro de Mormón de Lehi hasta el Alma.

En mi opinión, debemos seguir adelante. El Señor lo resolverá en su tiempo. Sin embargo, creo que puede ser desagradable al principio.

“He aquí, la venganza viene presto sobre los habitantes de la tierra, un día de ira, de fuego, de desolación, de llanto, de lloro y de lamentación; y como un torbellino vendrá sobre toda la faz de la tierra, dice el Señor. …Y empezará sobre mi casa, y de mi casa se extenderá, dice el Señor;…primero entre aquellos de vosotros que habéis profesado conocer mi nombre, dice el Señor, y no me habéis conocido, y habéis blasfemado en contra de mí en medio de mi casa, dice el Señor.” (DyC 112: 24-26)

¿Quiénes son las personas que dicen ser Su Casa y profesan conocerlo? ¿A quien más hace esta afirmación? Tengo que decir que estoy bastante contento de que no vivo en Utah en estos momentos. Todo el mundo está en un nivel diferente de progresión. Es por eso que el Espíritu dice cosas diferentes a una persona que a otra. El Espíritu podría muy bien decir a un metodista permanece en la iglesia metodista. Eso es lo adecuado para esa persona entonces. Yo creo que el Espíritu no es tanto blanco y negro. Todos estamos en algún punto intermedio y el Espíritu se adapta a lo que cada uno de nosotros necesita.

Cuando era estudiante de segundo año en BYU, estaba tomando una clase de Microbiología y aprendía de la evolución. Miré seriamente en ello, la ciencia, lo que los hermanos habían dicho sobre el asunto. Y fue realmente innegable para mí que la evolución era un hecho. Le hice el comentario a mi compañero, que también era un estudiante de Microbiología y en la misma clase que yo, me pareció interesante lo que todos los teólogos dicen, acerca de que la tierra tiene 6000 años de antigüedad y no hay ninguna evolución, y como todos los ateos dicen que Dios no existe. Lo irónico es que están mal, y ambos están de acuerdo. Dios existe y la evolución fue el medio por el cual creó a hombre.

Disfruté viendo “The Practice” en la televisión, que era un espectáculo de abogados. En un episodio, un juez tomó una decisión que molestó a ambos lados, y el juez comentó que sabía entonces que su decisión era correcta, precisamente porque alteraba a ambos lados.

Tendemos a ser una mezcla del bien y del mal. Nadie tiene el monopolio de lo correcto y rara vez esta alguien completamente equivocado. Uno de los mayores problemas que enfrenta nuestra sociedad es la derecha vs la izquierda sin compromiso. En mi opinión, los conservadores tienen razón al querer la libertad-capitalismo y no deben ser obligados por el gobierno, pero la izquierda también es correcta, debemos ser más compasivos y más caritativos, tenemos el deber de la sociedad de cuidar el uno del otro y necesitamos no ser tan egoístas y codiciosos.

El problema es que hay verdad en ambos. Incluso Satanás tiene que repartir algo de verdad al atraer a las personas. Corrompe la verdad. Pero él tiene que usar algo. Pocas personas son atraídas exclusivamente al error y al mal. Esa es realmente la parte más difícil en la búsqueda de la verdad. Está en todas partes y nadie tiene el monopolio sobre ella. Y está mezclada con error. Encontrar la verdad es tal vez lo más difícil de la vida. Pero al mismo tiempo, cuando se ve la verdad justo enfrente de ti, no puedes negarla. No tengo tiempo para explicar mi punto de vista sobre todos los problemas conocidos, pero permítanme abordar algunas de las cuestiones de la traducción de Joseph (Abraham, piedra vidente, placas de Kinderhook, [10] , etc)

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[10] José nunca tradujo nada de las placas de Kinderhook que pueda considerarse Escritura. De hecho, todo lo que hizo con ellas, fue pedir a alguien que buscara su alfabeto egipcio. Había hecho el alfabeto mientras traducía el Libro de Abraham. Buscó símbolos en las placas de Kinderhook que hacían juego con cualquier cosa en su alphabet. Pudó emparejar una figura e indico que se refería a un descendiente de Cam, que es exactamente lo que está registrado por el escribano de José en su diario. Ninguna piedra vidente, nada de Urim y Tumim, ninguna revelación del cielo. Todo lo que hizo fue intentar que coincida un dibujo con su alfabeto. Es una locura que la gente se excite tanto con las placas de Kinderhook.

Una cosa es estar molesto de que la Iglesia no sea transparente sobre el tema. Pero recuerda, yo no creo que tengan todas las respuestas de todos modos. ¿Cuál es exactamente el problema? ¿Le preocupa cómo Mormón recopiló el expediente, o Mateo o Juan o Moisés? Si usted está preocupado por el medio de traducción de José, ¿por qué no estás preocupado por los demás?….

Yo sugeriría que la piedra vidente y papiro eran simplemente medios en el que Joseph podría ser inspirado a escribir. No tienen que ser esas cosas tangibles, el Señor pudo haber usado algo más. Y esas no eran traducciones en el sentido original, pero él estaba traduciendo ideas que un profeta anterior ya había escrito. Usted puede enojarse con Joseph Smith por no ser sincero sobre el hecho de que él no estaba traduciendo la forma de entender, pero ¿y si él no lo sabía en ese momento? ¿Qué pasa si el señor sólo lo estaba usándolo para difundir información a nosotros a través de todo tipo de medios? No lo usó para corregir la Biblia.

Vea, como abogado, todo lo que tengo que demostrar, es que es posible que algo pudiera haber ocurrido. A continuación, la investigación todavía puede continuar. Sólo cuando algo es imposible está justificado detener la investigación.

Pero ese es el problema aquí. El mormonismo ofrece las afirmaciones más extravagantes. Hay mucho que está en juego y que se podría ganar. Realmente justifica una investigación a fondo lo más posible.

Leí el Segundo Consolador hace cuatro años. Le he dado ese libro más que cualquier otro libro. También recomiendo otros libros de Denver. Leí Pasando el Don celestial, y porque se dirige a controvertidos temas que la mayoría de los miembros no sabe, nunca recomendaría este libro a alguien ignorante de la historia de la iglesia. Pero, si son conscientes de la historia de la iglesia, es el primer libro que recomiendo. Pasando el Don celestial es el mejor libro que te ayudará a conciliar tu fe.

Es irónico. Ahora que Denver Snuffer ha sido excomulgado, tengo que recomendar Pasando el Don celestial en primer lugar, para que ellos puedan entender por qué la iglesia corporativa hizo lo que le hicieron. A continuación pueden leer el Segundo Consolador.

Daymon Smith ha escrito un conjunto de 5 volúmenes acerca de los antecedentes culturales del Libro de Mormón. Nefi culpa de  nuestro estado a las tradiciones de nuestros padres. Bueno, ¿y si no entendemos el Libro de Mormón en absoluto? Asumimos que los Jareditas salieron de la torre de Babel. El texto no dice eso. El Libro de Mormón podría tener un significado tremendamente diferente de lo que entendemos.

Espero que no haya comunicado una aversión por la iglesia. Yo la amo. La iglesia es una gran organización para ser parte de ella. Hay muchas oportunidades para servir y ayudar a los demás. Hay grandes amistades para realizar. ¿Pero la iglesia corporativa correlaciona?

No me gusta el orgullo de pensar que somos mejores que otros. Yo no amo a la burocracia. Pero ya ves, no me importa “La Iglesia.” Mi enfoque ha cambiado. Estoy mucho más interesado en el Evangelio y en la búsqueda de Cristo. Vivir el Evangelio y buscar a Cristo son razones más que suficientes para permanecer activo. Hay una diferencia importante entre la Iglesia y el Evangelio. (Ver discurso del élder Poelman en 1984). [11]

[11] Sin embargo, asegúrese de ver la versión original, no la versión de la Iglesia reemplazó con.
https://www.youtube.com/watch?v=QcM7koDc-jg
https://www.youtube.com/watch?v=iuUv4nca4Gc

Las mujeres y sacerdocio, los gays y sellamientos, etc., es sólo una pérdida de tiempo. La salvación y el poder celestial proviene de Dios, no de una institución terrenal. A quién le importa si las mujeres carecen de un oficio, que es sólo un símbolo de la cosa real, cuando pueden salir y conseguir la cosa real. Si consiguen la cosa real pueden bendecir y sanar a sus hijos, independientemente de si es o no su “ordenanza” aceptada por la Iglesia.

Considere a los sacerdotes levitas. Sólo los levitas podían oficiar en las ordenanzas del templo. Sólo podrían matar a los animales, rociar la sangre, enciender el incienso y entrar en el Santo de los Santos, todos los cuales simbolizaban estar conectados al cielo. Pero ellos no estaban en realidad conectados al cielo….

El paralelo moderno es que las mujeres realmente quieren entrar y matar a los animales y rociar la sangre y encender el incienso como símbolos. En realidad, pueden tener las bendiciones celestiales, pero en mansedumbre y humildad y no ser “reconocidas” por nadie. (El poder real del cielo administrado a través de los hombres también tiende a no ser “reconocido” por cualquier persona.)

Pero las mujeres pueden recibir el Segundo Consolador y otros regalos muy espirituales. Ellas pueden comunicarse con Dios. Ellas pueden ser traídas ante el trono del padre y la madre. ¿Por qué desea el símbolo? Busquen la cosa real.

Doctrinalmente, no tengo ningún problema con que las mujeres ocupen cargos de la iglesia. Creo que nos estamos enfocando en lo incorrecto. Las mujeres fueron las primeras en recibir el Segundo Consolador después de la resurrección del Señor, ¿no? El Salvador resucitado vino a las mujeres antes de que se aparezca a sus apóstoles. De hecho, él vino a dos discípulos en el camino a Emaús antes de venir a sus apóstoles. Claramente, oficio/jerarquía de la iglesia no es nada para preocuparse.

Creo que el libro de Mormón porque provoca que seas una mejor persona. Es verdadero si me conecta con el cielo. Estudiar su mensaje es mucho más valioso que cualquier crítica histórica o textual. TODOS los autores fueron visitados por Cristo. Todos los autores recibieron la visita de Cristo. Los autores están tratando de conseguir que usted haga esa conexión también. No sólo cuenta una historia. Hay mucho más.

El Libro de Mormón es un libro sellado por lo que gente puede leerlo y no entender el verdadero mensaje que está ahí. Se necesita recibir el Espíritu Santo antes de que uno pueda realmente tener el libro sellado abierto para ellos.

“Bueno, está bien,” usted podría decir, “el Libro de Mormón no apesta tanto como pensé que lo era, pero ¿qué hay de José Smith? ¿Qué pasa con los diferentes relatos de la primera visión y la poligamia? “

No tengo tiempo para ir a todo el tema de la poligamia, aparte de decir que, teniendo más de 30 esposas, es muy extraño que él nunca fuera padre de otro niño con cualquier de ellas. Yo sostengo que las relaciones que tuvo con ellas no son la relación marido-mujer que uno tiene normalmente. (Sí, sé que hay documentos que dicen que tuvo relaciones sexuales con ellas, también hay argumentos que cuestionan de nuevo tal afirmación, no tengo tiempo para ir más profundo aquí.).

¿Y las visiones? Bueno, he explicado que, quien ha tenido una visión, y es llevado fuera del tiempo, y entra en la eternidad, esto es en un principio bastante confuso. Varias cosas parecen ocurrir simultáneamente. No es lineal. En realidad es difícil saber lo que está pasando mientras se está experimentando. Sin embargo, se conserva un recuerdo perfecto de lo sucedido, y entonces usted es capaz de eliminar a las ideas a medida que son relevantes e importantes en el tiempo.

Considere Nefi. Meditó sobre las cosas que vio durante 30 años antes de que tuviera suficiente sentido de ellas, para anotarlas (2 Nefi 5:30). Con estos antecedentes, es completamente posible (suponiendo que es así como funcionan las visiones; no lo sé, no he tenido ninguna) que Joseph articulara, ciertos aspectos conformen se vuelven relevantes en ese momento. Todos los relatos son verdaderos. Todos pasaron. Sólo vio a un ángel. Y vio al padre y al hijo. Todo sucedió al mismo tiempo y era muy distinto. Y cada relato fue un intento de comunicar la idea de que era importante para comunicarse en aquel momento — o algo así.

Yo no te culpo en absoluto si usted dice, que eso es una locura. Sí, podría ser. Pero nunca he tenido una visión. ¿Y si es así? Creo que es peligroso cuando asumimos que nuestra construcción, nuestro paradigma, las tradiciones culturales en que hemos sido criados, se utilizan como el lente a través del cual vemos todo, sobre todo si los utilizamos para mirar en los cielos. Porque creo que es justo decir que los cielos funcionan de manera diferente que nuestro paradigma. Ya que ellos han estado alrededor por más tiempo y son más resistentes que nuestra cultura cambiante, podría ser una buena idea tratar de entender un paradigma básicamente celestial, en lugar de obligar a que cumpla con el nuestro.

También cabe la posibilidad, de que mi idea de las visiones, como he explicado más arriba, no es similar a lo que es una visión. Todo lo que digo, es que un paradigma no explica los diferentes relatos. Ya que es imposible, podemos continuar con la investigación.

Creo que hay un argumento que apoya la creencia. Creo que es razonable para seguir investigando las Escrituras y buscando a Dios. No hay nada en la Carta a un director CES que confirme que el Libro de Mormón es falso. Simplemente muestra que la narrativa tradicional de la Iglesia no es cierta.

Y que quede claro, esta carta mía no intenta en absoluto responder completamente a la Carta de la CES, aunque yo personalmente tengo ideas que superan las objeciones de la carta.

Quiero terminar, creo que es importante buscar el rostro de Cristo. Yo creo que sería genial ver a Cristo. No estoy buscando una señal. Muchos miembros creen y dicen: “Aunque sería agradable conocer a Cristo, no creo que realmente necesito eso. Yo no tengo que verlo para creer. Y voy a estar bien si yo no lo veo hasta después de esta vida”.

Jesus Light2No estoy de acuerdo. Creo que es esencial para la exaltación ver a Cristo en la mortalidad. Esto se debe a que Nefi describió la doctrina de Cristo como la fe, el arrepentimiento, el bautismo, recibir el Espíritu Santo, ser instruido por los ángeles, entonces ser instruido por Cristo en la carne. En nuestros templos, Cristo tiene cosas que enseñarnos mientras estamos en nuestros templos, para que podamos cumplir con ellos. Y si no lo hacemos, entonces vamos a recibir menos de lo que podríamos tener.

Otra vez, mi propósito al escribir esto no es resolver los problemas de nadie. Es para persuadir a la gente a empezar de nuevo otra vez y buscar respuestas. Personalmente creo que si se conecta al cielo, los encontrará.

Brett Bartel

Marietta, Georgia

Fuente: http://puremormonism.blogspot.com/2014/03/the-actual-message-of-book-of-mormon.html

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Llegar a ser como Dios.

Una  de las imágenes más comunes en las religiones orientales y occidentales por igual, es la Dios como un padre de familia y la de los seres humanos como hijos de Dios. Pero la gente de diferentes religiones, entienden la relación padre-hijo, entre Dios y los seres humanos de muy diferentes maneras.

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Algunos entienden la frase “hijos de Dios” como un título honorífico reservado sólo para aquellos que creen en Dios y aceptan su guía, como ellos podrían aceptar la de un padre. Muchos ven las descripciones de padres e hijos, referidas a la relación de Dios con la humanidad, como metáforas que expresan, su amor por sus creaciones y su dependencia para su sustento y protección.

Los Santos de los Últimos Días ven a la gente como hijos de Dios en un sentido pleno y completo; ellos consideran a cada persona como divina en el origen, naturaleza y potencial. Cada uno tiene un núcleo y es “un espíritu amado, hijo o hija de padres celestiales”. Cada uno posee semillas de la divinidad y debe optar por vivir en armonía o en tensión con la divinidad. A través  de la expiación de Jesucristo, todas las personas “pueden progresar hacia la perfección y finalmente realizar su destino divino,” igual que un niño puede desarrollar los atributos de su o sus padres con el tiempo, la naturaleza divina que heredan los seres humanos puede desarrollarse para llegar a ser como su padre celestial.

El deseo de nutrir la divinidad en sus hijos es uno de los atributos de Dios que más inspira, motiva a los miembros de la iglesia. La paternal y amorosa guía de Dios puede ayudar a que cada niño dispuesto y obediente de Dios, reciba de su plenitud y de su gloria. Este conocimiento transforma la manera en que los Santos ven a los seres humanos. La enseñanza que hombres y mujeres tienen el potencial para ser exaltado a un estado de divinidad, claramente se expande más allá de lo que se entiende en las iglesias cristianas más contemporáneas y expresa un anhelo de los Santos, -enraizado en la Biblia- de vivir como Dios vive, amar como él ama, y prepararse para todo lo que nuestro amoroso Padre Celestial desea para sus hijos.

¿Qué dice la Biblia acerca del potencial divino de los seres humanos?

Varios pasajes bíblicos dan a entender, que los seres humanos pueden ser como Dios. Se acentúa la semejanza de los seres humanos a Dios en el primer capítulo del Génesis: “dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.… Dios creó al hombre a imagen suya, a imagen de Dios; macho y hembra los creó”. Después de que Adán y Eva comieron del fruto del “árbol del conocimiento del bien y del mal”, Dios dijo, que habían “llegado a ser como uno de nosotros,”  sugiriendo así, que un proceso de acercarse a la divinidad ya estaba en marcha. Más tarde, en el antiguo testamento, un pasaje en el libro de los Salmos declara, “ya he dicho, vosotros sois dioses; y todos ustedes son hijos del Altísimo (Sal 82: 6).

Pasajes del nuevo testamento también señalan a esta doctrina. Cuando Jesús fue acusado de blasfemia, alegando que “Tú, siendo hombre, te haces Dios,” él respondió, haciéndose eco de los Salmos, “no esta escrito en vuestra ley, dijo: vosotros sois dioses?”.  En el sermón de la montaña, Jesús mandó a sus discípulos a ser “perfecto, así como vuestro padre que está en los cielos es perfecto” (Mt 5: 48).  A su vez, el apóstol Pedro se refirió, a las “preciosas y grandísimas promesas” del Salvador, que nosotros fuésemos hechos “participes de la naturaleza divina” (2Pd 1: 4).  El apóstol Pablo enseñó que somos “linaje de Dios”, y subrayó que, como tal, “nosotros somos los hijos de Dios.. Y si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo”. El libro de Apocalipsis contiene una promesa de Jesucristo, que “al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Ap 3: 21).  Estos pasajes se pueden interpretar de diferentes maneras. Sin embargo, al verlos a través del lente de clarificación de las revelaciones recibidas por José Smith, los Santos de los Últimos Días ven estas escrituras como expresiones directas de la naturaleza y el potencial divino de la humanidad. Muchos otros cristianos leen los mismos pasajes mucho más metafóricamente, ya que experimentan la  Biblia a través del lente de las interpretaciones doctrinales que se desarrollaron con el tiempo después del período descrito en el Nuevo Testamento.

¿Cómo han cambiado las ideas sobre la divinidad a través de la historia del cristianismo?

Las creencias de los Santos habrían sonado más familiares a las primeras generaciones de cristianos, de lo que lo son ahora para muchos cristianos modernos. Muchos padres de la Iglesia (teólogos influyentes, no profesores de cristianismo primitivo) hablaron con aprobación de la idea, de que los seres humanos pueden llegar a ser divinos. Un erudito moderno se refiere a la “ubicuidad de la doctrina de la divinización” -la enseñanza de que los seres humanos podrían llegar a ser Dios- en los primeros siglos después de la muerte de Cristo. El padre de la iglesia Ireneo, que murió hacia el año 202, afirmó que Jesucristo “hizo, por medio de su amor trascendente, ser lo que somos, para que nos traiga a ser lo que Él mismo es”. Clemente de Alejandría (ca. 150-215 dC) escribió que “la Palabra de Dios se hizo hombre, para que puedas aprender de hombre cómo el hombre puede convertirse en Dios”.

¿Qué es exactamente lo que los padres de la iglesia, querían decir cuando hablaban de Dios? está cada vez más abierto a la interpretación, pero está claro que las referencias a la deificación fueron más tarde impugnadas en el último período romano y fueron poco frecuentes en la época medieval. La primera objeción conocida por un padre de la iglesia a la enseñanza de la deificación se produjo en el siglo quinto. En el siglo VI, las enseñanzas sobre “convertirse en Dios” parecen más limitadas en su alcance, como en la definición proporcionada por el Pseudo-Dionisio Areopagita (ca. AD 500): “La deificación … es la consecución de la semejanza con Dios y la unión con él siempre que sea posible”

¿Por qué  estas creencias disminuyeron lentamente de protagonismo? El cambio de la perspectiva sobre la creación del mundo pudo haber contribuido al cambio gradual hacia un más limitado potencial humano. Los comentarios judíos y cristianos más antiguos sobre la Creación, asumieron que Dios había organizado el mundo a partir de materiales pre-existentes, haciendo hincapié en la bondad de Dios en la formación del orden y la vida. Pero la incursión de nuevas ideas filosóficas en el siglo II, condujo al desarrollo de la doctrina que Dios creo el universo ex-nihilo- “de la nada.” Con el fin de hacer hincapié en el poder de Dios, muchos teólogos pensaron que nada podría haber existido por siempre. Se convirtió en importante para los círculos cristianos, afirmar que Dios originalmente había estado completamente solo.

La creación ex nihilo amplió la brecha percibida entre Dios y los seres humanos. Llegó a ser menos común enseñar, que las almas humanas habían existido antes del mundo o que podían heredar y desarrollar los atributos de Dios en su totalidad en el futuro. Poco a poco, como la depravación de la humanidad y la inmensa distancia entre creador y  criatura eran cada vez más acentuadas, el concepto de deificación disminuyo progresivamente del cristianismo occidental, a pesar de que sigue siendo un principio central de la ortodoxia oriental, de una de las tres principales ramas del cristianismo.

¿Cómo fueron las ideas sobre la deificación introducidas -presentadas- a los Santos de los Últimos Días?

Los primeros Santos de los Últimos Días vinieron de una sociedad dominada por los protestantes de habla Inglés, la mayoría de los cuales aceptaba tanto la creación ex-nihilo,  y la definición de la Confesión de Westminster de Dios como un ser “sin cuerpo, partes o pasiones.” Probablemente sabían poco o nada acerca de la diversidad de las creencias cristianas en los primeros siglos después el ministerio de Jesucristo, o acerca de los escritos de los primeros cristianos sobre la deificación. Pero las revelaciones que recibió José Smith divergieron de las ideas dominantes de la época y de la doctrina enseñada, que algunos, volvieron a abrir el debate sobre la naturaleza de Dios, la creación, y la humanidad.

Las primeras revelaciones a José Smith enseñan que los seres humanos son creados a imagen de Dios y que Dios se preocupa íntimamente por Sus hijos. En el Libro de Mormón, un profeta “vio el dedo del Señor”, y se sorprendió al enterarse de que las formas físicas humanas fueron realmente hechas a la imagen de Dios. En otra revelación temprana, Enoc (quien “caminó con Dios” según la Biblia ) fue testigo de Dios llorando por Sus creaciones. Cuando Enoc le preguntó: “¿Cómo es posible que llores?” (Moisés( 7: 29). Se enteró de que la compasión de Dios por el sufrimiento humano es parte integral de su amor. José Smith también aprendió que Dios desea que sus hijos reciban el mismo tipo de existencia exaltada de la que Él participa. Como Dios declaró: “Esta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39)

En 1832, José Smith y Sidney Rigdon experimentaron una visión de la vida futura. En la visión, se enteraron que el justo e injusto igualmente recibirán, la inmortalidad a través de una resurrección universal, pero sólo aquellos “que vencen por la fe, y son sellados por el Espíritu Santo de la promesa” recibirían la plenitud de la gloria de Dios y seran “dioses , incluso los hijos de Dios” (D y C 76: 53, 58). En otra revelación pronto se confirmo que “los santos han de estar llenos de su gloria, y recibirán su herencia y serán hechos iguales como él.” (D y C 88:107). Los Santos de los Últimos Días usan el término exaltación, para describir la gloriosa recompensa de recibir una herencia completa como un hijo de nuestro Padre Celestial, y que está disponible a través de la expiación de Cristo, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio.

Este sorprendente punto de vista del futuro potencial de cada ser humano, fue acompañado con enseñanzas reveladas sobre el pasado de la humanidad. Como José Smith continuó recibiendo revelaciones, se enteró de que la luz o inteligencia en el núcleo de cada alma humana “no fue creada ni hecha, ni tampoco puede.” Dios es el Padre de cada espíritu humano, y el espíritu y el elemento, inseparablemente unidos, reciben una plenitud de gozo: “Él presentó un plan para que los seres humanos reciban los cuerpos físicos y el progreso a través de su experiencia terrenal hacia una plenitud de gozo. El nacimiento terrenal, entonces, no es el comienzo de la vida del individuo.” También el hombre fue en el principio con Dios” (D y C 93: 29, 33). Del mismo modo, José Smith enseñó que el mundo material tiene raíces eternas, rechazando completamente el concepto de la creación ex-nihilo: “tierra, el agua etc, todo esto tuvo su existencia elemental en la eternidad “, dijó en un sermón de 1839. Dios organizó el universo a partir de elementos existentes.

Joseph Smith siguió recibiendo revelación sobre los temas de la naturaleza divina y la exaltación durante los dos últimos años de su vida. En una revelación registrada en julio de 1843, que vinculaba la exaltación con el matrimonio eterno, el Señor declaró que quienes guardan sus compromisos, incluyendo el convenio del matrimonio eterno, heredarán “todas las alturas y profundidades”. “Entonces”, dice el Apocalipsis, “serán dioses, porque ellos no tendrán fin.” Recibirán “una continuación de las semientes para siempre” (D y C 132: 19-20).

El siguiente Abril, sintiéndose en ese momento, más cerca en su relación con la Divinidad, José Smith habló sobre la naturaleza de Dios y el futuro de la humanidad a los Santos que se habían reunido para una conferencia general de la Iglesia. Aprovechó la ocasión, en parte, para reflexionar sobre la muerte de un miembro de la Iglesia llamado King Follett, que había muerto de forma inesperada un mes antes. Cuando se levantó para hablar, el viento soplaba, así que José le pidió a sus oyentes que le dieran su “profunda atención” y “oren para que el Señor pueda fortalecer mis pulmones” y suspenda los vientos hasta que su mensaje haya sido entregado.

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“¿Qué clase de ser es Dios?”, se preguntó. Los seres humanos necesitan saber, argumentó, porque “si los hombres no entienden el carácter de Dios no se entienden a sí mismos”. En esta frase, el Profeta derrumbó la brecha que habían creado siglos de confusión entre Dios y la humanidad. La naturaleza humana es en esencia divina. Dios “fue una vez como uno de nosotros” y “todos los espíritus que Dios ha enviado al mundo” eran lo mismo “susceptible de engrandecimiento”. José Smith predicó que mucho antes de que se formara el mundo, Dios se encontró “a sí mismo en medio” de estos seres y “consideró propio instituir leyes para que el resto puedan tener el privilegio de avanzar como él” y ser “exaltados” con él.

Joseph dijo que a los Santos reunidos, “tienes que aprender a ser un Dios mismo”;  a fin de hacer eso, los Santos necesitan aprender la piedad para ser más como Dios. El proceso sería permanente y requiere paciencia, fe, continuo arrepentimiento, obediencia a los mandamientos del Evangelio y confianza en Cristo. Así como cuando se sube una escalera, los individuos necesitan aprender el “primer principio del Evangelio” y continuar más allá de los límites del conocimiento mortal “hasta que puedan aprender el último principio del Evangelio” cuando llegara el momento. “No todo es para ser comprendido en este mundo,” José dijo: “Tomará mucho tiempo después de la tumba para entender el todo”.

Esta fue la última vez que el Profeta habló en una conferencia general. Tres meses después, una turba asaltó la cárcel de Cartago y martirizó a él y a su hermano Hyrum.

¿Que ha sido enseñado en la Iglesia, acerca de la naturaleza divina, desde Joseph Smith?

Desde ese sermón, conocido como el discurso de King Follett, dentro de la Iglesia se ha enseñado la doctrina de que los seres humanos pueden progresar a la exaltación y la piedad. Lorenzo Snow, quinto Presidente de la iglesia, acuñó una copla conocida: “Como el hombre es, Dios una vez fue. Como Dios es ahora, el hombre puede ser.” Poco se ha revelado acerca de la primera mitad de esta copla, y por lo tanto poco se enseña. Cuando se le preguntó sobre este tema, el Presidente de la Iglesia Gordon B. Hinckley dijo a un reportero en 1997, “se mete en una teología muy profunda sobre la cual sabemos muy poco”. Cuando se le preguntó sobre la creencia en el potencial divino de los seres humanos, el Presidente Hinckley respondió: “Bueno, como Dios es, el hombre puede llegar a ser. Creemos en la progresión eterna. Muy fuertemente.”

Eliza R. Snow, líderesa de la iglesia y poeta, se regocijó por la doctrina de que somos, en un sentido completo y absoluto, hijos de Dios. “Había aprendido a llamarte padre, -escribió-, “pero hasta que la llave del conocimiento fue restaurada, no sabía por qué.” Los Santos también son motivados por el conocimiento que la paternidad divina, incluye una madre celestial, así como un padre celestial. Expresando esa verdad, Eliza R. Snow se preguntó, “¿en los cielos hay padres solos?” y respondió con un no rotundo: “la verdad eterna / me dice que tengo una madre allí”; ese conocimiento desempeña un papel importante en la creencia de los Santos. Como escribió el élder Dallin H. Oaks del Quórum de los doce apóstoles, “nuestra teología comienza con padres celestiales. Nuestra máxima aspiración es ser como ellos”.

La naturaleza divina de la humanidad y el potencial para la exaltación se les ha enseñado en varias ocasiones en las conferencias generales, revistas de la Iglesia, y otros materiales de la Iglesia. “Naturaleza divina” es uno de los ocho valores fundamentales en el programa de las Mujeres Jóvenes de la Iglesia. La enseñanza sobre la filiación divina de los seres humanos, la naturaleza y características potenciales tienen un lugar prominente en “La Familia. Una proclamación para el mundo”. La naturaleza divina y la exaltación son enseñanzas esenciales y amadas de la Iglesia.

¿La fe que tienen los  Santos de los Últimos, los hacen politeístas?

Para algunos observadores, la doctrina de que los seres humanos deben luchar por la divinidad puede evocar imágenes de panteones antiguos con deidades competidoras. Tales imágenes son incompatibles con la doctrina de los Santos de los Últimos Días. Los Santos de los Últimos Días creen que los hijos de Dios siempre lo adorarán. Nuestra progresión nunca va a cambiar su identidad como nuestro Padre y nuestro Dios. De hecho, nuestra exaltada relación eterna con Él, será parte de la “plenitud de gozo”.

Los Santos de los Últimos Días también creen firmemente en la unidad fundamental de la divinidad. Ellos creen que Dios el Padre, Jesucristo el Hijo, y el Espíritu Santo, a pesar de ser distintos, están unificados en propósito y doctrina.  Es en este sentido, que los Santos de los Últimos Días entienden la oración de Jesús por sus discípulos a través de los siglos: “Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros “. (Jn 17: 21).

Si el ser humano vive sin armonía con la bondad de Dios, no pueden crecer en la gloria de Dios. José Smith enseñó que “las potencias de los cielos no pueden ser gobernados ni manejados sino de acuerdo con los principios de justicia.” Cuando los humanos abandonan los propósitos y las normas desinteresadas ​​de Dios, “los cielos se retiran [y] el Espíritu del Señor es ofendido” (D y C 121: 36-37). El orgullo es incompatible con el progreso; la desunión es imposible entre seres exaltados.

¿Cómo se imaginan los Santos de los Últimos Días la exaltación?

Puesto que los conceptos de la realidad de los humanos, son necesariamente limitados en la mortalidad, las religiones luchan por articular adecuadamente sus visiones de la gloria eterna. Como escribió el apóstol Pablo: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Estas limitaciones hacen que sea fácil, que las imágenes de la salvación se conviertan en imágenes caricaturescas, cuando se les representa en la cultura popular. Por ejemplo, las expresiones bíblicas de la paz profunda y la abrumadora alegría de la salvación, a menudo se reproducen en la conocida imagen de los seres humanos que se sienta en sus propias nubes y tocando arpas después de la muerte. La doctrina de Santos de los Últimos Días de la exaltación, a menudo se reduce de manera similar en los medios de comunicación, a una imagen caricaturesca de personas que reciben sus propios planetas.

Una nube y el arpa son apenas una imagen satisfactoria de alegría eterna, aunque la mayoría de los cristianos estarían de acuerdo en que la música de inspiración puede ser un pequeño anticipo de la alegría de la salvación eterna. Del mismo modo, mientras que pocos Santos de los Últimos Días se identificarían con la caricatura de tener su propio planeta, la mayoría estaría de acuerdo, en que el temor inspirado por la creación, alude a  nuestro potencial creativo en las eternidades.

Los Santos de los Últimos días tienden a imaginar la exaltación a través del lente de lo sagrado en la experiencia mortal. Ellos ven las semillas de la divinidad en la alegría de llevar y criar a los niños y el intenso amor que sienten por sus pequeñitos, en el impulso para  llegar al servicio compasivo de otros, en los momentos que son sorprendidos por la belleza y el orden del universo, en el sentimiento profundo de hacer y guardar los convenios divinos. Los miembros de la Iglesia se imaginan la exaltación menos a través de imágenes de lo que van a obtener y más a través de las relaciones que tienen ahora, y cómo estas relaciones pueden ser purificadas y elevadas. Según las Escrituras que enseñan: “Esa misma sociabilidad que existe entre nosotros aquí, existirá entre nosotros allá; pero la acompañará una gloria eterna, una gloria que ahora no conocemos” (D y C 130: 2).

¿Qué tan importante son las enseñanzas sobre la exaltación, para las creencias de los Santos de los Últimos Días en general?

La enseñanza de que los seres humanos tienen una naturaleza divina y su futuro, da forma a la manera en que los Santos de los Últimos Días ven la doctrina fundamental. Quizá lo más importante, es que, la creencia en la naturaleza divina nos ayuda más profundamente a apreciar  la expiación de Jesucristo. Mientras que muchos teólogos cristianos han expresado la magnitud de la expiación del Salvador, haciendo hincapié en la depravación humana, los Santos de los Últimos Días entienden la magnitud de la expiación de Cristo en términos del enorme potencial humano que hace posible. La expiación de Cristo no sólo proporciona el perdón del pecado y la victoria sobre la muerte, sino que también redime relaciones imperfectas, sana las heridas espirituales que ahogan el crecimiento, y refuerza y permite a las personas desarrollar los atributos de Cristo. Los Santos de los Últimos Días creen que es sólo a través de la expiación de Jesucristo, que podemos tener una esperanza segura de la gloria eterna y que el poder de Su expiación es completamente accesible sólo por la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo, la recepción del don del Espíritu Santo y el perseverar hasta el fin en el ejemplo de Cristo. Por lo tanto, los que se convierten como Dios y entran en la plenitud de su gloria, son descritos como personas que han sido “hechas perfectas mediante Jesús, el mediador del nuevo convenio, que obró esta perfecta expiación mediante el derramamiento de su propia sangre” (D y C. 76: 69).

La conciencia del “potencial divino” de los seres humanos también influye en los Santos de los Últimos Días’ en la comprensión de los principios del Evangelio, tales como la importancia de los mandamientos divinos, la función de los templos, y la santidad del albedrio moral individual. La creencia de que los seres humanos son en realidad hijos de Dios también cambia los comportamiento y actitudes de los Santos Últimos Días. Por ejemplo, incluso en las sociedades donde el sexo casual y pre-marital se considera aceptable, los Santos de los Últimos Días conservan una profunda reverencia hacia el poder de procreación que Dios les ha dado, por la intimidad sexual humana y se conducen comprometidos con un estándar más alto en el uso de esos poderes sagrados. Los estudios sugieren que los Santos de los Últimos Días otorgan prioridad excepcionalmente alta al matrimonio y a la paternidad, como consecuencia, en parte, de una fuerte creencia en los padres celestiales y en el compromiso de luchar por esa divinidad.

Conclusión

Todos los seres humanos son hijos de padres celestiales amorosos y poseen semillas de la divinidad dentro de ellos. En su infinito amor, Dios invita a sus hijos a cultivar su potencial eterno por la gracia de Dios, a través de la expiación del Señor Jesucristo. La doctrina del potencial eterno de los seres humanos para llegar a ser como su Padre Celestial es central en el evangelio de Jesús Cristo e inspira el amor, la esperanza y la gratitud en los corazones de los fieles Santos de los Últimos Días.

Fuente: https://www.lds.org/topics/becoming-like-god?lang=eng

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¿Cuál es nuestra doctrina?

¿Cuál es nuestra doctrina?

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La enseñanza y la aplicación de la doctrina sana son grandes salvaguardas para nosotros en estos últimos días
Por  Robert L. Millet es profesor de la historia y doctrina de la Iglesia y ex decano de Educación  Religiosa en BYU.
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Se nos ha mandado enseñarnos “el uno al otro la doctrina del reino”. “Enseñaos diligentemente, —implora el Señor— Y mi gracia os acompañará, para que seáis más perfectamente instruidos en teoría, en principio, en doctrina, en la ley del evangelio, en todas las cosas que pertenecen al de reino de Dios, que os conviene comprender” (DyC 88:77–78). Pero, exactamente ¿Qué debemos enseñar? ¿Qué es la doctrina?

            Antes de empezar estos comentarios, permítanme afirmar que entiendo implícitamente que la autoridad para declarar, interpretar y aclarar la doctrina descansa en los apóstoles y profetas vivientes. Por lo tanto, este artículo solamente hablará acerca de la doctrina y en ninguna manera intento enseñar más allá de mi propia mayordomía.

La doctrina: su propósito, poder y pureza

            La doctrina es “el grupo básico de enseñanza o entendimiento cristianos (2 Tim. 3:16). La doctrina cristiana se compone de las enseñanzas que deben entregarse mediante la instrucción o la proclamación [...] La doctrina religiosa se ocupa de las preguntas más esenciales y comprehensivas”.

            Además, “la doctrina del evangelio es sinónimo de las verdades de salvación. Contiene las aseveraciones, las enseñanzas y las teorías verdaderas que se encuentran en las escrituras; incluye los principios, los preceptos y las filosofías reveladas de la religión pura; los dogmas, las máximas y las opiniones de los profetas son parte de ella; también los Artículos de Fe son una parte de ella, así como cada declaración inspirada de los agentes del Señor”.

            La doctrina central y salvadora es que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, el Salvador y Redentor de la humanidad; que Él vivió, enseñó, sanó, sufrió y murió por nuestros pecados; y que se levantó de los muertos al tercer día con un cuerpo resucitado glorioso e inmortal (véase 1 Corintios 15:1–3; DyC 76:40–42). El profeta José Smith se refirió a estas verdades centrales como “los principios fundamentales” de nuestra religión y dijo que “todas las otras [...] son únicamente dependencias de esto”.

            Tal consejo nos dirige hacia lo que es de más valor, ya sea en sermones o en el salón de clases, y es lo que debe recibir nuestro mayor énfasis. Hay poder en la doctrina, poder en la palabra (véase Alma 31:5), poder para sanar el alma humana (véase Jacob 2:8), poder para transformar el comportamiento humano. “Si la verdadera doctrina se entiende, cambia la actitud y el comportamiento”, ha enseñado el Presidente Packer. “El estudio de las doctrinas del evangelio mejorará el comportamiento de las personas más fácilmente que el estudio sobre el comportamiento humano. Es por eso que enfatizamos tanto el estudio de las doctrinas del evangelio”.

            El elder Neal A. Maxwell también ha indicado que “las doctrinas que se creen y se practican nos cambian y nos hacen mejores, a la vez que aseguran nuestro acceso vital al Espíritu. Ambos resultados son cruciales”.

            Quienes somos maestros asociados con la Iglesia de Jesucristo tenemos la obligación de aprender las doctrinas, enseñarlas apropiadamente y comprometernos a hablar y actuar de acuerdo con ellas. Solo de esta manera podemos perpetuar la verdad en un mundo lleno de error, evitar la decepción, enfocarnos en lo que más importa y encontrar gozo y felicidad en el proceso. El Presidente Gordon B. Hinckley declaró: “He hablado antes acerca de la importancia de conservar pura la doctrina de la Iglesia y ver que se enseñe en todas las reuniones. Me preocupa mucho esto. Los pequeños errores en la enseñanza de las doctrinas pueden llevar a falsedades grandes y malignas”.

¿Cómo podemos “conservar pura la doctrina”? ¿Qué podríamos hacer?

            1. Podemos enseñar directamente de los libros canónicos, las escrituras. Las escrituras contienen la intención, la voluntad, la voz y la palabra del Señor (véase DyC 68:3–4) para los hombres y mujeres de días antiguos y, por ende, contienen la doctrina y las aplicaciones que son tanto oportunas como intemporales. “Y toda escritura dada por inspiración de Dios es útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre [o mujer] de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra” (Traducción de José Smith [TJS] de 2 Timoteo 3:16–17).

            2. Podemos presentar la doctrina en la misma manera en que los profetas actuales la presentan (véase DyC 52:9, 36) en cuanto a contenido y énfasis. Mormón escribió: “Y aconteció que Alma, teniendo autoridad de Dios, ordenó sacerdotes [...] y les mandó que no enseñaran nada, sino las cosas que él había enseñado” (Mosíah 18:18–19; énfasis agregado).

“Se reunían, pues, en diferentes grupos llamados iglesias; y cada iglesia tenía sus sacerdotes y sus maestros; y todo sacerdote predicaba la palabra según le era comunicada por boca de Alma. Y así, a pesar de que había muchas iglesias, todas eran una, sí, la iglesia de Dios” (Mosíah 25:21–22; énfasis agregado).

            3. Podemos dar atención especial a los comentarios de las escrituras dados por los apóstoles y profetas vivientes en los discursos de las conferencias generales, anotar remisiones a sus referencias en nuestras propias escrituras y enseñar ese comentario junto con las escrituras.

            4. Podemos enseñar el evangelio con claridad y simplicidad, enfocándonos en lo fundamental y enfatizando lo que más importa. No decimos todo lo que sabemos, y tampoco enseñamos hasta el límite de nuestro conocimiento. El Profeta José Smith explicó que “no siempre conviene relatar toda la verdad. Aun Jesús el Hijo de Dios tuvo que reprimir sus sentimientos muchas veces por el bien de sí mismo y sus discípulos, y se vio obligado a encubrir los justos propósitos de su corazón respecto de muchas cosas pertenecientes al reino de Su Padre”.

            5. Podemos reconocer que hay algunas cosas que simplemente no sabemos. El Presidente Joseph F. Smith declaró: “No se menoscaba nuestra inteligencia o nuestra integridad cuando decimos francamente, frente a una centena de preguntas especulativas, ‘yo no sé.’ Una cosa es cierta, y es que Dios ha revelado a nuestro entendimiento lo suficiente para nuestra exaltación y nuestra felicidad. Utilicen, pues, los santos lo que ya tienen; sean sencillos y sin afectación en cuanto a su religión, tanto en sus pensamientos como en sus palabras, y no será fácil que se desorienten y queden sujetos a las vanas filosofías del hombre”.

Parámetros doctrinales

            En los últimos años, he tratado de ver por debajo de la superficie y entender la naturaleza de las objeciones que los del mundo religioso tienen hacia los Santos de los Últimos Días. Sin duda el crecimiento de la Iglesia representa una amenaza real para muchos, especialmente para los grupos cristianos que resienten la forma en que les “robamos sus rebaños”. No nos hallamos en la línea de la cristiandad histórica y por lo tanto no somos ni católicos ni protestantes. Creemos en otras escrituras además de la Biblia y en la revelación continua por medio de apóstoles y profetas. No aceptamos los conceptos respecto de Dios, Cristo y la Deidad que emanaron de los concilios de la iglesia posteriores al Nuevo Testamento. Todas estas cosas constituyen las razones por las que muchos protestantes y católicos nos etiquetan como no cristianos. Hemos tratado, y creo que con cierto éxito, de hablar de nosotros como “cristianos pero diferentes”. Pero hay otra razón que nos hace sospechosos que apoya una gran cantidad de la propaganda anti-mormona; a saber, lo que ellos perciben que son algunas de nuestras “doctrinas raras”, muchas de las cuales fueron enseñadas por unos pocos líderes anteriores de la Iglesia.

            Permítanme ilustrar con una experiencia que tuve hace algunos meses. Un ministro bautista estuvo en mi oficina en esa ocasión. Platicamos de muchas cosas, incluyendo de doctrina. Me dijo: “Bob, ¡ustedes creen en cosas muy extrañas! Le contesté, “¿Cómo qué?” Me dijo, “Oh, por ejemplo, ustedes creen en la expiación por sangre. Y eso afecta la insistencia de Utah en conservar la muerte por fusilamiento” Le respondí, “No, no creemos eso”. “Sí, si lo creen”, replicó de inmediato. “Conozco varias declaraciones de Brigham Young, de Heber C. Kimball y de Jedediah Grant que enseñan esas cosas”. Le dije “Estoy al tanto de esas declaraciones”. Y me di cuenta que estaba diciendo algo que no había dicho antes: “Sí, se enseñaron, pero no representan la doctrina de nuestra Iglesia. Creemos en la expiación por la sangre de Jesucristo, y nada más”. Mi amigo no se perturbó y me preguntó: “¿Qué quieres decir con que no representan la doctrina de tu Iglesia? Las mencionaron los principales líderes de la Iglesia”.

            Le expliqué que dichas declaraciones se hicieron, en su mayoría, durante la época de la Reforma Mormona y que eran ejemplos de una cierta “retórica de resurgimiento” por medio de la cual los líderes de la Iglesia estaban tratando de “elevar las normas” en cuestión de obediencia y fidelidad. Le aseguré que la Iglesia, por sus propias normas canónicas, no tiene el derecho ni la facultad de tomar la vida de una persona debido a desobediencia o aún por apostasía (véase DyC 134:10). Le leí un pasaje del Libro de Mormón en el cual los profetas nefitas habían recurrido a “un extremado rigor [...] recordándoles [al pueblo] continuamente la muerte, y la duración de la eternidad, y los juicios y el poder de Dios [...] y mucha claridad en el habla, podría evitar que se precipitaran rápidamente a la destrucción” (Enós 1:23).

            Parece que esto le satisfizo hasta cierto punto, pero entonces me dijo: “Bob, muchos de mis compañeros cristianos se han dado cuenta de lo difícil que es entender qué es lo que creen los mormones. ¡Dicen que es tanto como tratar de clavar una gelatina en la pared! ¿En qué creen ustedes? ¿Cómo deciden qué es su doctrina y qué no?” Sentí que estábamos en medio de una conversación muy importante, una que me estaba empujando hasta mis límites y que requería que pensara profundamente, más de lo que había hecho por algún tiempo. Sus preguntas eran válidas y en ninguna manera eran mal intencionadas. No tenían la intención de entrampar ni avergonzar a la Iglesia ni a mí. Simplemente, él estaba buscando información. Le dije, “Has hecho algunas preguntas excelentes. Déjame ver qué puedo hacer para contestarlas”. Le sugerí que considerara las tres ideas siguientes:

A. Las enseñanzas actuales de la Iglesia tienen más bien un enfoque, un alcance y una dirección estrechos; la doctrina central y salvadora es lo que debemos enseñar y enfatizar, no las enseñanzas superficiales o periféricas.

B. Con frecuencia, lo que se cita de líderes anteriores de la Iglesia, al igual que el asunto de la expiación por sangre mencionado anteriormente, está mal citada, mal explicada o tomada fuera de contexto. Además, no todo lo que dijo o escribió un líder de la Iglesia anterior es parte de lo que enseñamos hoy. La nuestra es una constitución viviente, un árbol de la vida, una Iglesia dinámica (véase DyC 1:30). Se nos ha mandado dar oído a las palabras de los oráculos vivientes (véase DyC 90:3–5).

C. Para determinar si algo es parte de la doctrina de la Iglesia, podemos preguntar: ¿Se encuentra dentro de los cuatro libros canónicos? ¿Está dentro de las declaraciones o de las proclamaciones oficiales? ¿Se ha comentado en la conferencia general o en otras reuniones oficiales por los actuales líderes generales de la Iglesia? ¿Se encuentra en los manuales generales o en los cursos de estudio aprobados actualmente? Si satisface cuando menos uno de los criterios mencionados, podemos sentirnos seguros y podemos enseñarlo apropiadamente.

            Un porcentaje importante del anti-mormonismo se enfoca en las declaraciones hechas por líderes de la Iglesia anteriores que tenían que ver con enseñanzas periféricas y no esenciales. Nadie nos critica por creer en Dios, en la divinidad de Jesucristo o Su obra expiatoria, en la resurrección literal y corporal del Salvador y en la eventual resurrección de la humanidad, en el bautismo por inmersión, en el don del Espíritu Santo, en el sacramento de la Cena del Señor y cosas así. Pero se nos desafía con regularidad por las declaraciones que están en nuestra literatura en temas tales como los siguientes:

    La vida de Dios antes de que fuera Dios

    Cómo fue concebido Jesús

    El destino específico de los hijos de perdición

    Las enseñanzas de que Adán es Dios

    Detalles respecto a lo que significa llegar a ser como Dios en la otra vida

    Que el matrimonio plural es esencial para la propia exaltación

    Por qué, antes de 1978, se les negó el sacerdocio a los negros

La lealtad a los hombres llamados como profetas

            A la vez que amamos las escrituras y regularmente le agradecemos a Dios por ellas, creemos que cualquiera puede sentir confianza suficiente y hasta reverencia por los escritos sagrados sin creer que cada palabra entre Génesis 1:1 y Apocalipsis 22:21 ha sido dictada por Dios o que la Biblia ahora es igual a como ha sido siempre. Realmente, el Libro de Mormón y otras escrituras testifican que verdades claras y preciosas y muchos convenios del Señor se quitaron de la Biblia o no se incluyeron en ella cuando fue compilada (véase 1 Nefi 13:20–29; Moisés 1:40–41; Artículos de Fe 1:8).

            Pero pese a eso, apreciamos ese volumen sagrado y reconocemos y enseñamos las doctrinas de salvación que contiene, y procuramos alinear nuestras vidas de acuerdo con sus enseñanzas eternas.

            De la misma forma, podemos sostener con todo el corazón a los profetas y apóstoles sin creer que son perfectos o que todo lo que digan o hagan es exactamente lo que Dios quiere que se diga o se haga. En breve, no creemos en la infalibilidad de los profetas o los apóstoles. Moisés cometió errores; sin embargo, le amamos y lo sostenemos y aceptamos sus escritos. Pedro cometió errores, pero le honramos y estudiamos sus palabras. Pablo cometió errores, pero admiramos su franqueza y su dedicación y atesoramos sus epístolas. Santiago escribió que “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras” (Santiago 5:17), y el Profeta José Smith enseñó que “un profeta [es] un profeta solamente cuando [obra] como tal”.

            En otra ocasión, el Profeta declaró: “Les dije que yo no era sino hombre, y no debían de esperar que yo fuese perfecto; si ellos exigían la perfección en mí, yo la exigiría de ellos; pero si soportaban mis debilidades y las debilidades de los hermanos, en igual manera yo soportaría sus debilidades”.

            Lorenzo Snow dijo: “Yo puedo hermanar al Presidente de la Iglesia, si es que no sabe todo lo que yo sé [...] Yo vi las [...] imperfecciones en [José Smith] [...] Le di gracias a Dios por haberle otorgado el poder y la autoridad a un hombre con dichas imperfecciones [...] pues sabía que yo mismo tenía debilidades, y pensé que había una oportunidad para mí”.

            Se nos ha recordado una y otra vez que a quien Dios llama, Dios lo califica. Esto es, Dios llama a sus profetas, Él le da poder y fortalece al individuo, le da una perspectiva eterna, desata su lengua y lo prepara para que dé a conocer las verdades eternas. Pero ser llamado como un Apóstol o aún como Presidente de la Iglesia no quita al hombre de la mortalidad ni lo hace perfecto. El Presidente David O. McKay explicó que “cuando Dios hace a un profeta, no deshace al hombre”.

            El élder Bruce R. McConkie declaró: “Con toda su inspiración y grandeza, los profetas siguen siendo hombres mortales con las imperfecciones comunes a la humanidad en general. Tienen sus opiniones y prejuicios, y en muchas instancias deben resolver sus problemas sin inspiración”.

            “Así, las opiniones y puntos de vista, aunque sean de un profeta, pueden tener errores, a menos que dichas opiniones y puntos de vista sean inspirados por el Espíritu”.

            El Presidente Harold B. Lee indicó: “Ha habido ocasiones en que aún el presidente de la Iglesia ha actuado sin la inspiración del Espíritu Santo. Supongo que dirán que existe la historia clásica de Brigham Young en la época en que se acercaba el ejército de Johnston. Los Santos estaban enardecidos y el Presidente Young estaba listo para combatir. Se levantó en la sesión matutina de la conferencia general y dio un discurso vibrante en el cual desafiaba al ejército que se acercaba, y expresó su intento de combatirlos y expulsarlos. Por la tarde se levantó y dijo que Brigham Young había hablado en la mañana, pero que ahora iba a hablar el Señor. Dio entonces un discurso que era completamente opuesto al sermón de la mañana. Si eso sucedió o no, ilustra un principio: Que el Señor puede inspirar a su pueblo pero que ellos pueden en ocasiones expresar sus propias opiniones”.

            En 1865 la Primera Presidencia aconsejó a los Santos de los Últimos Días lo siguiente:

No deseamos que doctrinas incorrectas e infundadas se pasen a la posteridad bajo la aprobación de grandes nombres y que sean recibidas y consideradas por las futuras generaciones como auténticas y confiables, ya que crearía trabajo y dificultades para nuestros sucesores que tendrían que contender con ellas. Los intereses de la posteridad están, hasta cierto punto, en nuestras manos. Los errores en la doctrina y en la historia, si no son corregidos por nosotros que estamos versados en los eventos, y que estamos en posición de juzgar la veracidad o falsedad de la doctrina, pueden pasar a nuestros hijos como si nosotros las hubiéramos aprobado [...] Sabemos la santidad que siempre se agrega a los escritos de quienes han muerto, especialmente a los escritos de los Apóstoles, cuando ya no queda ninguno de sus contemporáneos, y sentimos, por tanto, la necesidad de ser vigilantes en estos puntos”.

El Presidente Gordon B. Hinckley declaró: “He trabajado con siete presidentes de esta Iglesia. He reconocido que todos han sido humanos, pero es algo que nunca me ha preocupado. Quizás hayan tenido algunas debilidades, pero eso nunca me ha molestado. Sé que a través de la historia el Dios de los cielos se ha valido de seres mortales para llevar a cabo sus propósitos…”.

En otra ocasión el Presidente Hinckley les pidió a los Santos que “sigamos adelante en nuestra búsqueda de la verdad, particularmente los miembros de la Iglesia que reparemos en los puntos fuertes y en la virtud y en la bondad más bien que en los puntos débiles y en los defectos de aquellos que llevaron a cabo una obra tan grandiosa en su época. Admitimos que nuestros antecesores eran humanos y que indudablemente cometieron errores [...] Ha habido sólo un hombre perfecto en la tierra, en nuestro planeta. El Señor se ha valido de personas imperfectas para llevar a cabo la obra de edificar Su sociedad perfecta. Si alguno de ellos hizo algún desatino alguna vez o si tuvieron un leve defecto en su carácter, sorprende aún más que hayan logrado tanto”.

Los profetas son hombres llamados de Dios para servir como portavoces del convenio para Sus hijos en la tierra, y, por lo tanto, no debemos tomar a la ligera lo que digan. Las primeras Autoridades Generales de esta dispensación fueron los profetas vivientes para sus contemporáneos, y mucho de lo que hoy creemos y practicamos descansa sobre el fundamento doctrinal que ellos colocaron. Pero la obra de la Restauración trae consigo la revelación gradual de la verdad divina al estilo línea por línea. Hace algunos años, mi colega Joseph McConkie les comentó a un grupo de educadores de religión:

Tenemos la erudición            de los primeros hermanos sobre la cual construir. Tenemos la ventaja de tener historia adicional; estamos en una posición de ver algunas cosas con mayor claridad que como ellos las vieron [...] Vivimos en mejores casas que en las que vivieron los antepasados pioneros [...] pero esto no significa que seamos mejores o que nuestro galardón será mayor. De igual manera, nuestro entendimiento de los principios del evangelio debe estar mejor alojado, y constantemente debemos estar tratando de que así sea. No hay ningún honor en que estemos leyendo a la luz de las lámparas de aceite cuando se nos ha concedido una luz mayor.

Así que es importante tomar nota de que al final el Señor nos tendrá por responsables por las enseñanzas, la dirección y el enfoque que nos brinden los oráculos vivientes de nuestro propio día, tanto sus comentarios basados en las escrituras canonizadas como de la escritura viviente que se nos entrega por medio de ellos mediante el poder del Espíritu Santo (véase DyC 68:3–4).

Enfrentando temas difíciles

            Mi experiencia sugiere que el anti-mormonismo muy probablemente continuará aumentando en volumen, cuando menos hasta que el Salvador regrese y apague las prensas. A causa de que creemos en la Apostasía y en la necesidad de una restauración de la plenitud del evangelio, nunca seremos totalmente aceptados por aquellos que creen que tienen en la Biblia toda la verdad que necesitan. Pero quiero hacer notar dos cosas acerca del anti-mormonismo. Primero, los materiales anti-mormón definitivamente afectan más a los que no son Santos de los Últimos Días. Pero en algunos casos no solamente disuaden o atemorizan a los curiosos o a los investigadores interesados sino que también preocupan a muchos más miembros de la Iglesia de los que yo había creído previamente. Recibo algunas diez llamadas, cartas, o e-mails por semana de miembros de la Iglesia de todas partes en las que presentan preguntas que les han hecho sus vecinos o por la literatura que han leído. Hace poco tiempo un joven (casado y con familia) me llamó al atardecer, se disculpó por interrumpirme y procedió a decirme que se encontraba a punto de abandonar la Iglesia a causa de sus dudas. Me hizo varias preguntas, y se las contesté y expresé mi testimonio. Después de casi media hora de plática, me agradeció profundamente e indicó que sentía que ya estaría bien. Ésa no fue una experiencia aislada. Me imagino que lo que estoy diciendo es que el material antagónico llegó para quedarse y está afectando tanto a los Santos de los Últimos Días como a las actitudes de quienes profesan otra fe.

            Segundo, con frecuencia los críticos de la Iglesia simplemente usarán nuestro propio “material” contra nosotros. No necesitan crear nuevo material; simplemente le escarban un poco y re-empaquetan lo que algunos de nuestros líderes en la Iglesia han dicho en el pasado y que no se considera hoy en día como parte de la doctrina de la Iglesia. Los SUD están ansiosos por defender y apoyar a sus líderes. En consecuencia, no estamos dispuestos a sugerir que algo que fue enseñado por el Presidente Brigham Young o por los élderes Orson Pratt y Orson Hyde pudiera no estar de acuerdo con la verdad que Dios nos ha dado a conocer “línea por línea, precepto por precepto” (Isaías 28:10; 2 Nefi 28:30).

            Hace algún tiempo uno de mis colegas y yo estuvimos en el sur de California hablándoles a un grupo de unas quinientas personas, entre SUD y protestantes. Durante la parte del programa destinada para preguntas y respuestas, alguien preguntó lo inevitable: “¿Realmente son ustedes cristianos? Ustedes, como muchos dicen, ¿adoran a un Jesús diferente?” Expliqué que adoramos al Cristo del Nuevo Testamento, que de todo corazón creemos en Su nacimiento virginal, en Su divinidad, en Sus milagros, en Sus enseñanzas transformadoras, en Su sacrificio expiatorio y en Su resurrección corporal de entre los muertos. Agregué que también creemos en las enseñanzas de y acerca de Cristo que se encuentran en el Libro de Mormón y en las revelaciones modernas. Al fin de la reunión, una mujer SUD se me acercó y dijo: “¡No dijiste la verdad con respecto a lo que creemos!”

            Muy sorprendido, le pregunté “¿Qué quiere decir?”

            Me contestó: “Dijiste que creemos en el nacimiento virginal de Jesús, y sabes muy bien que no creemos en eso”

            “Sí, si lo creemos”, le repliqué.

            Entonces, muy emocionada, dijo, “Quiero creerte, pero durante años la gente me ha dicho que creemos en que Dios el Padre tuvo relaciones sexuales con María y que de esa forma fue concebido Jesús”.

            La miré a los ojos y dije: “Estoy al tanto de esa enseñanza, pero esa no es la doctrina de la Iglesia; eso no lo enseñamos hoy día en la Iglesia. ¿Ha oído que las Autoridades Generales lo enseñen en la Conferencia? ¿Se encuentra en los libros canónicos, o en los materiales de estudio, o en los manuales de la Iglesia? ¿Está incluida en una declaración o proclamación oficial? Me pareció como si un gran peso hubiera sido quitado de sus hombros, y con lágrimas en los ojos, me dijo simplemente, “Gracias, Hermano Millet”.

            No hace mucho, el Pastor Greg Johnson y yo nos reunimos con una Iglesia Cristiana Evangélica en el área de Salt Lake. El ministro de esa iglesia nos pidió que viniéramos a hacer una presentación (“Un evangélico y un SUD en diálogo”) que Greg y yo habíamos tenido anteriormente en varias partes del país. El propósito total de nuestra presentación era dar una muestra del tipo de relaciones que pueden tener las personas de diferentes religiones. Esta clase de presentaciones ha demostrado ser, según estimo yo, uno de los métodos más eficaces para construir puentes de comunicación en los que hayan participado.

            En esa noche particular, la primera pregunta que hizo un miembro de la audiencia era con respecto al DNA y el Libro de Mormón. Hice un breve comentario e indiqué que una respuesta más detallada (e informada) escrita por un biólogo de BYU estaba por salir en un artículo del periódico. En ese momento se levantaron muchas manos. Escogí a una mujer que estaba muy cerca. Su pregunta fue: “¿Cómo manejan ustedes la doctrina de Adán-Dios?”

            Le respondí: “Muchas gracias por esa pregunta. Me da la oportunidad de explicar (desde el inicio de nuestra plática) un principio que pondrá el fundamento para otras cosas que se dirán”. Tomé unos momentos para contestar la pregunta. “¿Cuál es nuestra doctrina? ¿Qué es lo que enseñamos hoy en día?” Les indiqué que si una enseñanza o idea no se encontraba en los libros canónicos, ni en las declaraciones o proclamaciones oficiales, que si no se enseñaba en las conferencias generales u otras reuniones oficiales por los apóstoles y profetas vivientes, o si no se encontraba en los manuales oficiales o en los cursos de estudios de la Iglesia, es muy probable que no sea parte de la doctrina o de las enseñanzas de la Iglesia.

            Me sorprendí mucho cuando mi amigo pastor le dijo a la congregación: ¿Están oyendo lo que dice Bob? ¿Escuchan lo que está diciendo? ¡Esto es muy importante! Ya es hora de que dejemos de criticar a los SUD por cosas que ni siquiera enseñan hoy en día”. En este punto de la reunión sucedieron dos cosas: primero, se redujo el número de manos levantadas, y segundo, el tono de la reunión cambió dramáticamente. Las preguntas no fueron incisivas o desafiantes, sino más bien fueron esfuerzos para aclarar. Por ejemplo, la última pregunta fue hecha por un hombre de mediana edad: “A mí en lo personal me gustaría agradecerles, desde el fondo de mi corazón, por lo que han hecho esta noche. Esto me emociona. Yo creo que esto es lo que Jesús hubiera hecho. He vivido en Utah durante muchos años, y tengo muchos amigos SUD. Nos llevamos bien; no peleamos ni discutimos por asuntos religiosos. Pero realmente no hablamos acerca de las cosas que más nos importan, o sea, acerca de nuestra fe. No pienso hacerme un SUD, y estoy seguro que mis amigos mormones no quieren hacerse evangélicos, pero me gustaría hallar la forma de que hablemos de corazón a corazón. ¿Podrían ustedes dos hacer algunas sugerencias de cómo podemos profundizar y endulzar las relaciones con nuestros amigos SUD?”

            En ese momento sentí que de alguna forma habíamos podido llegarle a parte de la audiencia. Richard Mouw, uno de mis amigos evangélicos, ha sugerido la necesidad de que tengamos una “convivencia civilizada”, o sea el desafío de ser leales a nuestra propia fe y no comprometer ni un ápice de nuestra doctrina y nuestra forma de vida, y al mismo tiempo esforzarnos a entender mejor y a respetar a nuestros vecinos que no son de las mismas creencias religiosas.

            Para mí, estas experiencias hacer resaltar el desafío que enfrentamos. No dudo en responder “No lo sé”, ya sea a una persona o a un grupo que me pregunte por qué los hombres son ordenados al sacerdocio y las mujeres no, o por qué a los negros se les negó el sacerdocio por cerca de un siglo y medio. Respondería de la misma manera a preguntas sobre algunos otros asuntos que no han sido revelados ni aclarados por quienes poseen las llaves adecuadas. La dificultad viene porque alguien del pasado habló de estos asuntos y presentó ideas que no están en armonía con lo que sabemos y enseñamos hoy, y porque dichas enseñanzas aún están disponibles, ya sea de forma impresa, o entre las conversaciones diarias de los miembros, y nunca han sido corregidas o aclaradas. Las preguntas importantes son simplemente, ¿Cuál es nuestra doctrina? ¿Cuáles son las enseñanzas de la Iglesia hoy? Si de alguna manera pudiéramos ayudar a los Santos (y a todo el mundo religioso) a que sepan las respuestas a estas preguntas, sin duda mejoraría nuestro esfuerzo misional, nuestra retención de conversos, nuestra activación, y la imagen y la fuerza global de la Iglesia. Si se presentan de manera apropiada, no necesita debilitar la fe o crear dudas. Podría hacer mucho para enfocar a los Santos más y más en las verdades fundamentales y salvadoras del evangelio.

Ilustraciones adicionales

            Comentamos antes que una de las maneras de conservar pura la doctrina es presentar el mensaje del evangelio de la manera en que los apóstoles y profetas los presentan hoy. De igual manera, nuestras explicaciones de ciertas “doctrinas difíciles” o de doctrinas más profundas no deben ir más allá de lo que los profetas creen y enseñan en la actualidad. Tomemos un par de ilustraciones. La primera es un tema extremadamente sensible, que afecta y continuará afectando la cantidad y la calidad de los bautismos de conversos en la Iglesia. Me refiero al tema de los negros y el sacerdocio. Yo fui criado en la Iglesia, al igual que muchos lectores, y estaba al tanto de la restricción del sacerdocio. Desde que tengo memoria, la explicación del por qué a nuestros hermanos y hermanas negros se les negaban las bendiciones completas del sacerdocio (incluso los del templo) era alguna variante del tema de que ellos habían sido menos valientes en la vida premortal y por lo tanto vinieron a la tierra bajo una maldición; esa explicación ha sido perpetuada como doctrina durante la mayor parte de la historia de nuestra Iglesia. Me había aprendido de memoria el artículo de fe que declara que los hombres y las mujeres serán castigados por sus propios pecados y no por la transgresión de Adán (véase Artículos de Fe 1:2) y luego leí que “los pecados de los padres no pueden recaer sobre la cabeza de los niños” (Moisés 6:54), pero supuse que de alguna manera esos principios no se aplicaban a los negros.

            En junio de 1978, todo cambió, no solo el tema de quién podría ser ordenado o no al sacerdocio sino también la naturaleza de la explicación del por qué se había puesto la restricción desde el principio. Al élder Dallin H. Oaks, durante una entrevista en 1988, se le preguntó: “Entre todas las doctrinas que la Iglesia ha expuesto o controversias en las que la Iglesia se haya visto envuelta, ésta [la restricción del sacerdocio] parece sobresalir. Los miembros de la Iglesia no han parecido tener mucho en qué basar su comprensión de este tema. ¿Podría usted explicar por qué fue así, y qué se puede aprender de ello?” Como respuesta, el élder Oaks declaró lo siguiente:

            Si leen las escrituras con esta pregunta en la mente, “Por qué el Señor mandó esto o por qué mandó aquello”, encontrarán que en menos de uno de cada cien mandatos se ha dado alguna razón. Dar razones no es el modelo del Señor. Podemos ponerles razones a los mandamientos. Cuando lo hacemos estamos solos. Algunas personas pusieron razones al mandamiento del que estamos hablando aquí, y resultó que estuvieron totalmente equivocados. Hay una lección en eso. La lección que he aprendido de esto [es que] desde hace mucho tiempo decidí que tenía fe en el mandato y que no tenía fe en las razones que se habían sugerido para él.

            Entonces surgió una pregunta de seguimiento: “¿Se está refiriendo a las razones que dieron aún las Autoridades Generales?” El élder Oaks contestó: “Seguro. Me refiero a las razones dadas por las Autoridades Generales y a las razones que otros elaboraron sobre esas razones. Todo el grupo de razones me parecía que era correr riesgos innecesarios [...] No cometamos el mismo error que se ha hecho en el pasado, aquí y en otras áreas, de tratar de ponerle razones a la revelación. Ha resultado que las razones han sido, en gran parte, hechas por los hombres. Lo que sostenemos como la voluntad del Señor son las revelaciones, y es allí donde se encuentra la seguridad”.

            En otras palabras, no sabemos realmente el por qué existió la restricción del sacerdocio. Cuando se nos pregunte “¿Por qué?”, la respuesta correcta es “No lo sé”. El sacerdocio estuvo restringido debido a “razones que creemos que son conocidas para Dios, pero que Él no las ha dado a conocer completamente al hombre”.

            He llegado a comprender que esto es lo que quiso decir el élder McConkie en su discurso en el Sistema Educativo de la Iglesia en agosto de 1978 en el que nos aconsejó:

            Olviden todo lo que he dicho o lo que el presidente Brigham Young, el presidente George Q. Cannon o cualquier otro haya dicho en el pasado en oposición a la reciente revelación. Hablábamos con entendimiento limitado y sin la luz y el conocimiento que ahora ha sobrevenido al mundo. La verdad y la luz nos llegan línea sobre línea y precepto tras precepto. Acabamos de agregar una nueva corriente de inteligencia y luz sobre este tema en particular que acaba con toda la obscuridad y todas las opiniones y todos los pensamientos del pasado. Aquellos ya no importan más [...] Es un nuevo día y un nuevo arreglo y ahora el Señor nos lo ha revelado con una nueva luz. Debemos olvidar cualquier rendija de luz o cualquier partícula de obscuridad del pasado.

            Me parece, por tanto, que nosotros como SUD tenemos dos problemas por resolver al hacer que el evangelio restaurado esté disponible más ampliamente para la gente de color. Primero, necesitamos tener nuestros corazones y mentes purificados de todo orgullo y prejuicios.

Segundo, necesitamos eliminar todas las explicaciones anteriores para la restricción e indicar que aunque no sabemos por qué existió antes esa restricción, la plenitud de las bendiciones del evangelio restaurado está al alcance de todos los que se preparen para recibirlas. El élder Russell M. Ballard observó que “no sabemos todas las razones por las que el Señor hace lo que hace. Necesitamos estar contentos porque algún día lo entenderemos por completo”.

            Pasemos ahora a la segunda ilustración. Cuando estoy ante un grupo de personas que no son de nuestra fe y abro la sesión para preguntas, siempre se me pregunta acerca de nuestra doctrina concerniente a Dios y la Deidad, en lo particular referente a las enseñanzas de José Smith y Lorenzo Snow. Generalmente, no tengo dificultades para explicar nuestra creencia de que por medio de la Expiación el hombre puede llegar a ser como Dios, llegar a ser más como Cristo. En este tema, la Cristiandad Ortodoxa, un amplio segmento del mundo cristiano, aún cree en la deificación humana. La Biblia misma enseña que los hombres y las mujeres pueden llegar a ser “participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4), “coherederos con Cristo” (Romanos 8:17), ganar “la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16) y llegar a ser perfectos como nuestro Padre que está en el cielo es perfecto (véase Mateo 5:48). El apóstol Juan declaró: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). Tal vez más importante, esta doctrina se enseña poderosamente en la revelación moderna (véase DyC 76:58; 132:19–20).

            El tema más difícil para otros cristianos es la doctrina acompañante que se presentó en los funerales de King Follett y la copla de Lorenzo Snow, a saber, que Dios una vez fue hombre. Las escrituras SUD declaran inequívocamente que Dios es un hombre, un Hombre de Santidad (véase Moisés 6:57) que tiene un cuerpo de carne y huesos (véase DyC 130:22). Claramente, estos conceptos son parte de la restauración doctrinal. Enseñamos que el hombre no es de un orden menor o de una especie diferente a la de Dios. Esto, por supuesto, hace que nuestros amigos cristianos se pongan extremadamente nerviosos (si no enojados), porque les parece que estamos rebajando a Dios en el esquema de las cosas y, por lo tanto, que tratamos de tender un puente sobre el abismo entre Creador y creación.

            Me supongo que todo lo que podemos decir en respuesta es que sabemos lo que sabemos como resultado de la revelación moderna y que, desde nuestra perspectiva, la distancia entre Dios y el hombre es tremenda, casi infinita. Nuestro Padre Celestial en realidad es omnipotente, omnisciente y, por el poder del Espíritu Santo, omnipresente. Él es un ser resucitado, glorificado, exaltado, “el gobernador supremo y ser independiente en quién reside toda plenitud y la perfección [...] en él todo buen don y todo buen principio existe [...] él es el padre de toda luz; en él el principio de la fe reside independientemente, y él es el objeto sobre quien se centra la fe de todos los demás seres racionales y responsables para obtener vida y salvación”.

            La revelación moderna confirma que el Todopoderoso se sienta en su trono “con gloria, honra, poder, majestad, fuerza, dominio, verdad, justicia, juicio, misericordia y un sin fin de plenitud” (DyC 109:77).

            ¿Qué sabemos más allá del hecho de que Dios es un hombre exaltado? ¿Qué sabemos acerca de Su vida mortal? ¿Qué sabemos del tiempo antes de que Él llegara a ser Dios? ¡Nada!

En realidad no sabemos más de lo que declaró el Profeta José Smith y eso es poco. El conocimiento concerniente a la vida de Dios antes de la Deidad no se encuentra en los libros canónicos, ni en las declaraciones o proclamaciones oficiales, ni en los manuales actuales, ni en los materiales de estudio ni son declaraciones doctrinales en los temas que se predican en la conferencia general hoy en día. Este tema no es lo que llamaríamos una doctrina fundamental y salvadora, una de las que deben ser creídas (o comprendidas) a fin de obtener una recomendación para el templo o para estar en buena posición en la Iglesia.

             Esta última ilustración resalta un punto importante: una enseñanza puede ser verdadera y aun así no ser parte de lo que hoy se enseña y se enfatiza en la Iglesia. Que sea o no verdad, puede, en realidad, ser irrelevante, si las Autoridades Generales no la enseñan hoy en día o no se enseña directamente en los libros canónicos o no se encuentra en los materiales aprobados. Tomemos otra pregunta: “¿Fue casado Jesús?” Las escrituras no nos dan una respuesta. El Presidente Charles W. Penrose declaró: “No sabemos nada acerca de que Jesús se haya casado; la Iglesia no tiene una declaración autorizada sobre el tema”.

            Así que si se casó o no, no es parte de la doctrina de la Iglesia. Nos haría bien aplicar la siguiente lección del Presidente Harold B. Lee: “Con respecto a doctrinas y significados de las escrituras, permítanme darles un consejo seguro. Usualmente no está bien usar un solo pasaje de las escrituras [o un solo sermón, agregaría yo], como prueba de un punto de doctrina a menos que esté confirmado por la revelación moderna o por el Libro de Mormón [...] Señalar un pasaje de escritura para probar un punto, a menos que sea confirmado [así] [...] casi siempre es algo peligroso”.

Conclusión

            En un sentido muy real, nosotros los SUD estamos mimados. Se nos ha dado tanto, hemos tenido tanto conocimiento que ha venido del cielo relativo a la naturaleza de Dios, Cristo, el hombre, el plan de salvación y del propósito total de la vida aquí y la gloria que se tendrá en la siguiente vida que somos dados a esperar tener las respuestas a todas las preguntas de la vida. El élder Neal A. Maxwell destacó que:

                       El regocijo de ser discípulo excede a sus cargas. De ahí que, mientras estemos atravesando nuestro Sinaí, nos nutrimos en los oasis abundantes de la Restauración. En esos oasis, algunas de nuestras primeras impresiones son mas pueriles que duraderas [...] no es de sorprender que, en medio de nuestra gratitud, algunos confundamos un árbol determinado con todo el oasis o un manantial particular de doctrina con toda el agua viva de la Restauración. Quizás en nuestro entusiasmo inicial haya habido incluso algunas exageraciones involuntarias. Hemos visto mucho y participado de mucho, de ahí que no podamos ‘expresar ni la más mínima parte de lo que [sentimos]’” (Alma 26:16).

            Tenemos mucho, estamos seguros, pero en realidad hay “muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” aún por surgir (Artículos de Fe 1:9). El Señor le declaró a José Smith en Nauvoo: “porque me propongo revelar a mi iglesia cosas que han estado escondidas desde antes de la fundación del mundo, cosas que pertenecen a la dispensación del cumplimiento de los tiempos” (DyC 124:41; compárese con 121:26; 128:18). Y como observó el élder Oaks, se nos han dado muchos de los mandatos, pero no todas las razones del por qué, muchas de las instrucciones pero no todas las explicaciones. Regularmente digo en mis clases que es tan importante que sepamos lo que no sabemos como saber lo que sí sabemos. Se enseña o se comenta o aún se discute sobre demasiadas cosas que caen en la esfera de lo no revelado y por lo tanto no resuelto. Tales temas, especialmente si no están dentro del alcance de la verdad revelada que enseñamos hoy en día, no edifican ni inspiran. Con frecuencia, con demasiada frecuencia, llevan a la confusión y siembran la discordia.

            Esto no quiere decir de ninguna manera que no debamos procurar estudiar y crecer y expandir nuestro entendimiento del evangelio. Pedro explicó que es necesario que haya una razón de la esperanza que hay en nosotros (véase 1 Pedro 3:15). Nuestro conocimiento debe ser tan tranquilizante para la mente como calmante para el corazón. El élder Maxwell enseñó que algunos “miembros de la Iglesia conocen las doctrinas del evangelio apenas lo suficiente para hablar de ellas superficialmente, pero su escaso conocimiento sobre las doctrinas más profundas es inadecuado para un discipulado profundo (véase 1 Corintios 2:10). De allí que, sin información acerca de las doctrinas profundas, no hacen cambios profundos en sus vidas”.

            El Presidente Hugh B. Brown una vez comentó: “Me impresiono con el testimonio de un hombre que se pone de pie y dice que él sabe que el evangelio es verdadero. Lo que me gustaría preguntarle es: ‘Hermano, ¿conoce usted el evangelio?’ [...] Un mero testimonio se puede obtener con un conocimiento superficial de la Iglesia y sus enseñanzas [...] Pero conservar un testimonio que sea de utilidad en la edificación del reino del Señor requiere un estudio serio del evangelio y saber en qué consiste”.

            En otra ocasión, el Presidente Brown enseñó que se nos requiere “defender solamente las doctrinas de la Iglesia que se encuentran en los cuatro libros canónicos [...] Algo más allá de eso, dicho por cualquiera, es solamente su propia opinión y no es escritura [...] La única forma que conozco por la cual las enseñanzas de alguna persona o grupo pueden llegar a ser obligatorias para la Iglesia es que esas enseñanzas hayan sido revisadas por todos los hermanos, presentadas ante los consejos más altos de la iglesia y entonces aprobadas por toda la membresía de la Iglesia”.

            Otra vez, el asunto es de enfoque, de énfasis, de cómo decidimos usar el tiempo cuando enseñamos el evangelio tanto a los SUD como a los de otras creencias.

            Existe una razón válida del por qué es difícil “amarrar” la doctrina SUD; esa razón se deriva de la naturaleza misma de la Restauración. El hecho de que Dios continúe hablando por medio de Sus siervos ungidos; el hecho de que Él, mediante esos siervos, siga revelando, explicando y aclarando lo que ya se había dado; y el hecho de que nuestro canon de escrituras esté abierto, sea flexible y siga creciendo; todas estas cosas están en contraposición de lo que muchos en el mundo cristiano llamarían una teología sistemática.

            El declarar la doctrina sana y sólida, la doctrina que se encuentra en las escrituras y que enseñan con regularidad los líderes de la Iglesia, es lo que edifica la fe y fortalece el testimonio y la dedicación al Señor y Su reino. El élder Neal A. Maxwell explicó que “las acciones importan al igual que las doctrinas, pero las doctrinas nos pueden llevar a realizar las acciones, y el Espíritu puede ayudarnos a entender las doctrinas así como impulsarnos a efectuar las acciones”.

            Él también indicó que “cuando las piernas cansadas se tambalean y las incitaciones al lado del camino nos atraen, las doctrinas fundamentales sacarán de lo profundo dentro de nosotros una nueva determinación. Las verdades extraordinarias nos impulsan a logros extraordinarios”.38

            La enseñanza y la aplicación de la doctrina sana son grandes salvaguardas para nosotros en estos últimos días; nos protegen contra los dardos de fuego del maligno. El entender la doctrina verdadera y ser fiel a esa doctrina nos puede librar de la ignorancia, del error y del pecado. El apóstol Pablo le aconsejó a Timoteo: “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido [...] entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Timoteo 4:6, 13).


Fuente: http://soymormon.org/index.php/edureligiosa/item/47-cual-es-nuestra-doctrina-e#sthash.2UldP0nY.dpuf

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El Mormonismo “Underground” (1880- 1910)

EL MORMONISMO “UNDERGROUND” (1880-1910)

La palabra inglesa “underground”, hoy universalizada, significa textualmente “bajo tierra” ó “subterráneo”, pero se ha extendido culturalmente indicando a los movimientos clandestinos, de resistencia o marginales. Todas esas connotaciones de algún modo atraviesan el período histórico del mormonismo al que haremos referencia.

El término “underground” se ha utilizado para describir la fuga de esclavos hacia territorios abolicionistas, la acción de la resistencia en países ocupados y el pase a la clandestinidad de ciertos movimientos. En nuestro caso se refiere específicamente a la resistencia mormona frente a las persecuciones de las familias polígamas por parte del gobierno federal de los Estados Unidos.

Durante la década de 1880 el gobierno norteamericano avanzó con una serie de medidas legales que tendían a eliminar la poligamia en el territorio de Utah. Los miembros, convencidos de estar siendo perseguidos injustamente por sus creencias, tuvieron que considerar una serie de reacciones posibles.

Siendo Utah aún un Territorio y no un Estado, dependía absolutamente de la jurisdicción del Congreso. Las leyes que criminalizaban la bigamia eran de larga data, pero, en la práctica, muy difíciles de hacer cumplir. Intentaban aplicarse sobre el hombre al que se consideraba en infracción, pero en su diseño habían tenido en cuenta una relación monogámica y no poligínica. Primeramente, no era tan fácil determinar cuál había sido la primera esposa del acusado sin el testimonio de ella o alguna de las otras. Y, una vez que se determinaba, su testimonio dejaba de ser válido ya que no podía utilizarse en contra del propio esposo. Se producía entonces una paradoja que lograba que toda la legislación previa a 1880 no fuese aplicable en los tribunales mormones.

De modo que una estrategia común utilizada por los acusados, y sugerida por los abogados defensores, era cierta vaguedad y “falta de memoria” con respecto al orden en que se habían producido los matrimonios. En otras ocasiones se declaraba que se había casado con todas el mismo día aunque en diferentes lugares para hacer imposible la prioridad de alguna de ellas. Debido a la falta de certidumbre, ninguna podía testificar en su contra.

Frente a este dilema, el Gobierno Central, decide crear un nuevo tipo de “crimen” al que denominó Cohabitación Fuera de la Ley. La nueva regla, no muy clara en su instrumentación, dejaba un gran poder interpretativo en manos del Juez.

Ya no hacía falta probar que una ceremonia matrimonial se había llevado a cabo ni juzgar al hombre por tener más de una esposa. La pluralidad se constituía en un crimen por violar una norma social e ir en contra de toda la institución matrimonial del país. La infracción se producía al constatarse la percepción pública generalizada de que un individuo estaba ligado a múltiples otros individuos en una relación matrimonial o que podría asimilarse a tal.

La cohabitación por fuera de la ley no necesitaba de pruebas. Bastaba con que un ciudadano testificara que creía que esa situación se estaba produciendo y que los sospechosos participaban de un tipo de relación ilegal para que fuesen traídos a juicio.

Las Cortes se convirtieron en un sitio en el que, simplemente por algo que alguien había oído, o creía haber visto, otro conciudadano podía terminar en la cárcel.

Como había quedado claro en el caso del Estado contra Reynolds, de 1879, las leyes se aplicaban sobre las acciones. El Estado no tenía jurisdicción sobre las creencias o lo que se guardaba en la mente de los individuos. Los mormones podían tener creencias muy firmes sobre la poligamia y estaba muy bien. Pero, en cuanto quisieran utilizar sus cuerpos para poner en práctica esas creencias, estaban violando la ley.

Irónicamente, lo que el caso Reynolds había asegurado, la libertad de pensamiento, comenzaba a ponerse en tela de juicio. Ya no hacían falta los hechos, sino que alguien pensara que esos hechos habían tenido lugar. Se inició una batalla por la mente de los individuos que dejó dolorosas consecuencias por varias décadas.

Durante ese período alguien podía ir a parar a la penitenciaría territorial por lo que algún otro creía que él creía. Lo que sí importaba era la percepción general de lo que estaba ocurriendo, y esa “percepción general” se desarrollaba en términos vagos, subjetivos y cambiantes.

De modo que el Underground Mormón se inicia como una respuesta cultural específica y un modo de resistencia al grupo de circunstancias sociales y legales que acabamos de describir más arriba. Las estrategias evasivas y defensivas que se habían utilizado en el pasado para no revelar fechas o relaciones ya no servían. Ahora debían evitar el arresto y juzgamiento por un nuevo tipo de crimen indefinido y misterioso.

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El Presidente John Taylor

Las nuevas estrategias fueron básicamente espaciales y consistían en evadir la acción de los alguaciles federales. Cambiando de casa, escondiéndose en lugares secretos, enviando a algunos acusados a cumplir una misión fuera del territorio.

Otros escaparían a las Colonias de México. Las Autoridades las consideraban “ciudades de refugio” y aconsejaron la huida hacia ellas a los que ya tenían orden de captura. Pero el modo más común era el traslado físico fuera de las jurisdicciones de jueces y fiscales.

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                El Presidente Taylor y sus Consejeros George Q. Cannon y Joseph F. Smith

Los diarios personales y relatos orales del período dan cuenta de situaciones confusas y hasta cómicas. Wilford Woodruff paseándose por Salt Lake o yendo de cacería vestido como una anciana para no ser detectado. Hombres ocultándose adentro de pianos, en las chimeneas, despachándose por correo de una localidad a otra dentro de cajones. La situación era un verdadero pandemonio.

Pero la fiscalía desarrolló sus propias contra estrategias y la principal de ellas fue el uso de espías. Los espías podían ser alguaciles federales disfrazados de colonos, pero también miembros de la comunidad a los que los alguaciles convencían para que cooperasen.

Por definición un “espía” es alguien que intenta ocultar su verdadera identidad, pero esa era también la definición de los propios mormones que entraban en el “underground”. De modo que cuando un forastero arribaba a una población nadie sabía de qué lado del conflicto se encontraba. Sus respuestas iban a ser evasivas cualquiera fuese esa situación, lo cual creaba una suerte de paranoia colectiva en la que cada visitante era un espía al que había que engañar cuando la mitad de las veces era otro mormón evadiéndose de su posible captura.

La cadena de chismes boca a boca y algunos avisos en los diarios servían como amplificadores de esta paranoia. Los espías se multiplicaban y ya no se podía confiar en nadie. Si un varón polígamo, o familiar de polígamo, veía a un desconocido pasar frente a su casa era suficiente para que ensillara su caballo y partiera para otra localidad en la que, a su vez, sería considerado un potencial espía que ayudaría a que otros escaparan con rumbo indefinido. Esta situación fue tremendamente perjudicial para el tejido social de las comunidades mormonas, pues nadie quedaba exento de la duda. El consejo de los líderes pasó a ser: no hablen con nadie, no digan quiénes son, ocúpense de su trabajo y nada más.

Uno de los aspectos morales más complejos fue que la mentira, ya sea escondiendo la identidad mediante la palabra, el disfraz o la huida, sean actos de omisión o comisión, como se los quiera ver, pasó a ser una característica del “buen mormón” defendiendo el Reino y sacrificándose en su cruzada frente a las diabólicas acechanzas del gobierno federal.

Eso se transformó en casi un estereotipo entre las mujeres quienes, aun estando bajo juramento en la corte, misteriosamente olvidaban quienes eran sus padres, esposos o hijos. El uso del lenguaje para ocultar lo que había en la mente en vez de expresarlo pasó a tener una connotación moral positiva. Estos nuevos hábitos lingüísticos afectaron no sólo a los practicantes de la poligamia sino a una extensa red de familiares, amigos y líderes religiosos que colaboraban en su protección y en la creación de la red subterránea de desplazamientos.

Cuenta la historia sobre Annie Tanner, en cuyo hogar se hospedaba momentáneamente Wilford Woodruff, en calidad de fugitivo. El Presidente le preguntó quién era el padre del niño que estaba en el cuarto y ella le respondió “Esa no es una pregunta justa ¿verdad Hermano Woodruff?” Al contestar de ese modo un poco brusco Annie demostraba su lealtad y que estaba iniciada en las normas aceptables de interacción entre mormones. La pregunta del Presidente Woodruff podía ser tanto una simple  curiosidad como una prueba para medir si era confiable.

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Polígamos cumpliendo su condena en la Penitenciaria Territorial

Lo que se inició como una efectiva forma de resistencia terminó socavando la base misma de la mutua confianza en muchas comunidades mormonas. Aunque los buscados específicamente por la justicia no superaron jamás la cifra de 2000 ó 2500 personas, las redes de apoyo, ocultamiento e información sin duda abarcaba a decenas de miles que deseaban colaborar y mostrar su fidelidad al Reino.

Inevitablemente, la situación comenzó a afectar a todo la estructura cultural que permite que una sociedad funcione como tal. Aunque no ha sido profundamente estudiado, habría que analizar el impacto de esta situación como una de las causas internas de la desaparición de la poligamia.

La correspondencia personal pasó a ser otro ámbito de dobles mensajes. Los remitentes usan seudónimos, no firman sus cartas. La información que aparece es inocua, ambigua, o está codificada. Las palabras no son ya confiables, tampoco el significado de las mismas.

Los filósofos y lingüistas que han analizado el período coinciden en señalar el cambio producido en el interior del individuo. Por 50 años, los miembros habían sido educados sin una clara distinción entre cuerpo y espíritu, público y privado, interioridad y exterioridad. Ahora se enfrentaban a situaciones que provocaban una escisión de esas categorías. Antes las creencias se mostraban con hechos. Ahora debían desmentir en los hechos lo que creían interiormente.

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 Wilford Woodruff, Cuarto Presidente de la Iglesia, quien promulgara el Primer Manifiesto

Cuando, luego de hacer un juramento en las cortes civiles, los miembros son interrogados por estos jueces que “pretenden tomar el lugar de Dios”, en sus mentes (que consideran un reducto inviolable) deciden qué datos oscurecer, ocultar o disfrazar. Para los de afuera, y no sin razón, eso es considerado una mentira.

Cuando los diarios del Este comienzan a transcribir las minutas de dichas audiencias e intentan explicar que los hombres no recuerdan cuándo se casaron o con quiénes, las mujeres no saben cuántos son o cómo se llaman sus hijos, la opinión pública llega a la conclusión de que los mormones son un gran grupo de mentirosos que deben ser sancionados.

Los miembros no lo ven de ese modo y creen estar defendiendo el derecho a su identidad y privacidad. Cuando se les hace jurar en la Sala, inevitablemente ponen en la balanza otros juramentos que han hecho acerca de sus esposos/esposas, hijos y líderes ante Dios y los ángeles. No hay mucha duda en sus mentes hacia cuál de los juramentos inclinarse.

En 1887 el Presidente John Taylor muere en el exilio, pero el año anterior escribe una revelación en la que proclama la necesidad de mantener los matrimonios plurales (dicha revelación no es aceptada hoy como canónica por la Iglesia pero sí por los grupos fundamentalistas). La dirección de la Iglesia recae en el Quórum de los Doce. La mayoría de sus integrantes también están siendo perseguidos y han pasado la mayor parte de la década alejados de sus hogares. La fragmentación de la sociedad mormona también se percibe dentro del cuerpo. No todos confían en todos. Algunos de ellos están abiertamente en contra de la poligamia mientras que otros la defienden hasta sus últimas consecuencias.

De acuerdo a las actas de las reuniones del Consejo, cuando W. Woodruff, como Presidente de los Doce, presenta una idea básica de lo que luego sería el Manifiesto es unánimemente rechazada, por lo que aclara que sólo se trató de una prueba para ver hasta dónde llegaba la fidelidad de los integrantes. Pero cuando vuelve a presentarse la idea, varios meses más tarde, ya no hay unanimidad al respecto. Utah desea la calidad de Estado y sabe que no se obtendrá mientras el tema de la poligamia esté en debate. La Primera Presidencia se reorganiza dos años más tarde con Woodruff, ya con 82 años, como Presidente y George Q. Cannon y Joseph F. Smith como Consejeros. Nadie confía demasiado en George Q. Cannon, quien ha controlado tanto la Iglesia como el Territorio desde la muerte de Brigham Young y los otros integrantes participan únicamente desde el underground.

Con este marco interno, algo importante ocurre en la relación Estado-Teocracia. Como consecuencia de la Ley Edmunds-Tucker el Gobierno federal avanza sobre las propiedades de carácter religioso (en la primer etapa de su aplicación habían quedado exentas) de la Iglesia, incluyendo sus Templos. ¿En manos de quién quedarán esos sagrados edificios, aún el de Salt Lake, que ni siquiera está terminado?

Es importante entender que bajo tales condiciones se presenta el Manifiesto, como una solución entre dos alternativas: continuar defendiendo la poligamia y perder el control de la obra por los muertos o viceversa. El Presidente Woodruff habla de un sacrificio de los vivos para continuar ayudando a los que ya han partido.

Pero con la devaluación de la palabra que se ha producido por más de una década de subterfugios, negaciones y evasivas, los miembros entienden el Manifiesto como otra forma de ganar tiempo y evitar las consecuencias económicas de la Ley Edmunds-Tucker. Casi ninguno de los Apóstoles lo interpreta como una revelación de Dios, aunque están de acuerdo con la propuesta. Los que se hallan en el exilio lo ven como una tregua que les permitiría regresar a casa pero, simultáneamente, como un guiño para continuar con la práctica abrahámica.

Todos entienden que, de ahora en adelante, el Presidente Woodruff personalmente no autorizará nuevos matrimonios, pero que las llaves que él ya delegó continúan teniendo vigencias. Es importante entender que, por aquella época, también los Patriarcas poseían estas llaves.

Uno de los que defiende esta interpretación es John W. Taylor, hijo del anterior Profeta. Apóstol y ampliamente popular entre la población se lo denomina el “Apóstol de la Gente”. Es joven, instruido y un acérrimo crítico de los excesos del poder federal.

Comienzan a definirse dos ideologías dentro del mormonismo dependiendo de cómo se interpreta el documento. ¿Su expresión tiene que ver con sinceridad y compromiso moral o es una cortina de humo para proteger a la comunidad? El Manifiesto sacará a las personas de la cárcel, permitirá a las familias reunirse, al Territorio transformarse en Estado, mantener la propiedad y el funcionamiento de los Templos. Por supuesto que casi todos están de acuerdo en que es una buena solución…

Pero muchos de los que aún permanecen en el “underground” lo leen como una simple estrategia para el exterior y una forma de extender la situación en el tiempo sin realmente modificar nada. Cuando las Autoridades comienzan a hablar en contra de la poligamia, recuerdan que ya han pasado por ocasiones similares y que los discursos son para los oídos gentiles, no para ellos.

Mientras tanto, en las colonias extranjeras de México y Canadá la poligamia continúa con el pleno conocimiento de los Líderes y allí se explica que lo que ocurre en EEUU es una situación pasajera.

Desde 1890 hasta fines de los años ’20 no hay importantes divisiones en la Iglesia. La cultura mormona es una sola. Pero no todos interpretan los acontecimientos ni los documentos del mismo modo. Por un lado existe la amenaza de la excomunión pero por otro la posible pérdida de la exaltación si deja de cumplirse con el Principio. También hay nuevas generaciones de mormones que no quieren saber nada con la poligamia y que desean conectarse con el resto de la sociedad norteamericana y el progreso.

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La Primera Presidencia y el Consejo de los Doce (1898) De izquierda a derecha Parados: Anthon Lund, John W. Taylor, John Henry Smith, Heber J. Grant, Francis Lyman, George Teasdale, Mariner Merrill. Sentados: Brigham Young, hijo, George Q. Cannon, Lorenzo Snow, Joseph F. Smith, Franklin D. Richards. En el suelo: Matthias F. Cowley y Abraham Woodruff.

En 1903, Reed Smoot, un Apóstol monógamo, es elegido como representante en el Senado, pero el Cuerpo se niega a que asuma su banca. Los motivos básicos: es un mormón, por lo tanto potencialmente mentiroso. Los Senadores tienen pruebas de que los matrimonios polígamos no han cesado y que la idea de una Teocracia continúa viva. No quieren entre sus filas a alguien que represente a un poder autónomo y oculto. Presienten que la lealtad de Smoot a sus juramentos religiosos interferirá con su lealtad a la Constitución.

Lo irónico es que Smoot no es sólo monógamo, sino casi un anti polígamo. Ha hecho todo lo posible para que la Iglesia se aleje de la práctica. El Congreso lo convoca a varias audiencias y finalmente también a Joseph F. Smith, nuevo Presidente de la Iglesia. Creyendo que su testimonio aclarará las cosas, el Presidente Smith parte confiado, pero las audiencias son desastrosas para su credibilidad ante la nación y su propio pueblo. En las actas del senado reconocerá que no ha tenido revelaciones sino una forma imprecisa de inspiración, que no vive de acuerdo a las normas del Manifiesto de 1890, que no puede recordar el nombre de sus esposas e hijos.

Los miembros están confundidos y avergonzados. Pero mientras tanto, en algunas Conferencias de Estaca, las Autoridades visitantes los invitan en privado a tomar nuevas esposas y a hacer los arreglos necesarios con el Patriarca. En la Conferencia General del 6 de Abril de 1904, el Presidente Smith anuncia el que se conoce como Segundo Manifiesto.

Intentando revertir el escándalo en el Senado y la mala prensa nacional, la Primera Presidencia decide tomar algunas medidas drásticas: John W. Taylor y Mathew Cowley son removidos del Quorum de los Doce, pero no se los excomulga. Tampoco se les retira el sacerdocio o su Apostolado. Simplemente no forman parte del cuerpo que gobierna la Iglesia. Nuevamente, muchos miembros lo perciben como una muestra de acomodarse a la situación, pero que, si esos líderes continúan teniendo llaves y siendo Apóstoles, los matrimonios múltiples continuarán. Muchos polígamos de la vieja escuela inician una nueva etapa en el underground.

A partir de 1909 un grupo de Apóstoles, encabezados por Francis Lyman y Heber J. Grant, inician lo que eufemísticamente se denominó “Cortes de Amor”. Estos tribunales internos a individuos específicos tienen por objeto detectar uniones polígamas realizadas después de 1904. A cambio de no avanzar con las excomuniones requieren los nombres de quienes los han sellado y, principalmente, quién lo autorizó. La mayoría de los citados son Presidentes de Estaca, selladores u obreros del Templo. Muchos creen, nuevamente, que se está poniendo su lealtad a prueba y no están dispuestos a dar nombres. En alguna ocasión puntual, quizás aquel que los autorizó es quien ahora conduce el tribunal o está escuchando como testigo.

Algunos han hecho un juramento de no revelar el origen del poder y temen las consecuencias eternas de violar ese juramento. Otros, fácilmente, nombran a Apóstoles que ya han muerto, como Merrill o Wilford Woodruff, hijo.

Paradójicamente, la misma metodología de delación que antes promovía el “diabólico gobierno federal” ahora la utilizan los Líderes de la Iglesia y se comienza a producir una clara división entre dos tipos de miembros. Ambos grupos continúan reconociéndose como Mormones pero creen cosas muy distintas y también muy distintas de las que creían sus predecesores de sólo 30 años atrás.

Es imprescindible el conocimiento de algunos de los eventos antedichos para comprender el surgimiento de una Iglesia no pro-polígama o anti-polígama sino post-polígama.

En reuniones ulteriores a las Conferencias de Estaca, los que se consideran a sí mismos “Verdaderos Mormones”, analizan en secreto fuertes evidencias de que la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce desean que la divina ley se siga practicando, encubiertamente, si es necesario, y que las declaraciones que se realizan sobre su finalización son simples gestos.

Debemos recordar que, aún entre los que aceptan el Manifiesto, hay polígamos. Hermanos que tienen más de una esposa ¿Qué van a hacer con ellas? ¿Abandonarlas? ¿Divorciarse? La Iglesia termina aceptando que, los que ya las tienen, las mantengan, pero no puede haber nuevos matrimonios múltiples. Lo cual trae aparejado otra serie de cuestionamientos ¿Es una línea en el tiempo la que define qué está bien y qué está mal? Si es así ¿cuál línea? ¿La del Primer Manifiesto, la del Segundo, o alguna que aparecerá en el porvenir?

Viendo que las declaraciones públicas sólo agregan más confusión, algunos de los Apóstoles proponen decisiones más drásticas: excomuniones. Entre los excomulgados está Judson Tolman, un patriarca, un hombre anciano, que ha estado efectuando matrimonios pues hacerlo solía estar entre sus posibles funciones y que, probablemente, no ha entendido ni la mitad de lo que se trató en el tribunal que lo despojó de su membresía. En su lugar se llama a John Wooley, con lo cual, como decimos en Sudamérica, salimos de Guatemala para meternos en Guatepeor, pues Wooley en base a esa autoridad se transformará en uno de los iniciadores de lo que llegará a ser  la Iglesia Fundamentalista de los S.U.D.

Mientras tanto, John Taylor, hijo, quien tiene el apoyo de buena parte de la población y también de algunos miembros de los Doce se enfrenta severamente con Francis Lyman y otro grupo de Apóstoles, quienes, después de varias audiencias, terminan excomulgándolo. Taylor, quien ha sido clave en el establecimiento de las Colonias mormonas en el extranjero, solicita el apoyo del Concilio de los Cincuenta, trae el texto de las revelaciones recibidas por su padre en las que el Señor asegura que los matrimonios plurales jamás serán quitados de la Tierra, y maldice a los Apóstoles que tratan de revertir ese Orden.

John W. Taylor morirá de cáncer algunos años más tarde y en su lecho de muerte declarará que la primer cosa que pedirá al Señor es que llame al Elder Lyman a dar cuenta de sus acciones. Los Fundamentalistas lo verán como un mártir, aunque él jamás quiso tener contacto con ellos y, públicamente, jamás habló en contra de los Doce.

No con todos se utilizó la misma severidad: Joseph W. Musser, hijo de Amos Musser, un asistente del Historiador de la Iglesia, también fue encontrado culpable de adulterio (como se entiende ahora el tomar una segunda esposa) pero es simplemente “deshermanado” y automáticamente enviado en una misión a la India, sin que podamos entender si se trató de un premio o un castigo.

En 1911, Matthew Cowley, otro de los Apóstoles cuestionados fue suspendido, pero sus bendiciones restauradas en 1936.

Tan adelante como en 1914, el Patriarca Wooley es excomulgado por realizar matrimonios plurales en el Templo de Salt Lake. Calculemos que ya habían transcurrido 10 años desde el Segundo Manifiesto y 24 desde el Primero. Sin embargo, Wooley, quien había servido como guardaespaldas de John Taylor durante toda la etapa del “underground”, ya anciano, tiene un hijo: Lorin. Será él, excomulgado en 1924, quien en 1928 reorganizará a los Fundamentalistas con siete Apóstoles conocidos como el Concilio de Amigos. Comenzará una nueva etapa de “underground” pero ya no habrá en ella miembros de la Iglesia Oficial.

La información para el presente artículo proviene de variadas fuentes que incluyen “Zion in the Courts: A Legal History of  the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 1830-1900”  de Edwin B. Firmage y R.Collin Mangrum, “The Mormon Question: Polygamy and Constitutional Conflict in Nineteenth-Century America”, de Sara Barringer Gordon, así como la disertación de Daymon M. Smight, importante investigador del mormonismo, con un doctorado en Antropologia de la Universidad de Pennsylvania y la serie de entrevistas que se le realizaran en el blog “BY COMMON CONSENT”  en marzo de 2010.

Fuente: http://mormosofia.wordpress.com/2013/11/01/el-mormonismo-underground-1880-1910/

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¿Por qué creen los niños en la vida eterna?

Indagan en las raíces cognitivas de una intuición profundamente arraigada en el ser humano. Muchas personas creen que una parte de sí mismas vivirá para siempre. ¿Por qué? Científicos de la Universidad de Boston han analizado el origen de esta creencia con dos grupos de niños de diferentes culturas. Descubrieron que todos pensaban que en ellos había una parte “eterna”, vinculada a sus emociones y deseos. Los investigadores concluyen que, por tanto, esta creencia tendría su origen en una capacidad cognitiva típicamente humana: el razonamiento social.

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Esta creencia podría estar fuertemente arraigada en el cerebro humano desde la infancia, sugiere un estudio de la Universidad de Boston (EEUU) detallado en la revista Child Development.

En la investigación, que se basó en el concepto de “pre-vida” o vida antes de la concepción y el nacimiento, fueron entrevistados 283 niños de Ecuador. Un subgrupo de éstos pertenecía a una comunidad indígena de la cuenca amazónica (los shuar), y otro a la ciudad de Quito. La mayoría de los niños urbanos eran católicos.

El catolicismo enseña que la vida sólo comienza con la concepción, mientras que la cultura shuar no tiene creencias culturales sobre la existencia de vida antes del nacimiento. Por otro lado, los niños indígenas tienen una exposición regular al nacimiento y a la muerte a través de la caza y de la agricultura, por lo que los investigadores esperaban que tuviesen una visión más racional sobre estos temas.

Si las influencias culturales resultan primordiales en este aspecto, razonaron los autores del estudio, tanto los niños urbanos como los indígenas debían rechazar la idea de la vida antes de nacer.

Parte eterna vinculada a la emoción 

Contra todo pronóstico, sin embargo, las respuestas de los niños de ambos grupos sobre una posible existencia pre-vida fueron sorprendentemente parecidas: los niños de ambos grupos consideraban que, de alguna manera, una parte de ellos había existido antes de ser concebidos.

Curiosamente, esa parte “eterna” no consistía en habilidades o capacidades de razonamiento, sino en esperanzas, deseos o emociones.

La indagación se hizo de la siguiente forma: se mostraron a los niños dibujos de un bebé, una mujer joven; y de la misma mujer durante su embarazo. A continuación, se le hicieron a los niños una serie de preguntas sobre sus capacidades, pensamientos y emociones durante cada período: como bebé, en el útero, y antes de la concepción.

Los niños de ambos grupos dieron respuestas muy similares, a pesar de pertenecer a culturas radicalmente diferentes. Los pequeños afirmaron que sus cuerpos no existían antes del nacimiento, y que por tanto, entonces, no tenían la capacidad de pensar o de recordar.

Sin embargo, en ambos grupos los niños señalaron que sus emociones y deseos sí existían en ese mismo momento. Por ejemplo, aunque en general afirmaron que no tenían ojos y no podían ver cosas antes de nacer, a menudo señalaron que se habían sentido felices de encontrarse pronto con su madre o tristes por sentirse al margen de su propia familia.

“Ni siquiera se daban cuenta de que se estaban contradiciendo a sí mismos”, explica Natalie Emmons, autora del estudio, en un comunicado la Universidad de Boston. Los niños “parecían pensar que habían existido en algún tipo de forma eterna, vinculada a sus emociones y deseos “.

Indagando en las raíces 

El presente estudio encaja en un creciente cuerpo de análisis sobre las raíces cognitivas del fenómeno religioso.

“Este trabajo muestra que es posible estudiar las creencias religiosas desde un punto de vista científico”, afirma Deborah Kelemen, co-autora del artículo de Child Development. “Al mismo tiempo, nos ayuda a entender algunos aspectos universales de la cognición humana y de la estructura de la mente.”

Durante mucho tiempo, los especialistas han sospechado que las personas desarrollan ideas sobre el más allá a través del contacto con la cultura o por medio de la instrucción religiosa. Sin embargo, a Emmons se le ocurrió que, tal vez, la idea de la inmortalidad en realidad surgiera de la intuición.

Del mismo modo que los niños aprenden a hablar sin instrucción formal, ¿podría ser que intuyesen de manera innata que una parte de su mente podía existir antes de que existiera su propio cuerpo?

Por eso realizó este estudio, centrándose en la pre-vida o periodo previo a la concepción, con niños sin ideas preconcebidas sobre el concepto, para tratar de dilucidar lo que espontáneamente creían.

Causas cognitivas 

¿Por qué ha evolucionado en los seres humanos de manera aparentemente universal esta creencia en la existencia eterna de nuestras emociones? Según Emmons, este rasgo podría ser un subproducto de nuestro razonamiento social, altamente desarrollado.

“Nos viene muy bien averiguar lo que otros están pensando, sus emociones, sus deseos, porque eso nos ayuda a predecir comportamientos. Debido a que esta capacidad es tan útil y tan poderosa, puede fluir hacia otras partes de nuestro pensamiento. Por eso, a veces vemos conexiones donde no las hay; esperamos que haya un plan maestro en el universo, vemos propósito cuando no hay ninguno o nos imaginamos que el alma puede vivir sin un cuerpo”, explica.

Todas estas ideas, aunque no sean científicas, son naturales y están profundamente arraigadas en el ser humano. “Tenemos la capacidad de reflexionar y de razonar científicamente, y tenemos la capacidad de razonar a partir de la intuición. Y, dependiendo de la situación, una capacidad puede resultar más útil que la otra”, concluye Emmnos.

Referencia bibliográfica:

Natalie A. Emmons, Deborah Kelemen. The Development of Children’s Prelife Reasoning: Evidence From Two Cultures. Child Development (2014). DOI:10.1111/cdev.12220.

http://www.tendencias21.net/Por-que-creen-los-ninos-en-la-vida-eterna_a30133.html

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“VENGANOS TU REINO…”El Concilio de los Cincuenta y la instauración del gobierno milenario”

“VENGANOS TU REINO…”

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El Concilio de los Cincuenta y la instauración del gobierno milenario

Cierta “ignorancia fiel” nos ha mantenido alejados de la comprensión real de nuestra historia. Para hacer más difícil la situación, continuamos utilizando las mismas palabras y construcciones expresivas que empleaban nuestros antecesores mormones hace 150 años, sin tomar nota de que ha ocurrido una tremenda migración semántica de los términos, es decir, un profundo desplazamiento en el significado de ellos.

Para aclarar el concepto: yo, como la mayoría de mis hermanos en la fe, me considero milenarista. Para mí, eso significa creer que, en algún momento, el Salvador regresará a la Tierra y comenzará su reinado milenario, antes del denominado Juicio Final. Los miembros de 1840 ó 1860 también se consideraban milenaristas, pero para ellos eso significaba que la Venida se produciría dentro del límite marcado por sus vidas, es decir, alrededor del cambio de siglo. Yo no creo lo que ellos creían, lo cual ha demostrado ser falso, ni ellos creerían lo que yo creo hoy. Sin embargo, cuando hablamos de la idea de Milenio, suponemos que el concepto fue interpretado cabal y uniformemente desde 1830 hasta nuestros días.

Algo similar ocurre con la construcción semántica “El Reino de Dios”. Por las enseñanzas recibidas en las últimas décadas, para mí, significa la Iglesia de Cristo, a la que nos hemos acostumbrado a definir como “El Reino de Dios sobre la Tierra”. Para los hermanos de antaño significaba algo bastante distinto, como veremos en el desarrollo del presente texto.

Primero: El 7 de Abril de 1842, Joseph Smith recibió una revelación (no incorporada a la Doctrina y Convenios) que lo instruía a establecer una nueva organización paralela a la Iglesia, con propósitos específicos. Por casi dos años no avanzó en ese sentido, hasta el 10 de Marzo de 1844. En esa ocasión, el Profeta leyó a un grupo de hombres reunidos en concilio las cartas de Lyman Wight y George Miller, quienes se encontraban cumpliendo una misión especial en Wisconsin para comprar madera que sirviera en la construcción del Templo de Nauvoo y otros edificios planeados. Wight se quejaba de que el Agente Indígena del Gobierno estaba utilizando todas sus prerrogativas legales para evitar que llegaran a un acuerdo directo con los indios, por lo cual solicitaba permiso para viajar con ellos a la República de Texas, donde podrían hacer un convenio alejados del control de las leyes de los Estados Unidos.

El Concilio sesionó secretamente, siendo Willard Richards el Presidente provisional del mismo. Ese cargo duró sólo tres días, ya que el 13 de marzo Joseph Smith mismo lo reemplazó en sus funciones, y, de allí en adelante, la presidencia de este grupo siempre estuvo en las manos del Presidente de la Iglesia.

Segundo: El nombre completo de este Consejo, tal como aparece en una revelación presentada el 27 de Junio de 1882 por John Taylor así como en los diarios personales de Joseph F. Smith, William Clayton y Franklin D. Richards, era “El Reino de Dios y Sus Leyes con las Llaves y Poderes correspondientes, y Juicio en las Manos de Sus Siervos, Cristo Ahman”.

Debido a la longitud y complejidad del nombre, no es raro que a lo largo de su historia haya sido conocido como “El Reino”, “El R.”, “Concilio Especial”, “Concilio del Reino”, “Gran Concilio de Dios”, “Concilio Legislativo”, “Departamento Municipal del Reino de Dios”, “Constitución Viviente” o, simplemente, Concilio de los Cincuenta, por la cantidad aproximada de sus integrantes.

A diferencia de muchos otros esquemas organizativos impulsados por Joseph Smith, en este Concilio podían participar no miembros de la Iglesia.

Tercero: Durante la etapa de Nauvoo, “El Reino” fue un organismo secreto (al igual que el Quorum de los Ungidos o la propia institución de la Poligamia), pero una vez que la Iglesia se estableció en el Oeste pasó a ser conocido por toda la membresía.

Cuarto: El rol principal del Consejo de los Cincuenta era simbolizar el orden mundial extraterreno que se establecería durante el reinado milenario. También hacer avanzar la llegada del Reino de Dios en términos políticos. No era La Iglesia. Debido al claro concepto de que Iglesia y Estado no deberían mezclarse, salvo al establecerse una Teocracia, se intentaba aislarlo del resto de la actividad religiosa, y de allí que aún ciertos “gentiles” pudiesen incorporarse a sus filas.

Entre sus responsabilidades específicas, el Concilio apeló al Gobierno Federal para recibir compensación por las atrocidades cometidas en Missouri, llevó adelante la campaña presidencial de Joseph Smith en 1844, preparó el viaje hacia el Oeste en 1847 y organizó el gobierno de Utah en 1849.

Las minutas de las reuniones en la etapa de Nauvoo contienen cientos de páginas sobre la Constitución de los Estados Unidos y su aplicación para los santos en todo el mundo así como durante el Milenio.

Quinto: El Concilio no desafiaba al sistema existente pero sí funcionaba como una maquinaria política local que se reunía para tomar decisiones y realizaba lobbies en asuntos de su incumbencia. Como instrumento político no revolucionario se reunió por última vez en 1884, pero sobrevivió técnicamente hasta la muerte del último de sus miembros, en 1945.

El catedrático mormón Kenneth Godfrey, en su artículo sobre el tema para la Encyclopedia of Mormonism, expresa:

“El concilio … no desafiaba el sistema existente de leyes y gobiernos (aún en Nauvoo) sino que funcionaba más bien como una organización privada que aprendía a operar en una sociedad pluralista. Su ejercicio de poder político real fue modesto, pero proveyó un símbolo del futuro reino teocrático de Dios. Los Cincuenta siempre operaron bajo la Primera Presidencia y el Quorum de los Doce, quienes automáticamente lo integraban… Los Santos encontraron consuelo en la creencia de que algún día, cuando el Salvador retornase, el Concilio de los Cincuenta, o un concilio basado en sus principios, se levantaría nuevamente para gobernar el mundo bajo el Rey de Reyes” (Encyclopedia of Mormonism 1:327)

Sexto: Si bien Joseph Smith había declarado al Concilio que “El Reino de Dios es una organización separada de la Iglesia de Dios” (B.H. Roberts, Historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, Vol. VII, pag. 382), en la práctica, dicha separación no fue tan clara. Entre 1844 y 1884 el Concilio de los Cincuenta incluyó a los miembros de la Primera Presidencia, a los del Quorum de los Doce, el Patriarca y el Obispado Presidente. Más del 44% del Primer Consejo de los Setenta, 48% de los Presidentes de Estaca en funciones y un buen número de Obispos. La integración en el Concilio tenía directamente que ver con sus llamamientos en la Iglesia y duraba lo que esos llamamientos, lo que hace muy difícil de entender dónde estaba la separación.

La relación se muestra patente en la revelación no canonizada de 1882 otorgada a John Taylor

“He aquí, vosotros sois mi Reino, gobernantes de mi Reino, y también muchos de vosotros, gobernantes de mi Iglesia de acuerdo con vuestras correspondientes ordenaciones. ¿Pues no sois vosotros de la Primera Presidencia, y de los Doce Apóstoles, y algunos Presidentes de Estaca, y algunos Obispos, y algunos Sumos Sacerdotes, y algunos Setentas y también Elderes? ¿No sois todos de mi Iglesia y pertenecéis a mi santo Sacerdocio? Por tanto ¿no sois todos de mi reino, y no pertenecéis a mi Reino, y no sois sus representantes, aún mi Constitución?” (Revelación a John Taylor de Julio 1882, Collier, Unpublished Revelations 1:136)

Septimo: Los Cincuenta visualizaban una expansión globalizadora del Reino, no sólo de la Iglesia. Creían que el gobierno del Reino debería comenzar a prepararse ya, y no esperar a la Venida para que Cristo lo estableciera. John D. Lee, uno de sus integrantes, lo describiría como “el departamento Municipal del Reino de Dios establecido  sobre la Tierra, del cual emana toda ley, para el establecimiento de reglas, gobierno y control de los Reinos de todas las Naciones, lenguas y Pueblos bajo los Cielos, mas no para controlar el Sacerdocio, sino para aconsejar, deliberar y planificar para el bien común y la edificación del Reino de Dios sobre la tierra”.

Si bien muy pocos no mormones llegaron a ser incluidos en el Concilio (y ninguno después del Exodo) esos planes expansivos, sobredimensionados por los no mormones debido a su falta de exposición pública, son clave para comprender las persecuciones en Missouri e Illinois así como la posterior Guerra de Utah.

Los santos del momento creían (al igual que nosotros) que Dios requería la participación de los hombres para lograr sus propósitos, pero también (a diferencia de nosotros hoy) que la venida era inminente y el motivo de su retraso era que no se estaba haciendo lo suficiente para establecer el Reino político de Cristo. La imagen, tomada del Libro de Daniel, de un reino “cortado no por mano” que destruiría a su paso los demás reinos del mundo hasta cubrir todo la tierra, era sostenida muy literalmente. Las poblaciones gentiles que colindaban con los mormones temían que esa destrucción (tomando en cuenta la premura que percibían en los miembros) fuese inmediata y en la forma de un conflicto armado.

En la mente de Joseph Smith parecerían haberse planteado dos escenarios posibles y alternativos. El primero: que los Estados Unidos fuesen la cabeza de puente de la expansión milenarista. De allí el proyecto presidencial. En ese sentido son interesantes los comentarios de George Miller, otro de los 50: “Si tenemos éxito convirtiendo a una mayoría de votantes a nuestra fe, y eligiendo a Joseph presidente, en tal caso el dominio del reino quedará para siempre establecido en los Estados Unidos (B.H. Roberts, ed., History of the Church, VI, 356). Por lo tanto, se enviaron misioneros con el doble propósito de predicar el evangelio y realizar la campaña política con lo cual la separación de Iglesia y Estado volvía a desdibujarse.

Estrategia para establecer el Reino: abandonar por completo el territorio de los Estados Unidos. Con este propósito, tres miembros del Concilio fueron enviados para negociar con Sam Houston la adquisición de un territorio entre el Río Nueces y el Río Grande para el establecimiento de los miembros y que ayudaría como límite de separación entre México y la República de Texas. Dichos emisarios se presentaron con poderes plenipotenciarios como los de cualquier embajador de las naciones bajo el cielo. Las planicies del Oeste eran otra de las varias alternativas consideradas (Oregon y California entre ellas), aunque debido al curso de la historia, se presente hoy la cuenca del Lago Salado como la única viable.

Octavo: Ya en Utah, y con una semi teocracia en funcionamiento, no es raro escuchar a George Q. Cannon declarar a los Elderes que partían a cumplir misiones:

“El Reino de Dios será un poder político reconocido por todos los poderes de la tierra; y ustedes, mis hermanos, serán tal vez enviados para representar ese poder como sus agentes acreditados… ante las cortes de las naciones extranjeras” Millennial Star, XXIV (Feb. 15, 1862),  pag.103.

Durante la administración de Brigham Young, el Concilio no tuvo demasiada actividad, ya que la Primera Presidencia tomaba las decisiones directamente. Pero John Taylor lo revitalizó en 1880 (no se había reunido desde 1868) y gozó de varios años de mayor actuación.

En todas estas etapas, los 50 fueron, simbólicamente, los representantes del Reino a establecerse, bajo la dirección del Presidente de la Iglesia, quien actuaba como Rey “provisoriamente en funciones”. William Clayton registró en su diario que el 11 de Abril de 1844 en la reunión del Consejo “el presidente Joseph fue escogido como profeta, Sacerdote y Rey mediante Hosannas” y Williams Marks, también partícipe de la reunión, aclaró que se realizó una ordenanza “en la que Joseph fue ordenado rey, para reinar sobre la casa de Israel para siempre” (Beloved Brethren, 15 de Junio de 1853, publicada en Zion’s Harbinger y Baneemy’s Organ 3:53).

Si las fuentes ofrecen alguna duda, también existe la mencionada revelación al Concilio de los Cincuenta, mediante John Taylor, del 27 de Junio de 1882, en la que se declara que Dios llamó a Joseph Smith, Jr, “a ser Profeta, Vidente y Revelador para mi Iglesia y Reino, y para ser Rey y Gobernante sobre Israel”.

Si bien no está clara la fecha en que Brigham Young recibió una ordenanza similar, algunas referencias indirectas parecen confirmarlo y también el hecho de que John Taylor, su sucesor, sí fue ordenado del mismo modo el miércoles 4 de Febrero de 1885, tal como se encuentra en las actas del Concilio y en los diarios personales de varios participantes, aunque en esta ocasión, el Apóstol Moses Thatcher se opuso, motivo por el que fue desafectado del Quórum de los Doce, aunque mantuvo su sacerdocio como Apóstol. Pocos días después de realizada la ordenanza, el Presidente Taylor debió exiliarse por la persecución iniciada contra la poligamia.

Retornemos a Brigham Young. Cuando James Buchanan, Presidente de los EEUU envió una expedición a Utah para reprimir a los “rebeldes” mormones, situación que derivaría en la conocida como “Guerra de Utah”, el Profeta escribía privadamente a su amigo Thomas L. Kane: “no está lejano el momento en el que Utah podrá asumir sus derechos y lugar en la familia de naciones” (Carta de B.Young a T. Kane 1 Sept. 1858, en Western America in Documents, Edward Eberstadt & Sons, New York, 1963, pag. 111)

Este espíritu se trasladó también a la membresía, como lo muestra la carta de Thomas Tauner, de la Legión de Nauvoo, a su oficial inmediato, el Coronel Ellerbeck. En ella se identifica a sí mismo como “Capitán de la Artillería Real, Deseret” (Idem anterior, pag. 106)

Noveno: Los integrantes del Concilio de los Cincuenta participaron activamente en la política regional. William H. Hooper, un miembro de los 50, realizó su campaña para una banca como Delegado Territorial en el Congreso en 1856. Lo acompañaba el Apóstol George A. Smith, quien declaró a los miembros de Mount Pleasant: “Lo que hagamos debemos hacerlo como un solo individuo. Nuestro sistema debe ser una Teo-Democracia – la voz de la gente consintiendo lo que dice la voz de Dios.” (Journal History, Julio 12, 1856). No es de extrañar que, con ese acompañamiento privilegiado, Hooper haya obtenido los votos necesarios para ganar.

A veces intervenía también para torcer las voluntades locales. En 1855 los habitantes del Condado de Davis habían elegido a Anson Call, un popular obispo, como candidato para la Legislatura. Hosea Stout registró en su diario, el 2 de Agosto de 1855, que fue enviado para convencer a la gente que abandonaran esa nominación y eligieran en su lugar a John D. Parker, lo cual logró sin demasiado trabajo. Parker era un integrante del Concilio. (Juanita Brooks, edit. “On the Mormon Frontier. The Diary of Hosea Stout”, Salt Lake City, 1964, Vol. 2, pag. 559)

Al iniciarse las acciones de la Guerra Civil, en 1861, el Presidente Young creía, basado en la profecía de Joseph Smith sobre el inicio de la guerra en Carolina del Sur (DyC. Secc. 87), que el conflicto englobaría a todas las naciones y que el Norte y el Sur se destruirían mutuamente, dejando espacio para el establecimiento del Reino de Dios (Diario de Charles Walker, Abril 28, 1861 – Utah State Historical Society).

En un mensaje a la legislatura del Estado de Deseret (Estado no reconocido como tal por la Unión), Young recordó a sus miembros: “Este cuerpo de hombres otorgará leyes a las naciones de la tierra… cuando llegue el momento seremos llamados el Reino de Dios… Joseph Smith organizó antes este gobierno, en Nauvoo, y dijo que si cumplíamos nuestras obligaciones prevaleceríamos sobre nuestros enemigos. Debemos preparar todo lo necesario, y cuando llegue el momento, dejaremos entrar el agua en la rueda y la maquinaria comenzará a marchar” Journal History, Jan. 19, 1863.

De más está decir que una gran desilusión y frustración se produjo cuando dichas expectativas no se cumplieron y el gobierno central, al tanto de las especulaciones teocráticas, decidió poner fin a la autonomía que el aislamiento, la distancia y la urgencia del conflicto bélico habían permitido a los santos.

Los principales exponentes de la cruzada anti mormona que se dio en los EEUU al acercarse el fin del siglo XIX reconocían que el tema de la poligamia era esgrimido únicamente para llamar la atención de la opinión pública. Lo que realmente les preocupaba era el establecimiento de “ese otro Reino” dentro de sus fronteras. Fue evidente también en las preguntas presentadas en las Audiencias senatoriales para que Red Smoot ingresara al Congreso. La Iglesia, al igual que con la poligamia, tuvo que redefinir su postura:

“…que esta Iglesia no reclama ser un reino de Dios temporal e independiente, o un imperium in imperio intentando vencer a los Estados Unidos o a cualquier otro gobierno civil… el gobierno de la Iglesia y el gobierno civil son diferentes y separados tanto en nuestra teoría como en nuestra práctica”. (Declaración Oficial, Salt Lake City, 12 de Diciembre 1889)

Esa declaración se parece mucho a lo que nosotros creemos hoy, pero difiere bastante de lo que los miembros habían creído y defendido por los últimos 50 años y, junto al cese de la multiplicidad de esposas, debe agregarse como motivo de enojo y  proliferación de nuevos grupos fundamentalistas.

Una de las frases más discutidas en las mencionadas Audiencias era la de Orson Pratt:

“El Reino de Dios es el único gobierno legal que puede existir en cualquier parte del universo. Todo los demás gobiernos son ilegales y no autorizados. Dios, habiendo creado a todos los seres y los mundos, tiene el supremo derecho de gobernarlos bajo Sus propias leyes, y por oficiales elegidos por El. Cualquier pueblo que intente gobernarse por leyes propias, y mediante oficiales elegidos por ellos mismos, está en directa rebelión contra el Reino de Dios” (Orson Pratt, The Kingdom of God, Liverpool, 1851, pag.1)

Una de las primeras manifestaciones de que existía un descontento interno fue el movimiento separatista de Godbeite. Reclamaba acabar con el aislamiento económico de Utah y proponía un mayor acercamiento político y cultural a los Estados Unidos. Sus integrantes fueron excomulgados. Lo irónico es que el liberalismo de los “godbeitas” del siglo XIX terminó siendo el conservadurismo mormón tradicional del siglo XX.

A los “gentiles” se les dificultaba probar que tal cosa como una organización paralela con propósitos políticos existía entre los miembros ya que ninguna de las revelaciones que la mencionaban se había publicado, las reuniones habían sido secretas y, de hecho, estaba claro que el Concilio de los Cincuenta no era la Iglesia aunque sus integrantes fuesen todos líderes en esa misma Iglesia.

Para no dejar dudas, el 7 de abril de 1910, el Presidente Joseph F. Smith declaró: “este cuerpo de hombres, el Consejo  de la Presidencia y los Apóstoles, forman la constitución viviente de la Iglesia, con poder para legislar, juzgar y decidir” (Instrucciones dadas al Elder Joseph F. Smith, en el Templo de Salt Lake, Smith Papers, Archivos de la Iglesia)

El hecho de que nombrara al Quorum de la Primera Presidencia y al Quorum de los Doce como la “constitución viviente”, título reservado hasta entonces para el Concilio de los Cincuenta, muestra la simbiosis y modificación producida en las estructuras internas de la Iglesia.

Unos meses más tarde, el 17 de febrero de 1911, John W. Taylor, hijo del Presidente John Taylor, ex miembro del Quorum de los Doce y uno de los últimos hombres admitidos en el Concilio de los Cincuenta, se dirigió a Joseph F. Smith en una carta llamándolo “Profeta, Presidente y Rey” y recordándole las funciones que había desempeñado en ese “Reino”.

De modo que, aún para los que formaban el Concilio, el cambio fue confuso y no del todo explícito. Cuando Heber J. Grant, el último de sus integrantes con vida, falleció, el 14 de Mayo de 1945, el Concilio de los Cincuenta aparentemente desapareció de la faz de la Tierra.

Una última reflexión: al partir hacia la cárcel de Carthage, Joseph Smith instruyó a su secretario, William Clayton (el autor de “Oh, Está Todo Bien”) para que quemara las minutas de las reuniones del Concilio. Probablemente temiese que, por sus características políticas, si caían en mano de enemigos, serían otro motivo de persecución para los santos, ya que una de las acusaciones que circulaban los consideraba “traidores a la Patria”. Clayton no cumplió con el mandato y las enterró. Hoy se encuentran en poder de la Primera Presidencia, aunque difícilmente sean incluidas en el proyecto de publicación de Joseph Smith Papers. Sería una lástima que no se liberasen para su consulta, ya que tanto Benjamin Johnson como Orson Hyde afirmaron que en una de esas minutas Joseph Smith otorgó al Quorum de los Doce el poder para sucederle. Su aparición oportuna hubiese evitado el problema de las divisiones que surgieron a la muerte del Profeta.

Las enseñanzas allí contenidas, que ocupan varios centenares de páginas, no se encuentran en ningún otro lado.  El 16 de Marzo de 1880, unas 200 páginas iniciales de esos registros fueron leídas al Presidente John Taylor, Joseph F. Smith y Franklin D. Richards. Los dos últimos registraron en sus diarios que eran “interesantes y maravillosas”, “grandiosas y divinas”.

La presente ha sido una muy breve y somera introducción a este apasionante y poco conocido tema de nuestra historia. Para aquellos que deseen profundizarlo sugiero la siguiente bibliografía:

Michael D. Quinn, ”The Council of Fifty and Its Members, 1844 to 1945,” Brigham Young University Studies 20 no. 2 (Invierno 1980), 163–9

Andrew F. Ehat, ”‘It Seems Like Heaven Began on Earth’: Joseph Smith and the Constitution of the Kingdom of God,” Brigham Young University Studies 20 no. 3 (Primavera 1980), 253–79

Edward G. Thompson, “A Study of the Political Involvements in the Career of Joseph Smith,” (Tesis Doctoral, Brigham Young University, 1966).

Margaret C. Robertson, ”The Campaign and the Kingdom: The Activities of the Electioneers in Joseph Smith’s Presidential Campaign,” Brigham Young University Studies 39 no. 3 (2000), 147–180.

Richard Bushman, “Rough Stone Rolling”

Klaus Hansen, “Quest for Empire”, Universidad de Michigan.
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Fuente:  http://mormonsofia.wordpress.com

Autor: Mario R. Montani

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Discurso de Wilford Woodruff Sobre la Ley de la Adopción.

Fecha: 18 de Abril de 1894 (Domingo)
Lugar: Tabernáculo, Ciudad del Lago Salado, Utah, Estados Unidos
Fuente:   Deseret Weekly (21 Abril 1894): 541-544

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Me siento agradecido por el privilegio de reunirme con tantos Santos de los Últimos Días en esta mañana. Para empezar mi discurso quiero decir que hace sesenta años que soy miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cincuenta y cinco como miembro del Quórum de los apóstoles y hace poco como el Presidente de la Iglesia. Durante todos estos años y en todos mis viajes, nunca he tenido el poder para predicar el Evangelio de Jesucristo o para administrar las ordenanzas de la Casa del Señor aceptables a Dios sin la ayuda del poder del Espíritu Santo; tampoco he conocido a ningún hombre que pudiera hacer esto solo. Aún el Hijo de Dios al hacer referencia a Su obra dijo: “Nada hago por mí mismo, sino que, según me enseñó el Padre, así hablo.” Así ha sido con todos los profetas y los patriarcas en cada época del mundo; ellos han tenido que recibir la ayuda del poder de Dios. Yo ocupo esa posición hoy ante esta asamblea, por lo tanto, así como el Señor nos mandó que habláramos solamente al ser inspirados por el Espíritu Santo, es lo que yo deseo, y para obtenerlo quiero las oraciones y la fe de los Santos de los Últimos Días.

Tengo algunas cosas pendientes que quisiera presentar delante de los Santos de los Últimos Días y para hacerlo llamaré al presidente George Q. Cannon que lea del Libro de Doctrina y Convenios acerca del tema que yo quiero hablar.

(El presidente Cannon leyó la Sección 128, de Doctrina y Convenios.)

Resumiendo, el presidente Woodruff dijo: Por lo tanto tienen ante ustedes el tema que nos toca y que deseamos presentar a los Santos de los Últimos Días. Permítanme decirles que la edad tiene muy poco que ver con la revelación. En la edad antigua del mundo, el padre Adán, tres años antes de su muerte—teniendo él casi mil años de edad—llamó a su posteridad para que se reuniera en el valle Adán-ondi-Ahman y se puso de pie durante horas, vestido con el poder de Dios y las revelaciones de los cielos para bendecir a su posteridad. Siete de ellos eran sumo sacerdotes, cada uno representando una generación distinta. Entre ellos estaban Enoc y Matusalén, los dos siendo grandes hombres en sus días y generación. Él profetizó acerca de ellos y de lo que iba a suceder con su posteridad hasta el cumplimiento de los tiempos. El hecho de tener una edad anciana no afectó el poder de las revelaciones que Dios tenía para él. Cuando José Smith a los catorce años de edad clamó a Dios en la tierra silvestre, los cielos se abrieron. El Padre y el Hijo se le presentaron en las nubes de los cielos y el Padre le dijo, “Este es mi Hijo amado, escúchalo.” La edad del hombre hoy en día es muy corta en comparación con la de los tiempos antiguos. Los hombres antiguamente vivían hasta una edad mayor. A los cuatrocientos o quinientos años tomaban esposas, producían hijos y levantaban una posteridad. Hoy en día nuestra edad es más corta. Quiero decirles a los Santos de los Últimos Días que vivimos en una generación muy importante. Somos bendecidos con el poder y la autoridad, teniendo el Sacerdocio Sagrado por el mandato de Dios, para pararnos sobre la tierra y redimir a los vivos y a los muertos. Si no lo hiciéramos, estaríamos condenados y cortados de la faz de la tierra y el Dios de Israel alzaría otro pueblo para hacerlo. El Señor no permitiría que yo ocupara este puesto si yo no fuera susceptible al Espíritu Santo y a las revelaciones de Dios. Es demasiado tarde en la historia para que la Iglesia exista sin la revelación. No solamente el Presidente de la Iglesia debe poseer este don y darlo al pueblo sino que sus consejeros y los apóstoles y cada hombre que posea el Santo Sacerdocio, si ellos magnifican su llamamiento aunque no sean llamados para dar las revelaciones necesarias para guiar y dirigir la Iglesia. El espíritu de revelación pertenece al Sacerdocio.

Ahora para llegar al tema que nos corresponde. Tal vez la mente curiosa o criticona pueda decir: ¿Qué tiene para decirnos acerca de la redención de los muertos, o del bautismo de los muertos o de la obra en los templos de nuestro Dios que ya no se haya revelado? Yo les diré: cuando el profeta José tuvo esta revelación de los cielos, ¿Qué fue lo que hizo? Hay testigos aquí de lo que hizo. Nunca dejaba de luchar hasta recibir la plenitud de la palabra de Dios en él acerca del bautismo por los muertos. Pero antes de hacerlo él fue al río Mississippi, tal como yo y muchos otros hicimos, y cada uno bautizamos a cien personas por los muertos sin que ningún hombre registrara un solo acto de lo que efectuamos. ¿Por qué lo hicimos? Lo hicimos por causa del sentimiento de gozo que experimentamos al pensar que nosotros en la carne pudiéramos ayudar a redimir a nuestros muertos. No esperamos para ver el resultado ni cómo sería el asunto al final. Finalmente el Señor le dijo al Profeta: “Cuando cualquiera de vosotros realicéis los bautismos por los muertos, dejad que esté presente un registrador para ser testigo de vuestros bautismos; dejad que él sea vuestros oídos para que él pueda testificar de la verdad dice el Señor; para que todos vuestros registros sean registrados en los cielos, para que lo que sea unido en la tierra sea unido en los cielos, para que lo que sea desatado en la tierra sea desatado en los cielos.” Este fue el comienzo de esta gran obra.

José Smith, a cambio de vivir para cumplir casi mil años de edad como Adán, vivió para cumplir treinta y ocho años de edad. El trajo a la luz el registro del palo de José en las manos de Efraín—la historia de los antiguos habitantes de este continente. Por el poder de Dios él lo tradujo y se ha publicado en muchos idiomas. Además de esto, él organizó la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sobre la fundación de apóstoles y profetas, Jesucristo siendo la piedra principal. Los hombres fueron ordenados al Sacerdocio y fueron enviados a predicar, sacándolos de sus diferentes ocupaciones de la vida para llevar este evangelio al mundo. Dios le informó a José Smith que él había sido llamado para podar la viña una vez más antes de la venida del Hijo del Hombre. Desde entonces miles de los élderes de Israel han sido mandados por el mundo para predicar el Evangelio. Permitan que cualquier hombre lea las revelaciones en el Libro de Doctrina y Convenios que se recibieron por medio de él durante el poco tiempo que pasó aquí en la carne. Es uno de los registros más grandes que jamás un hombre haya dado a la familia humana. No solamente hizo todo esto sino que él organizó las investiduras además de hacer una gran cantidad de trabajo adicional. ¿Quién podía esperar que hiciera más de lo que hizo durante el poco tiempo que vivió en la carne? Yo recibí mi propia investidura bajo sus manos. El trajo a luz todas estas ordenanzas que han sido dadas a los Santos de los Últimos Días. De hecho, es una maravilla que haya podido efectuar todo lo que hizo.

Como presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días quiero decir que ahora debemos seguir adelante y progresar. No hemos agotado toda fuente de revelación. No hemos agotado la posibilidad de la obra de Dios. Pero en este período nosotros queremos seguir adelante para cumplir con este mandamiento de Dios dado por Malaquías que el Señor iba a mandar a Elías el profeta, “y el tornará el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres para que la tierra no sea herida con una maldición.” A ustedes los hijos de los hombres, yo les digo, en el nombre del Dios de Israel, que aquellos mismos principios que Dios ha revelado aquí son los que han parado el juicio del Todopoderoso en la tierra. Si no fuera por estos principios, tú y yo no estaríamos aquí hoy en día. Hemos tenido profetas y apóstoles. El presidente Young quien siguió al presidente José Smith nos guió hasta aquí. El organizó estos Templos y llevó a cabo los propósitos de su llamamiento y oficio. El colocó la fundación de este gran Templo en esta manzana al igual que los otros en las montañas de Israel. ¿Para qué? Para que podamos llevar a cabo estos principios para la redención de los muertos. El llevó a cabo todo lo que Dios requería de sus manos. Pero él no recibió todas las revelaciones que pertenecen a esta obra y tampoco las recibió el presidente Taylor ni Wilford Woodruff. No habrá terminación de esta obra hasta que se perfeccione.

Quiero presentarles lo que hay que hacer en el tiempo actual; y al hacer esto deseo particularmente llamar la atención del presidente Lorenzo Snow en el Templo del Lago Salado; al presidente M. W. Merrill en el Templo de Logan, al presidente J. D. T. McAllister en el Templo de Manti y al presidente D. H. Cannon en el templo de St. George, y a los asociados de ellos. Ustedes han actuado según toda la luz y el conocimiento que poséis pero ahora tenéis algo más que hacer de lo que habéis hecho. Nosotros no hemos desempeñado completamente aquellos principios para cumplir con las revelaciones de Dios para sellar los corazones de los padres a los hijos y los hijos a los padres. No me he sentido satisfecho ni tampoco el presidente Taylor ni ningún hombre que ha atendido a la ordenanza de la adopción en los templos de nuestro Dios. Hemos sentido que todavía hay más para ser revelado sobre el tema de lo que hemos recibido. Se nos dieron las revelaciones en el Templo de St. George las cuales el presidente Young presentó a la Iglesia de Dios. Los cambios se efectuaron allí y todavía tenemos que hacer más cambios para satisfacer a Nuestro Padre Celestial, a nuestros muertos y a nosotros mismos. Yo les diré cuáles son algunos. Yo he orado acerca de este asunto igual que mis hermanos. Hemos sentido como el presidente Taylor dijo que necesitamos recibir más revelación concerniente al sellamiento bajo la ley de la adopción. Pues, ¿Cuáles son estos cambios? Uno de ellos es el principio de la adopción.

Ahora, ¿Cuáles son los sentimientos de Israel? Ellos han sentido que querían ser adoptados a alguien. El presidente Young no estaba satisfecho en su mente en cuanto al hecho relacionado con este asunto y tampoco lo estaba el presidente Taylor. Cuando me presenté ante el Señor para saber a quién yo debía ser adoptado (en aquel entonces estábamos siendo adoptados a los profetas y a los apóstoles), el Espíritu de Dios me dijo, ¿No tienes un padre que te dio la vida?” “Sí, lo tengo.” “¿Entonces por qué no lo honras? ¿Por qué no te adopta él? “Sí,” yo le dije, “tiene razón.” Entonces fui adoptado a mi padre y debía hacer lo mismo para que mi padre se sellara a su padre y así sucesivamente; así que desde este día y para siempre quiero que cada presidente del Templo empiece a efectuar la adopción de cada hombre a su padre a menos que el Señor Todopoderoso mande lo contrario. Cuando un hombre recibe su investidura, permítanle que se adopte a su padre, no a Wilford Woodruff ni a ningún otro hombre fuera del linaje de sus padres. Esta es la voluntad de Dios para con su pueblo. Quiero que tengan esto en mente todos los hombres que presidan sobre estos templos en estas montañas de Israel. ¿Qué derecho tengo yo para quitar los derechos de linaje de cualquier otro hombre? ¿Qué derecho tiene un hombre para hacer esto? Ninguno; digo que dejen que cualquier hombre sea adoptado a su padre; y entonces harán exactamente lo que Dios ha dicho cuando declaró que Él mandaría a Elías el profeta en los últimos días. Elías el profeta se le apareció a José Smith y le dijo que el día para llevar a cabo este principio había llegado.
José Smith no vivió lo suficiente para recibir más revelación sobre estas cosas. Su alma estaba involucrada en esta obra antes de ser martirizado por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Él nos dijo que debería haber un vínculo unificador entre todas las dispensaciones y la obra de Dios entre una generación y otra. Esto es lo que ocupaba su mente más que cualquier otro tema que recibió. En mis oraciones el Señor me reveló que era mi deber decirle a todo Israel que llevara a cabo este principio y para cumplir con esta revelación la presento delante de este pueblo. Les digo a todos los hombres que obran en estos templos que lleven a cabo este principio y entonces avanzaremos un paso de lo que hemos realizado anteriormente. Mis consejeros y yo conversamos sobre esto y nos pusimos de acuerdo acerca de ello y luego lo presentamos delante de todos los Apóstoles que estaban aquí (dos estaban ausentes—los hermanos Thatcher y Lund, este último estaba en Inglaterra) y el Señor les reveló a cada uno de estos hombres—y ellos darían testimonio de esto si pudieran hablar—que era la palabra del Señor para ellos. En toda mi vida en la Iglesia nunca me he encontrado tan unificado con ellos como lo ha sido con éste principio. Ellos se sienten bien acerca de ello y así cumplimos con nuestro deber. Es un principio que debe ser honrado desde ahora en adelante. “Pero,” dice uno, “supongamos que nos toca un hombre que tal vez sea un asesino.” Pues, si es un asesino, déjelo fuera y conéctese con el próximo hombre después de él. Pero el Espíritu de Dios estará con nosotros con respecto a este asunto. Queremos que los Santos de los Últimos Días desde ahora en adelante hagan su genealogía lo más avanzada que puedan para ser sellados a sus padres y a sus madres. Que los niños se sellen con sus padres para que hagan esta cadena tan larga como sea posible. Al llegar al final, que el último hombre sea adoptado a José Smith quien ocupa la cabeza de esta dispensación. Esta es la voluntad del Señor a su pueblo y pienso que al reflexionar sobre ella se darán cuenta de su veracidad.

Otro principio conectado con este tema que quiero exponer es el siguiente. Un hombre que se ha casado con una mujer y ellos tienen una familia con hijos. El hombre se muere sin jamás haber escuchado el Evangelio. La esposa luego escucha el Evangelio y lo acepta. Ella llega al templo y quiere ser sellada a su esposo quien ha sido un buen hombre. Hemos tenido la tendencia de negar esta clase de petición al decir, “No, él no ha sido de la Iglesia así que no puedes sellarte a tu esposo.” Muchos corazones de las mujeres han sufrido a causa de esto y hace mucho tiempo yo como servidor de Dios rompí aquella cadena. Le he presentado a cada mujer este principio para que ella pueda escoger. ¿Para qué quitarle a una mujer la oportunidad de ser sellada a su esposo si él nunca escuchó del Evangelio? ¿Qué podemos saber cualquiera de nosotros acerca de él? ¿No es probable que él escuchara y aceptara el Evangelio en el mundo de los espíritus? Hay que pensar en José Smith. Ni siquiera uno de los padres ni los hermanos o hermanas de José Smith estaban en el convenio cuando él recibió las llaves del reino de Dios y tradujo el Libro de Mormón. Ellos después lo recibieron. Cada hermano y hermana de él, además de su padre y los hermanos de su padre menos su tío Jesse Smith, aceptó el Evangelio. Ahora supongamos que uno de ellos hubiera muerto antes de tener la oportunidad de entrar en el convenio con el Señor por medio del Evangelio como ocurrió con su hermano Alvin; ellos hubieran estado en la misma posición que Alvin, concerniente a la cual el Señor, cuando José lo vio en el reino celestial, dijo: “Todo el que muere sin el conocimiento del evangelio, si lo hubiera recibido al escucharlo tendrá herencia en el reino Celestial. Por lo tanto todo el que muere sin este conocimiento pero que lo hubiera recibido con todo su corazón recibirá una herencia en su reino, porque Yo el Señor juzgaré a los hombres de acuerdo con sus obras y de acuerdo con los deseos de su corazón.” Así será con sus padres. Habrá muy pocos o tal vez ninguno que no aceptará el Evangelio. Jesús mientras Su cuerpo yacía en la tumba su espíritu predicaba a los espíritus que habían sido destruidos en los días de Noé. Después de un encarcelamiento tan largo de sufrimiento, ellos sin duda aceptaron el Evangelio con alegría para ser salvos en el reino de Dios. Los padres de este pueblo aceptarán el Evangelio. Es mi deber honrar a mi padre que me dio la vida en la carne. Es su deber hacer lo mismo. Al hacerlo, el Espíritu de Dios estará con ustedes. Y nosotros continuaremos esta obra, el Señor agregara luz a lo que ya hemos recibido. Yo tengo amigos que se han sellado a mí. Todos hemos hecho esto, más o menos. Pero he tenido sentimientos extraños acerca de esto últimamente. Hay hombres en esta congregación que quisieran ser sellados a mí.

Yo les digo, si me pueden escuchar, que vayan para ser adoptados a sus padres y que salven a sus padres para pararse en la cabeza de la casa de ellos, como salvadores sobre el Monte de Sión y Dios les bendecirá en esto. Esto es lo que yo quería decir y lo que quiero que se lleve a cabo en nuestros templos.
El Señor Todopoderoso está con este pueblo. Escucharemos todas las revelaciones que necesitamos si hacemos nuestro deber y obedecemos los mandamientos de Dios. Si alguno de nosotros llega al punto que no puede recibir estas revelaciones, el Señor nos quitará del camino y pondrá a alguien capaz en nuestros puestos. Se puede decir que estoy aquí con el tiempo prestado. Yo estaría en el mundo de los espíritus hoy, conversando con los espíritus en la presencia de Dios si no fuera por el grito de este pueblo para prolongar mi vida cuando yacía en las puertas de la muerte hace un año. He sido preservado por el poder de Dios. No sé cuanto tiempo más viviré. A mí no me importa mucho. Pero mientras yo vivo quiero cumplir con mi deber. Quiero que los Santos de los Últimos hagan su deber. Aquí se encuentra el Santo Sacerdocio en estas montañas. Su responsabilidad es grande y poderosa. Los ojos de Dios y todos los profetas santos nos están mirando. Esta es la gran dispensación de la cual se ha hablado desde el comienzo de los tiempos. Estamos reunidos en estas montañas de Israel por el poder y el mandamiento de Dios. Estamos haciendo la obra de Dios. Esta no es nuestra casa en términos de la mortalidad. Pronto pereceremos pero mientras estemos aquí vamos a cumplir con nuestra misión. Quiero decirle al hermano L. Snow, al hermano M. W. Merrill, al hermano J. D. T. McAllister y al hermano D. H. Cannon y a todos los que se asocian con ustedes que lleven estas cosas ante el Señor para ver por ustedes mismos. Si no están satisfechos con este orden de las cosas, vayan al Señor para preguntárselo y el Espíritu Santo os revelará la verdad de estos principios.

Esto es todo lo que debo decirles en este momento tal vez sobre este tema. Me alegro de poderme reunir con ustedes. He sentido una gran ansiedad sobre este asunto. He tendido un gran deseo de vivir para entregar estos principios a los Santos de los Últimos Días puesto que son verdaderos. Ellos representan un paso adelante en el trabajo del ministerio y en la obra de la investidura de estos templos de nuestro Dios. Cuando lleguen al último hombre del linaje, como lo he dicho antes, se sellará dicho hombre al profeta José Smith y entonces el profeta se encargará en cuanto a donde debe ir. Un hombre puede decir: “Soy un apóstol, o soy un sumo sacerdote, o soy un élder en Israel y si soy sellado a mi padre, ¿Se me quitará mi honra?” Yo digo que no. Si José Smith estaba sellado con su padre, a quien muchos de ustedes conocían, ¿Cuál efecto tendrá esto sobre su exaltación y gloria? Ninguno. José Smith poseerá las llaves de esta dispensación de las edades de los tiempos. Es la dispensación más grande que Dios jamás ha dado al hombre y él fue ordenado antes de este mundo para pararse en la carne y organizar esta obra. Fue martirizado por la palabra de Dios y el testimonio de Jesús y cuando venga en las nubes del cielo él llevará una corona de martirio. Los de ustedes que están aquí—no me importa si son apóstoles o lo que sean—al honrar a su padre no quitará el honor de su cabeza; llevará las llaves de la salvación de la casa de su padre tal como José Smith. No perderá nada al honrar a sus padres y al redimir a sus muertos. Es una obra gloriosa.

Cuando volví de Inglaterra en 1841 para escuchar esta revelación de José Smith que teníamos el poder de redimir nuestros muertos, una de las primeras cosas que pensé fue, “Yo tengo una madre en el mundo de los espíritus.” Mi padre estaba en la carne. Yo lo bauticé y lo ordené y lo llevé a Sión donde está enterrado. Pero nunca conocí a mi madre. Ella murió cuando yo era un infante. Yo tuve el poder para sellar mi madre a mi padre. ¿No fue eso una causa de satisfacción? Para mí si lo fue. He ido a trabajar con la ayuda de mis amigos y he redimido la casa de mi padre y madre. Cuando fui para preguntarle al Señor cómo podía redimir a mis muertos cuando estaba en St. George, sin tener nadie de mi familia allí, el Señor me dijo que llamara a los Santos en St. George para dejarles oficiar por mí en aquel templo para que fuera aceptable para Él. El hermano McAllister y los otros hermanos y hermanas me ayudaron con esta obra, y les bendigo con cada sentimiento de mi corazón. Esto es una revelación para nosotros. Podemos ayudarnos el uno al otro en estos asuntos si no tenemos parientes para hacerlo lo que será agradable para el Señor.

Hermanos y hermanas, coloco estas cosas en su corazón. Déjenos seguir con nuestros registros para llenarlos dignamente ante el Señor y llevar a cabo este principio para que las bendiciones de Dios nos protejan y que los que son redimidos nos bendigan en los días venideros. Oro a Dios para que como un pueblo se abran nuestros ojos, que nuestros corazones comprendan esta obra grande y poderosa que descansa sobre nuestros hombros y que el Dios en los cielos requiere de nuestra mano. Grandes y gloriosos son estos principios que Dios nos ha revelado acerca de la redención de nuestros muertos. Les digo que cuando los profetas y apóstoles salgan para predicarles a los que estén encerrados en la cárcel y que no han recibido el Evangelio que miles de ellos aceptarán el Evangelio. Ellos saben más en ese mundo que aquí. Ruego a Dios que como pueblo tengamos el poder para magnificar nuestro llamamiento en esta gran y poderosa dispensación mientras existimos en la carne para que cuando se termine nuestra obra estemos satisfechos con esta vida y esta obra. Esta es mi oración y el deseo de mi corazón, en el nombre de Jesucristo. Amen.

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La Conversíon y las emociones.

En Doctrina y Convenios sección 8:2 podemos leer:  Sí, he aquí, hablare a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón.

Y en Doctrina y Convenios 9: 8-9 el Señor dice: Pero he aquí, te digo que debes estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme si está bien; y si así fuere, haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien.

 Mas si no estuviere bien, no sentirás tal cosa, sino que te sobrevendrá un estupor de pensamiento que te hará olvidar lo que está mal; por lo tanto, no puedes escribir lo que es sagrado a no ser que lo recibas de mí.

Según entiendo esta escritura veo que Dios atrae nuestra atención de dos maneras generales: a través de la mente y a  través  de las emociones.  Una persona absorbe las Escrituras y sus verdades y busca  ayuda, y recibe una confirmación espiritual que puede ir acompañada de un correlato emocional. La descripción acerca de la implicación de las emociones en  la experiencia sud es clara: “haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien”.

Testificó de la veracidad de éste acompañamiento emocional que existe en el espíritu de revelación del Señor. Me siento privilegiado por Dios quien me concedió la oportunidad de experimentar su Espíritu confirmándome y edificándome con fe verdadera en el Libro de Mormón y en el Profeta José Smith a través de experiencias muy especiales. En la primera ocasión, sentí que una influencia muy cálida se posaba en la corona de mi cabeza, para luego suavemente internarse en toda mi persona y terminar descansando en mi bajo vientre, haciéndome experimentar un gozo que como dicen las Escrituras no se puede describir con palabra alguna. Mi segunda experiencia con el Espíritu Santo, aconteció cuando leía la sección 135 de Doctrina y Convenios, en la que John Taylor relata el martirio del Profeta José Smith. Sumergido en el relato, sentí la necesidad de compartirlo a mi esposa, pero en el momento en  que me acerque a ella, comentándole sobre  lo hermoso  del pasaje, toda mi persona fue embargada de una poderosa emoción a la que no me resistí, y las lágrimas empezaron a fluir  con suaves sollozos, como les  digo, me abandone a estos sentimientos frente a mi esposa, quien me miraba un tanto sorprendida. Una vez recuperado del llanto y del encanto, experimenté  un sentimiento de profundo amor  por el Profeta José, sí, sentí que le amaba entrañablemente,  sabía que era lo que él decía ser: un profeta de Dios. Desde aquella ocasión, han pasado los años y los años, aun cuando he  vivido momentos de servicio de gran interés no he vuelto a experimentar nada parecido otra vez.   Por consiguiente, se por vivencia propia que estas experiencias son reales y verdaderas y es el Señor quien las consiente.

Dios atrae nuestra atención de dos maneras generales. A través de la mente y a través de las emociones. Ninguna de estas maneras es suficiente por si sola. Ambas deben guiar a la acción, a una combinación  de  mente,  corazón y  voluntad, en armoniosa conjunción.

No pertenezco a ningún comité ejecutivo y tampoco pertenezco a ninguna constelación celestial. No echo de menos ninguno de esos títulos. Me siento privilegiado por Dios quien me concedió la oportunidad de servirle y servir a su Iglesia. Por tal experiencia vivida creo que hemos de estar siempre advertidos del mundo en que vivimos. El actual ámbito de nuestro actuar es cosmopolita, mundanal, terrenal y sensual, por consiguiente nuestros compromisos en el servicio enfrenan también la trampa de caer en la sensualidad espiritual.

¿Qué es la sensualidad espiritual? Es la adoración de lo sensitivo que acompaña a la experiencia religiosa. En nuestro ámbito cristiano, es adorar a Cristo más que nuestras experiencias emocionales.

En sentido más específico es sentirnos  tentados a considerar que el Espíritu del Señor está en toda experiencia emocional que se manifieste bien ya sea, en un discurso, en el dictado de una  clase de la Escuela Dominical o en la expresión de un testimonio. Y siendo así entendida  la cuestión, intentar repetir la experiencia emotiva como colofón, en cada nueva ocasión de enseñanza que se presente, resultando así, una  vivencia supuestamente espiritual con un carácter artificial, antinatural y forzado.

Creo que a ninguno nos gustan los programas sacramentales y las clases frías y mecánicas, pero tampoco, apruebo para levantar el nivel las “emociones coreografiadas” o el “bombeo emocional”

¿Cómo evitar la sensualidad espiritual?

524748_10151373388780851_1031882798_nHemos de recordar que él Señor es el Dios de las cosas normales.  Ejemplo  de ello lo tenemos  en las ilustraciones que usaba en sus parábolas: el pan, el agua, la sal, la moneda corriente, la luz, la higuera, el trigo, etc. El Señor también está en toda rutina ordinaria. Él está en el campo, en la pesca, en la cosecha, en la viña, en la fiesta de bodas, etc. No hay que esperar experiencias emocionales extraordinarias en cada testimonio, en cada discurso, en cada consejo, en cada lección que damos en la Escuela Dominical para estar seguros de que el Espíritu está cerca. Esos tipos de experiencias son aceptables si las tiene, pero son personales, pero creo que realmente, no importan mucho a los demás. La vida no puede continuar por siempre 24 –horas-al-día-7-días-a-la-semana-52-semanas-al año en base a experiencias extraordinarias. Ello negaría nuestra humanidad. Nosotros somos carne, no vidrio…

Las sensaciones místicas sabemos que pueden ser del Espíritu  Santo o de la naturaleza humana, de Dios o de Satanás. Algunos santos se pueden confundir si enfatizamos nuestras experiencias emocionales en el servicio, o en nuestra enseñanza,  podemos conducir a los santos a adorar esas experiencias religiosas. Y todos hemos de aprender a vivir con una fe cruda.

Las emociones nunca son un barómetro exacto de profundidad espiritual o de conversión. La conversión o el servicio  al Señor no es una emoción, pero las emociones ciertamente acompañan a la conversión y al servicio. Dios nos habla al corazón, tanto como a la mente.

Entonces ¿Dónde está el balance? No es asunto de balance. No es tanto el desfile externo de emociones como nuestros sentimientos internos dirigidos hacia Dios. Las lágrimas en sí significan poco, pero el clamor del corazón a Dios significa mucho a para él.

La conversión y el servicio al Señor puede envolver emociones profundas, pero de ninguna manera las emociones hacen la conversión y el servicio más valido que cuando uno ora y el Señor responde calladamente.

Pero estas cosas de que les habló, por mucho eco que encuentren en otros, no puedo hacerlas mías en ninguna manera. Pongo mi más sincera y mejor buena voluntad pero me siguen pareciendo fruto de la sensualidad espiritual por las emociones.

El Espíritu Santo siempre camina hacia adelante pero nunca se mueve de espaldas a las Escrituras. La movilización de las emociones para invocar el Espíritu es una práctica ajena a las Escrituras. Podríamos aprender de la vieja fabula del traje del emperador: “Dos pícaros engañaron al emperador prometiendo confeccionarle un hermoso traje a cambio de una enorme cantidad de dinero; el traje, le dijeron, tenía una característica que lo hacía especial: era invisible a quien fuera estúpido. Cuando le vistieron con el supuesto traje, inexistente por supuesto, el emperador se guardó de comentar que no veía traje alguno; no quería pasar por estúpido. Tampoco sus consejeros o sirvientes, que hablaban maravillas de un traje que no veían. Salió el emperador a pasear entre sus súbditos que, enterados de la supuesta condición del traje, aplaudían sus ricos colores aunque no los podían ver; cualquier cosa excepto pasar por estúpidos. Hasta que el emperador pasó delante de un niño quien, sin rubor alguno y entre risas, gritó: “¡Mirad, el emperador va desnudo!” Y así se deshizo el engaño evidente consentido por todos.”

Probablemente sea uno de los mejores cuentos que se han escrito no solo por lo divertido que es, sino también porque nunca ha dejado ni dejará de estar vigente. El cuento nos quiere decir que no debemos creer que algo sea verdad solo por el mero hecho de que todo el mundo lo cree. Que sencillo es ver para el que tiene ojos y los quiere usar.

El Señor da a los líderes  de su iglesia dirijan sus reuniones de acuerdo con las manifestaciones del Espíritu, y por el poder el Espíritu Santo; porque conforme los guiaba el poder del Espíritu Santo, bien fuese a predicar, o exhortar, orar, suplicar o cantar, así se hacía (Moroni 6: 9; DyC 20: 45). Y que la Iglesia sea receptiva, abierta, dócil para ser modelada por su Señor, bañada por su Espíritu. Que sea madura, para no dejarse herir sacudida por “vientos de doctrina” o “sensualidades espirituales pasajeras” (Ef.4: 14), que se afirme en las Escrituras y en el consejo  de los profetas vivientes. Centrada en el Señor Jesucristo, inspirada por su Espíritu. Los excesos indefendibles y las verdades desenfocadas se corrigen con una dieta básica de rigor en las Escrituras, aderezada de sentido común. Si añadimos a esta dieta una pizca de humor y altas dosis de afecto fraternal, mucho mejor.

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Delantal de hojas de higuera, garment y La Expiación.

DELANTAL DE HOJAS DE HIGUERA, GARMENT Y EXPIACIÓN.

Tal vez el más conocido y significativo de los pasajes que mencionan el uso de un delantal se refieren a Adán y Eva. Además del árbol de la vida y del árbol del conocimiento (Génesis 2: 17), el único árbol del  Edén que es mencionado es la higuera.

“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y supieron que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.” (Gen: 7)

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¿Cómo supieron que estaban desnudos y que deberían avergonzarse?

Fue al seguir la voz de Lucifer que Adán y Eva que se hicieron un delantal de hojas de higuera.  Jehová al retornar a visitar el jardín de Edén, en lugar de recibir los frutos de la obediencia, Adán y Eva solo tuvieron  para Él palabras de excusa para sus acciones. La ofrenda de ellos fueron pretexto, descargo y coartada, sólo palabras de bajo de las cuales sólo había falta, la ausencia de obediencia…

2El delantal de hojas de higuera es pues, el símbolo de la culpa de Adán y Eva  y  por extensión también de la nuestra. Representa el primer intento de cubrir el pecado, el precedente prístino de reparación de una falta por el hombre mismo, es decir con sus obras, si, con hechuras de sus propias manos.

Hasta hoy, es universalmente entendido de que cubriéndose uno con las hojas de higuera ofrece “excusas” para un acontecimiento o estado embarazoso. El ofrecimiento de una rama verde oliva es ofrecer paz; pero el ofrecimiento de una hoja de higuera ofrece una tapa temporal  -una excusa- Un ofrecimiento torpe para evadir responsabilidades. Sólo palabras, palabras que no tienen el poder de justificarnos y salvarnos.

La higuera es un significante debajo del cual subyacen varios significantes.

El Salvador ya advirtió: “De la higuera aprended la analogía”…Mateo 24: 32-34.

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Hechos biológicos de la higuera, y referencias en otros pasajes bíblicos: Jeremías 24: 3-7, Isaías 28: 4, Lucas 12: 6-9 aprendemos más acerca del significado de la higuera….

Son dos los tipos de higuera: la higuera masculina, que produce un fruto que es el nido de un insecto llamado: la avispa de higo, al abrir este tipo de fruta se encuentra el excremento de este insecto, es por tanto totalmente incomestible. La higuera hembra, igualmente produce dos tipos de fruto:… En primavera es llamado el higo de la “breva”, es insípido, con una suerte de sabor a pera y papa. Luego tenemos el fruto del otoño, la cosecha principal. Es la fruta más dulce y, su sabor es parecido a la miel. La fruta madurada tiene una piel resistente (puro verde, verde bañado de marrón, marrón o purpureo), a menudo rajándose sobre la madurez, y exponiendo la pulpa.

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En suma: en todas partes de la Biblia, este es el mensaje repetido de la higuera. Es un símbolo bipolar. Su significado es la bipolaridad de las obras del hombre.  Si se guía por el espíritu adversario su fruto será amargo,  y si se deja conducir por el Espíritu de Dios su fruta dulce como la miel.

En la experiencia sud, comportamos un recordatorio del cubridor de hojas de higuera, por un lado como un recordatorio del hombre natural, que mientras sigue las incitaciones del espíritu malo, solo podrá ofrecer  como fruto, solo excusas, pretextos, coartadas y justificaciones. Un recordatorio de la culpa, de que, si bien, puede ser cubierta, más no, puede ser  borrada.
Instruido al respecto por Dios, el  cubridor de hojas de higuera como significante, adquiere para Adán y Eva y nosotros  su otro significado polar: La capacidad,- no ya del hombre natural-, sino la habilidad del Varón y de Mujer de Dios,  para producir buen fruto, buenas obras.

Habiendo descartado la primera opción de Dios – que les hubiera permitido permanecer en el Edén  para siempre, donde todo sería proveído. No progresarían porque no serían probados y no tendrían hijos. Nunca tendrían la oportunidad de ser como Dios-. Adán y Eva eligieron la opción que implicaba de ellos: obras –no palabras de excusas y pretextos- sino sacrificio, trabajo duro, pruebas y probablemente tendrían que renunciar a algunos objetivos y aspiraciones del mundo con el fin de volver a Dios. Las mismas cosas que harían que la experiencia mortal fuera tan difícil también permitiría a Adán y Eva y a toda su posteridad regresar con Dios y llegar a ser como Él. Así pues, el delantal  de hojas de higueras vino a ser una reminiscencia constante de: “ser fructíferos,  multiplicarse, y trabajar,”, después de haber hecho convenio de poner a Dios ante que sus propios deseos por medio de la obediencia y el sacrificio. Tal es el compromiso que Dios nos pide.

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En el Libro de Mormón, segundo Nefi 25: 23 leemos: “Sabemos que es por la gracia que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos.”.  En la experiencia sud, el delantal de hojas de higuera, quedó pues,  como una  reminiscencia  y  compromiso de engendrar  buenas obras,  guiarnos por el Espíritu de Dios para producir agradables frutos dulces.  Constituye  nuestro compromiso de ser siempre fructíferos, abundando en provechosas obras…Dios nos  quiere hacer ver que siempre podemos tener servibles frutos en nuestra vida.

Dios después de haber tomado a bien la actitud de Adán y Eva, trató con lo vergonzoso que trataba de alejarlos de su presencia. Por lo tanto, Dios le hizo un vestuario de pieles y los vistió, cubriendo con ello, su desnudez.

En acto seguido la Divinidad paso dar el elemento central de la ecuación salvadora….Para eso había que hacer un sacrificio de sangre: “Luego Jehová Dios hizo vestidos de piel para Adán y para su mujer, y los vistió” (Gén 3:21). Es decir, Dios sacrificó dos animales, cuyas pieles usó para tapar la desnudez de los primeros dos seres humanos. La sangre vertida en esa oportunidad servía para el perdón de los pecados. Las vestiduras vienen a ser pues, el símbolo de la Expiación del Salvador.

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La palabra “Expiación” viene de la palabra hebrea: “Cafar. Según las Escrituras, lo que hacían la sangre de los holocaustos  era “cubrir” los pecados. Dios “cubría” (pasaba por alto). Con el sacrificio de Cristo los pecados no solo fueron cubiertos, sino borrados por siempre.

Por lo tanto, Adán y Eva aprendieron que el derramamiento de la sangre de los             animales era semejante a la sangre redentora de Cristo (Moisés 5:7). Así, las vestiduras que se le entregaron en el Edén servirían de recordatorio constante de que a través de la sangre redentora de Cristo, podrían estar protegidos de todos los efectos de  un mundo pecadorLa  vestidura que Dios otorgó a Adán y Eva es la verdadera cubierta  que no sólo cubre, sino que borra nuestros pecados para siempre.  

A través de su sangre podrían cubrir y borrar sus transgresiones y obtener el perdón por sus pecados, nacer nuevamente y volver a la presencia divina…Un ángel del Señor les dijo a Adán y a Eva que invocarían el nombre de Cristo y que todo lo que hicieran sería hecho en su nombre (Moisés 5:8). Entonces, como Dios los había vestido con ropas de piel, como signo de protección provista a ellos a través de Cristo, ellos Adán y Eva deberían vestirse en su nombre por fe, y en ese nombre deberían hacer todo lo que hicieron perteneciente a la salvación o a las cosas del Espíritu. Así, fueron asegurados de que vencerían.

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Adán y Eva, mientras se encontraban en el jardín, poseían dos prendas de vestir que al parecen poseían un significado simbólico: El Delantal (Génesis 3: 7) y las túnicas de pieles (Génesis 3. 21)…Sin duda el delantal poseía una importancia ceremonial para la primera pareja…Es muy probable que estas vestimentas pertenecientes a Adán y Eva y las cuales obtuvieron mientras estuvieron en el jardín, sirvieron como prototipo para la vestimenta sagrada pertenecientes al sistema del templo israelita.

En la antigüedad los delantales también simbolizan el sacerdocio y el trabajo. Es probable que por esta razón, el sumo sacerdote que servía en el tabernáculo mosaico fuera obligado a llevar un delantal (Éxodo 28). Él estaba comprometido al “trabajo” del Señor, un trabajo que requería que posea el poder del sacerdocio. Parece claro que el delantal del sacerdocio mosaico estaba simbólicamente asociado con los delantales de Adán y Eva.

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Nuevo Consejo de Lideres de Mision.

sister missAbril 5, 2013- La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Dias anuncio nuevas asignaciones de liderazgo a las hermanas misioneras. Líderes de la Iglesia declararon que las misiones de todo el mundo crearan un nuevo consejo de liderazgo de misión el cual estará organizado por ambos misioneros, elderes y hermanas líderes. Como resultado el Consejo de Lideres de Zona de la mision, desaparece.

El consejo estará conformado por El presidente de Mision y su esposa y se integraran misioneras lideres capacitadoras. Líderes de Zona y asistentes, también participaran en el consejo y sus funciones quedaran sin cambios. Las hermanas continuaran con el proselitismo y pasara un tiempo en la semana capacitando y evaluando necesidades de las hermanas misioneras. También reportaran directamente al Presidente de Misión.

Elder David F. Evans, Diractor Ejecutivo del Departamento Misional dijo “Estamos muy emocionados por la creación del nuevo Consejo de Liderazgo de Mision y el papel que las hermanas misioneras realizaran.” El papel de las hermanas lideres capacitadoras ha sido creado como consecuencia del aumento de hermanas en el campo misional en todo el mundo. Estas hermanas capacitadoras serán responsables de la capacitación y bienestar de misioneras asignadas a ellas, además de reportar y participar en el consejo de liderazgo de misión.

Con estos cambios, las esposas de los presidentes de misión tendrán mayor responsabilidad de liderazgo al capacitor y y cuidar de las misioneras. Estos cambios fueron dados a conocer a las Autoridades Generales y Autoridades de Area que estan concentrados y en capacitaciones en Salt Lake City por motivos  de la Conferencia General, posteriormente seran enviados a las misiones y otros lideres de la iglesia.

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